viernes, 31 de mayo de 2019

Visitación de Nuestra Señora. Servidores de vuestra alegría


Por aquellos días, María se levantó, y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá (Lc 1, 39).
María, ¿estás contenta? Yo, un montón. Muchas gracias, Madre mía, por tantas cosas buenas. Durante todo este mes de mayo me has llevado de tu mano, de sábado en sábado y tantas fiestas tuyas. He hecho Romerías, he rezado Rosarios, he saludado con cariño tus imá­genes... Ahora, después de todos estos días contigo, soy más amigo de tu Hijo. Pero antes de acabar el mes un buen final: la Fiesta de la Visitación.
Agradece a la Virgen tantas gracias recibidas en el mes de mayo.
Y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo (Lc 1, 40-41).
Madre mía, hoy me enseñas el espíritu de servicio. ¿Qué es lo que haces cuando te enteras que vas a ser la Madre de Dios?... Te vas corriendo a ayudar a tu prima Sta Isabel. Y eso que vivía bastante le­jos. Yo, Virgen Santa, hago el Propósito de no andarme con remilgos. Voy a poner la mesa sin que me lo digan y hacer mis tareas, y ayudar con las tareas a mis hermanos, y ordenar la habitación, y cambiar el agua a la tortuga y, después… como San Juan Bautista nonnato, saltar de gozo.
Como dice San Pablo a los de Corintio, yo también seré: servidor de vuestra alegría (Cor 1, 24).
Propósito: Después de servir mucho… saltar de gozo.

jueves, 30 de mayo de 2019

Te adoro con devoción Dios escondido


Dentro de un poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver. Sus discípulos se decían unos a otros: ¿Qué es esto? (…) No sabemos lo que dice (Jn 16, 16.18).
Hay veces que pierdo la paciencia con tus discípulos, me desespe­ran, no se enteran, están perdidos: No sabemos lo que dice… Las palabras de Jesús las entienden hasta los niños pequeños: Jesús les estás hablando de tu juego preferido, el ESCONDITE: Dentro de un poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver. Jesús, como te gusta jugar al escondite. ¡Eres un campeón! ¡Qué bien te escondes!: en el sagrario, en los demás. La delicia de Dios es jugar con los hijos de los hombres. Y si Dios quiere jugar conmigo, pues yo, a divertirme.
Intenta descubrir los “escondites preferidos” de Jesús
Conoció Jesús que querían preguntarle (Jn 16, 19).
Jesús, yo, a veces, tampoco te entiendo; y en vez de preguntarte, me dirijo a otras personas que no me saben dar respuestas. Jesús, que acuda a Ti. ¡Cómo te gusta que te pregunte! Como me conoces muy bien, siempre me das la respuesta adecuada. Y me hablas en la ducha y en la ruta, pero sobre todo, me das tus mejores respuestas en la oración y después de la Comunión.
Pregúntale a Jesús algo que no entiendas y terminas la oración
Propósito: ser preguntón.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Ven Espíritu Santo y guía mi corazón


Cuando venga Aquél, el Espíritu de la verdad, os guiará hacia toda la verdad (Jn 16, 13).
Multitud de rutas en el cielo y en el mar. Miles de kilómetros en sende­ros, caminos y autopistas. Todos llevan a algún lugar. Algunos… a nin­guna parte. Hay caminos que, después de muchas vueltas, regresan al mismo sitio. También hay calles sin salida, hay senderos angostos, de montaña, unos llenos de espinas, otros anchos y fáciles. Pienso en mi vida, en lo que quiero conseguir, mis planes, mis proyectos… ¿Se quedarán sólo en sueños? Veo a tantos que se han quedado en la cu­neta, que han tropezado y no han sido capaces de levantarse. Y, ¿no me sucederá a mi lo mismo? Jesús, hoy me enseñas que el Espíritu de la verdad, os guiará hacia toda la verdad. Me hace falta un guía, alguien que me oriente en la vida.
El espíritu de Verdad habla a través de personas ¿Tengo director espiritual?
Todavía tengo que deciros muchas cosas, pero no podéis so­brellevarlas ahora (Jn 16, 12).
Virgen Santa a Jesús recién nacido no le dabas filetes de carne. Como buena mamá, al principio lo alimentabas con leche, después pure, más tarde cereales, fruta, y al final… los filetes. Cada alimento en su momento. Tengo que deciros muchas cosas, pero no po­déis sobrellevarlas ahora. En la dirección espiritual también todo tiene su momento.
Jesús, ayúdame a no meter prisa al Espíritu Santo. Todo llegará.
Propósito: dejarme ayudar.

