lunes, 23 de abril de 2018

Jesús, que reconozca y escuche siempre tu voz


En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es un ladrón y un salteador (Jn 10, 1-2).
Somos Templos del Espíritu Santo. Desde el Bautismo Dios nos ha adornado con su Gracia, esperanza, alegría, amor de Dios, ¡tantas cosas buenas! Pasa el tiempo y el tesoro se va enriqueciendo: perlas, rubíes, zafiros, esmeraldas… Son las Virtudes, dones del Espíritu Santo, la Filiación divina. Los ladrones conocen la existencia de esos tesoros y esperan el momento oportuno, la ventana mal cerrada para entrar, robar y destruir. Y los ladrones son: la curiosidad, querer llamar la atención, querer probarlo todo, ponerse en el límite, la conversación sucia…
Da gracias a Jesús por tantas cosas buenas que te ha dado.
Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. (…) Las ovejas atienden a su voz, llama a sus propias ovejas por su nombre (…) y camina delante de ellas y las ovejas le siguen, porque conocen su voz (Jn 10 3-4).
Jesús es el Buen Pastor que entra siempre por la puerta. Lo hace a través de los ratos de oración, del Evangelio, de la Eucaristía. Tengo que abrirte la puerta y entonces me llamas con tus silbidos suaves y cariñosos. Jesús es el sacerdote, los amigos buenos que me ayudan, me guían y me acompañan con su palabra, con su oración y con su ejemplo.
¿Sabes silbar? Dile a Jesús que te enseñe. Es un experto en silbar.
Propósito: Aprender a escuchar los silbidos amorosos de Jesús.

domingo, 22 de abril de 2018

“Mi buen Pastor, mi buen Jesús”


Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas (…) Conozco las mías y las mías me conocen (Jn 10, 11.14).
Jesús, yo nunca he vivido en el campo. Pero si no recuerdo mal una vez vi en la tele un rebaño con su pastor al frente. Las ovejas me parecían todas iguales de tontas… pero no. El pastor las iba llamando, una a una y las guardaba en un corralillo. Jesús, Tú que eres el Buen Pastor me llamas con tus silbidos amorosos. Me conoces, sabes todo de mí. Para Jesús yo soy “único”, y me quiere tanto que ha dado su vida por mí.
Jesús ha dado su vida por mí. Y yo ¿qué más puedo hacer por Jesús?
Tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño, con un solo pastor” (Jn 11, 16).
En todos los rebaños hay una oveja que le da por ser “original”. Ese soy yo ¡Me encanta llamar la atención!, hacer de oveja negra, ser el centro de las conversaciones: me da igual que se hable bien o mal, el caso es que se hable. Y de oveja paso a cabra, cabra malabarista, siempre al borde de precipicio. Hasta que un buen día, ¡Cataplum!: oveja-cabra descalabrada. Y entonces, Jesús, me levantas amorosamente y me llevas sobre tus hombros. ¡Qué bueno eres!
Dile a Jesús que no quieres ser ni cabra ni oveja negra.
Propósito: balar a Jesús: ser buena oveja.

sábado, 21 de abril de 2018

Señor, Tú tienes palabras de Vida eterna


Entonces, oyéndole muchos de sus discípulos, dijeron: Dura es esta enseñanza, ¿quién puede escucharla? (…) Desde entonces muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con él (Jn 6, 60. 66).
Jesús, se van, se marchan. Son tus discípulos pero se van. ¿Adónde? ¿Por qué? Se van a sus “negocios”, a su pueblecito, a su triste y caduca felicidad. Tus palabras ¡que dan Vida! son demasiado grandes, demasiado exigentes… Como ahora, también hay cristianos que se escandalizan de la Iglesia, de Cristo: dura es esta enseñanza ¿quién puede escucharla? Quizá preferirían un cristianismo más “light ”, más aguado, más a la medida de su mediocridad.
Habla con Jesús y dile que, con su ayuda, tú nunca Le dejarás.
Entonces Jesús dijo a los doce: ¿También vosotros queréis marcharos? (Jn 6, 67).
Jesús, somos pocos los que Te amamos, y además Te amamos poco. Qué doloroso se me hace oírte: También vosotros queréis marcharos. Jesús, ahora, en el momento de la prueba, de la deserción en masa de tantos católicos, es la hora de la Cruz, hora de fidelidad. Por eso te diré como San Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna (Jn 6,68), con la canción: Más allá de mis miedos, más allá de mi inseguridad quiero darte mi respuesta.
Jesús, que mi amor sea decirte “SI” hasta el final.
Propósito: decir a Dios en todo que Si, Si, Si, Si, Si, Si, Si, Si Sí y Sí.

viernes, 20 de abril de 2018

¡Viva Jesús Sacramentado!


Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá eternamente (Jn 6,51).
Fue en una excursión. Al comienzo todo fácil, los árboles nos daban sombra. Al dejarlos atrás, conforme subíamos un monte, se nos abría un paisaje cada vez más espléndido. Uno de los que iban, que no dejaba de mirar el celular, gritó horrorizado: ¡Nos hemos perdido! ¡No tengo señal!... Era lo peor que nos podía pasar y todos empezaron a ver su celular. Efectivamente no había ninguna antena cerca. No sé por qué, pero pensé cual sería el Sagrario más próximo. Jesús, hoy te pido: ¡Que nunca pierda tu cobertura, tu señal!
¿Tengo localizados los Sagrarios más próximos? ¿Busco buenas coberturas?
Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida Eterna (Jn 6,54).
Después del pánico de la señal, nos fijamos en unas casas agrupadas en torno a su Iglesia. ¿Por qué no hacemos la Visita?, dijo uno. Como no sea a las vacas, soltó el gracioso de turno. Y a muchos kilómetros de distancia, y a muchos metros de altura, cada uno te dijo: ¡Viva Jesús Sacramentado! ¡Viva y de todos sea amado!... A Jesús le encantó.
Einstein se equivocó: La oración viaja más rápido que la luz.
Propósito: no perder cobertura.

jueves, 19 de abril de 2018

En mis ojos no ha parado de llover


Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron (Jn 6,50).
Jesús, de lo que hicieran mis padres yo no respondo, pero a mí lo que me gusta de verdad, lo que consumo con avidez es el otro Maná, el grupo de rock mejicano: Desde que te perdí / la luz se ha puesto muy mojada / mirada triste está nublada / Y en mis ojos no ha parado de llover. Te parecerá una tontería, pero me recuerda lo mal que se está sin Ti, cuando te pierdo por el pecado. Solo y ya sin ti / Me tienes como un perro herido / Me tienes como un ave sin su nido / Estoy solo como arena sin su mar.
Pregúntate: ¿En alguna ocasión pierdo a Jesús? ¿Me duele perderle?
Éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre (Jn 6,51).
Jesús, como en la canción te pregunto: Dime que faltó, dime que sobró, dime que pasó / Pero dime algo, pues me estoy muriendo. Y en la oración me respondes que me faltó valentía, me sobró egoísmo, y por eso, pasó… lo que pasó. ¡Qué mal se está sin Ti! ¡No se puede vivir sin Dios! Y vienen las lágrimas del arrepentimiento: Sigue lloviendo, le sigue lloviendo al corazón / Y en mis ojos no ha parado de llover. Bien purificado por la Penitencia me acercaré el Pan de Cielo, a la Eucaristía.
Jesús, tú en la Eucaristía, eres el mejor Maná.
Propósito: comulgar más a menudo.

miércoles, 18 de abril de 2018

Hágase tu voluntad


He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no se pierda nada de lo que me dio (Jn 6,35-40).
Jesús, mi madre cuando era pequeño me llamaba El Rey de la Casa. Tanto repetirlo que al final me lo acabé creyendo y ahora me he convertido en El Tirano de mi Familia: ¡Hay de aquel que me lleve la contraria! ¡Hay de aquella que no haga mi voluntad!... Jesús: Ayúdame a no ser tan déspota con mis hermanos, ni tan mandón con mis amigos, ni opresor de mi mascota, ni totalitario con mis papás. ¡Destrona de una vez al tirano de mi yo! Jesús: hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo, no mi voluntad.
Desenmascara al tirano opresor que hay en ti y en su lugar pon a Jesús.
Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día (Jn 6,40).
En un Santuario de la Virgen, a la entrada, había un libro de firmas donde los peregrinos ponían lo que les brotaba de su corazón. En plan curioso leí y me llamó la atención una escritura que decía: ¡Señor! No entiendo nada pero en ti confío, ¡Ayúdame!
Termina diciendo a Jesús: Hágase tu voluntad.
Propósito: considerar la posibilidad del tiranicidio de mi yo.

martes, 17 de abril de 2018

Señor, danos siempre de ese Pan


Pues el pan de Dios es el que ha bajado del Cielo y da la vida al mundo. Ellos le dijeron: Señor, danos siempre de este pan. Jesús les respondió: Yo soy el pan de vida (Jn 6, 33-34).
María, Tú eres la mejor panadera del mundo. Hoy lo tengo claro: El mejor pan es tu Hijo en la Eucaristía. Pan hecho con trigo de primera: Si el grano de trigo no muere al caer en tierra, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto (Jn 12, 24). Madre mía, la Eucaristía es fruto del Amor de tu Hijo en la Cruz; es fruto de tu vientre. Como los discípulos yo también pediré: Señor, danos siempre de este pan.
La mejor Panadería la encuentro en la Misa. ¿Por qué no voy más veces?
Jesús les respondió: Yo soy el pan de vida; el que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí no tendrá nunca sed (Jn 6, 35).
Madre mía, lo mío es una adolescencia permanente: Nada me satisface, todo me cansa, ¡todo me aburre…! Me prometen paraísos artificiales: lo pruebo todo, lo experimento todo y luego me encuentro en infiernos terrenales. Mi corazón está inquieto, hecho para Dios y solo se satisface con Dios, con el Pan de Vida.
Piensa en el Sagrario más olvidado del mundo y dile con el corazón que le quieres.
Propósito: ir más veces al Sagrario.