miércoles, 13 de diciembre de 2017

Valiente siempre

Yo os digo que Elías ya ha venido y no lo han reconocido, sino que han hecho con él lo que han querido (Mt 17, 12).
Me encanta la “Hª Sagrada”, la historia de tu Pueblo. Te tengo que confesar que a veces voy a leer las vidas de los Reyes, los Profetas, y tantos héroes en un libro con dibujos de mi abuelita que se llama “Historia Sagrada para Niños”. Dame, Jesús, la fe de Moisés, el coraje de Jonás –aunque al principio fue un cobarde– y la fuerza de Sansón. Pero ahora te pido perdón por los que se iban a adorar a dioses falsos y por los que rechazaron a los profetas hasta darles matarile como a Juan Bautista. Yo no te quiero traicionar nunca. Ayúdame, Jesús, a serte muy fiel siempre.
Señor ¿te he traicionado últimamente?... Perdóname.
También el Hijo del Hombre ha de padecer de parte de ellos (Mt 17, 12).
Primero se echaron a los profetas y luego Jesús, te clavaron en una Cruz, después de flagelarte, coronarte de espinas, cargarte con la cruz… Físicamente lo hicieron ellos, unos cuantos romanos y judíos, pero en el fondo lo hicimos todos los hombres con nuestros pecados. Mi abuela, la del libro de dibujos, tenía una imagen del Niño-Dios acostado no en una cunita, sino en una Cruz, abrazándola. Y ahora me acuerdo del villancico “mi Madre es del Cielo, mi Padre también, yo vine a la tierra para padecer”. La Navidad es muy bonita, pero Tú, Jesús, sabías a lo que venías, y viniste. Ayúdame a sufrir cuando me toque, para unirme a tu Cruz.
Repite a Jesús que no quieres tener miedo a la Cruz.

Propósito: Un sacrificio cada día de aquí al 24 de diciembre.

martes, 12 de diciembre de 2017

Nuestra Señora de Guadalupe Madre Bendita

¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? (Lc 1, 42)
Era un sábado de 1531. El indio Juan Diego iba muy de madrugada a México a sus clases de catecismo. Junto a un cerro, escuchó que lo llamaban: Juanito, Juan Dieguito. Subió a la cumbre y vio a la Niña que le dice: Hijito mío el más amado: yo soy la perfecta siempre Virgen María, Madre del verdaderísimo Dios…, mucho quiero tengan la bondad de construirme aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión y auxilio… Allí estaré siempre dispuesta a escuchar…, para purificar y curar sus penas y dolores.
Agradece a Jesús que nos haya dado a la Virgen como Madre nuestra.
Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor (Lc 1, 45)
Juan Diego al principio se hizo el remolón, pero pudo más el amor a la Virgen. Por fin, fue a ver al Obispo y desplegó delante de él su poncho lleno de rosas. Y, así, al tiempo que se esparcieron las diferentes flores, en ese mismo instante… apareció de improviso en el humilde ayate la venerada imagen de la siempre Virgen María, Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de venerarla. La Virgen se hizo una foto y nos la dejó como prueba de su amor.
Indudablemente a la Virgen le gustan las rosas. ¿Rezo el Rosario?

Propósito: Diez, veinte... cincuenta rosas para la Virgen de Guadalupe.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Bits en los que se oye música celestial

Les aseguro que no ha surgido entre los hombres nadie mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos es mayor que él (Mt 11, 11).
Juan el Bautista era un hombre incansable. Predicó hasta el mismo día en que Herodes lo mandó decapitar. No se cansa de hablar de la verdad. Era un grande. Jesús, y más grandes somos nosotros, que te hemos conocido y recibido en la Eucaristía tantas veces. Un amigo que decía que para no cansarse, era importante tener clara la meta. ¿Tendré clara yo mi meta, es decir, irme al cielo? A lo mejor, por eso me canso tan rápido de rezar o de servir a los demás.
Aunque no lo creas, servir ahuyenta la pereza.
El que tenga oídos, que oiga (Mt 11, 15).
Si no van a ser para oír, para qué va uno a tener las orejas. Pero hay quien teniendo oídos en buen estado, tiene, como le dijo un psicólogo a un amigo, sordera atencional. Es decir, gente que no oye por no poner atención. Tú, Jesús, estás ahora, en este rato de oración, queriendo hablarme. Tus palabras suenan más hermosas que el más bello de los poemas o la canción más descargada en iTunes. Y pensar que me las pierdo por el ruido que hago al descansar, al distraerme un poco para recuperar las fuerzas, cuando no hago más que tener los audífonos, sean Bits o los que traía el celular frijolito sonando a todo volumen.
Busca el silencio, y escucharas nuevas melodías.

Propósito: apagar un ratito la música para hacer oración.

domingo, 10 de diciembre de 2017

El verdadero descanso

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. (Mt 11, 28).
A estas alturas del año, muchos hablan ya de planes para cuando llegue la Navidad. A Jesús le da gusto que queramos descansar junto a Él. He oído gente que dice “para mí, descansar es pasarlo en familia”. Al final eso haremos cuando lleguen esos días. Pasarlo en familia, junto a Jesús, María y José. La verdad es que al final, lo que de verdad descansa es estar contigo, Jesús; y dar amor. Otras cosas, dormir, comer o hacer relajo, algo ayuda, pero nada como saber que todo está en tus manos.
¿Cansado? Probá descansar con Jesús, hablándole en el Sagrario.
Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera” (Mt 11, 30).
Creo que una de las cosas que más agobia son los problemas en los que uno se metió por su propia culpa. Por ejemplo, cuando uno no dijo la verdad o dejó de hacer lo que le habían mandado. Pero ese no es el “yugo” que nos pides que llevemos, Jesús. Tu yugo consiste en una carga que a la larga es ligera: la carga de obedecer, de estudiar a su tiempo, de ser sincero o de no agarrar a escondidas las cosas. Esto da descanso. Basta ver las caras de los que sacaron buenas notas y no andan afligidos en vacaciones.
Descansa haciendo lo que Jesús espera que hagas.

Propósito: Descansar ayudando mucho en la casa.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Oveja perdida, oveja predilecta

¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no dejará las noventa y nueve y va en busca de la perdida? (Mt 18,12).
¡Pues no, Jesús!, en esto te equivocas. Allá ella si se pierde. Si le da por hacer de oveja negra y se pone en plan tonto a retozar, curiosear, corretear y perderse… es su problema. ¡Qué culpa tienen las otras 99 para dejarlas desatendidas! Pero claro, Jesús, tú no eres como yo y conoces a cada oveja. La llamas por su nombre, no te da igual. Y además, Jesús, al contar no pasas del uno: uno, uno, uno…. Para ti cada uno somos únicos e irrepetibles, seamos ovejas o cabras, sanos o enfermos. Jesús, gracias por irme a buscar tantas veces.
¿Quiero a todos o distingo a los que me caen bien de los que me caen mal?
Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado (Mt 18,14).
Jesús, una vez me encontré una persona, un poco loquita, que lo que no soportaba de Ti es que quisieras a todos. Ella quería sentirse querida en exclusividad, quería ser siempre la oveja perdida, la única protagonista de tu amor, y pensándolo bien, así es como nos quieres. Para ti, es como si sólo existiera yo. Ojala yo pudiera querer así a los de mi casa. Y no habría oveja perdida, porque ninguno se despistaría pensando en sí mismo.
Puedes ser oveja, y también pastor.

Propósito: querer a todos.

viernes, 8 de diciembre de 2017

INMACULADA CONCEPCIÓN Arca de la Alianza y “tarta”

“Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, la luna a sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1).
Hoy, Madre mía, terminamos con broche de oro tu Novena. No puedes estar más que contenta por el cariño que hemos derrochado estos días. Cada propósito, como una flecha, ha llegado hasta tu maternal corazón. Como todas las madres buenas del mundo en el día de su fiesta, hoy nos tienes preparada una sorpresa: todo lo que hemos rezado, todo lo que hemos ofrecido estos días… nos lo devuelves con creces a través de la presencia de tu Hijo en nuestra alma en gracia. Hoy, en Misa, en la Comunión, repetiré muchas veces: ¡Qué buena eres, Madre mía!, ¡Qué rebuena eres, que super mamá eres….!
Agradece a Jesús lo buena, guapa y elegante que es “nuestra”Madre.
“Y se abrió el templo de Dios en el cielo y en el Templo apareció el arca de su alianza” (Ap 11,19).
¡Ah! He leído mal… ya decía yo. ¿Cómo iba a aparecer en el cielo una “tarta” de alianza, es decir un “gran pastel”?; dice arca, no “tarta” —Pero ¿y por qué no va haber hoy tarta? ¿No es hoy la fiesta de mi Madre? ¿Conozco alguna fiesta de mamá sin tarta? —Pues, entonces… “Y apareció en la comida una gran tarta…” de tres leches o cheesecake estilo New York, o un Selva Negra, o un …
Termina agradeciendo a María tantas cosas buenas, también la tarta.

Propósito: Partir un pastel en honor de la Virgen en la casa.

jueves, 7 de diciembre de 2017

9ª de la Inmaculada (8º día) Bendita sea tu pureza…

Cumplidos los días de la purificación de la madre según la Ley de Moisés, llevaron al Niño a Jerusalén para presentarlo al Señor (Lc 2, 22)
Hoy, Madre, vengo a ti para aprender y pedir. Como vengo a aprender me voy a sentar en un rincón de tu casa y te miro. ¡Qué bonita eres, María! Y qué sencilla. Me enamoro de ti y aprendo que la verdadera belleza es la que sale del corazón. También a pedir. Te miro a los ojos y te pido: vísteme con los vestidos de la pureza. Yo necesito cubrir mi corazón y mi vida de esa pureza que tú me darás. Dame el vestido del pudor para no mostrar salvajemente mi intimidad. Enséñame con la modestia a no querer llamar la atención a cualquier precio y saber comportarme como un hijo de Dios. Haz que no descubra mi cuerpo a los ojos curiosos de quien no conoce el amor verdadero.
Pide a María cada noche la pureza de corazón rezando las Tres Avemarías y de rodillas.
Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza (Eclo 24,24)
Te pido la pureza en mis pensamientos, en mis ojos, en mis miradas, en mis palabras. Te miro y me enamoro de ti. ¡Te saludo, llena de Gracia! Te saludo llena de amor, hermosa sobre todas las mujeres, alegría de la Creación, Madre del amor hermoso. Me acostumbraré a recitar con frecuencia el “Bendita sea tu pureza”.
Termina pidiendo el don de la Santa Pureza para ti y los tuyos.

Propósito: Bendita sea tu pureza…