martes, 28 de mayo de 2019

Descanso en la fatiga, brisa en el estío


Dijo Jesús a sus discípulos: Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? (Jn 16,5).
Jesús, realmente tus discípulos estaban bastante dormidos. Ninguno se atreve a preguntarte, pero yo sí. Vamos a ver, ¿a dónde vas…? — Con el Padre, ¿verdad…? —Algo me sospechaba. Siempre nos estás hablando del Padre a quien quieres con locura. Siempre quieres cum­plir su Voluntad, pero ¿Qué va a ser de nosotros? Jesús, ¿Quién llenará tu ausencia? ¡No nos dejes solos!
Reza la Oración al Espíritu Santo de San Josemaría.
Os conviene que me vaya, pues si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros (Jn 16,7).
Jesús, siempre me resulta difícil tratar al Espíritu Santo, al . A ti te veo, más o menos, escondido en la Eucaristía, pero a un espíritu… es difícil querer, no se le puede abrazar... Y es que no es tanto cómo es sino cómo actúa.El Espíritu Santo actúa, para entendernos, como el aire acondicionado del alma: O quizá mejor como el aire climatizado del alma, porque también da calor y humedad: (cfr. Secuencia del Espíritu Santo).
Acude a Dios Espíritu Santo para que aclimate tu alma.
Propósito: hacer del Gran Desconocido, el Santificador de tu alma.

lunes, 27 de mayo de 2019

Ven, oh Espíritu Santo


Dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que proce­de del Padre, él dará testimonio de mi» (Jn 15,26).
Jesús, ¡qué difícil es entenderte! ¡Cuánto te echamos de menos! ¿Por qué no te quedaste? Como a tus discípulos me gustaría tanto sentir tu mirada de cariño, oír mi nombre en tu voz, reconocer tu risa y tus andares. ¿Por qué no te has quedado? Os conviene que me vaya, pues si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros (Jn 16,7). Jesús mío, siempre haces lo que más nos conviene. Cada día seré más amigo del Espíritu Santo que me hablará de Ti y del Padre.
¿Conozco al Espíritu Santo? Dile a Jesús que “te lo presente”.
(…) enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad (Jn 15,26)
Con San Josemaría reza al Espíritu Santo preparándote para Pentecostés: Ven, oh Espíritu Santo! Ilumina mi entendimiento para conocer tus mandatos; fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo; inflama mi voluntad… He oído tu voz, y, no quiero endure­cerme y resistir diciendo: Después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora! No vaya a ser que el mañana me falte. ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría. Espíritu de entendimiento y de consejo. Espíritu de gozo y de paz! Quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras…
Repite despacito la Oración al Espíritu Santo y luego terminas
Propósito: conocer mejor al Espíritu Santo.

domingo, 26 de mayo de 2019

Soy Templo de Dios


El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y yo mismo me manifestaré a él (Jn 14, 21-22).
Madre mía, este evangelio ya lo hemos leído uno de estos días de Mayo. Pero me sirve para pedirte ser obediente. Muchas veces me salto los mandamientos no porque la tentación es muy fuerte, lo que pasa es que a veces me pongo muy rebelde y no me da ganas de hacer caso a nada ni a nadie. En la cabeza tengo claro lo que Jesús me pide pero como no tengo ganas de obedecer, no lo hago. Ayúdame a ser obediente.
¿Tengo claro lo que Jesús me pide?
Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le ama­rá, y vendremos a él y haremos morada en él (Jn 14, 23).
Lo que te contaba, Madre mía, sobre la obediencia con Jesús, me pasa también con mis papás y profesores. Me entra esa rebeldía ton­ta de llevar la contraria a todo o bien si tengo que obedecer lo hago de mala cara y super lento. Por eso me encanta rezar el Angelus ya que me sorprende lo rápido que diste tu respuesta a lo que el Ángel te proponía de parte de Dios.
¿Me sé de memoria el Angelus? ¿Lo rezo?
Propósito: rezar el Angelus siempre.

sábado, 25 de mayo de 2019

Mi vida es el “Buen olor de Cristo”


Si el mundo os odia, sabed que antes que a vosotros me ha odiado a mí. (…) Si me han perseguido a mí, también a voso­tros os perseguirán (Jn 15, 18.20).
A mí también me gusta la pesca, como a Jesús. Pero no con redes sino con caña, anzuelo y paciencia. Veo muchos peces. Algunos, como las carpas o los barbos o las tilapias, me dan pena porque viven en aguas sucias y estancadas. Otros, las truchas y salmones, se pasan la vida nadando siempre contracorriente. Buscan para sus crías lo mejor, la aguas limpias de los arroyos, de las montañas. Por eso, su carne color salmón es tan apreciada. Jesús, que no me deje llevar por la corriente, por lo que diga la gente. Y aunque algunos se rían y me ridiculicen, te buscaré siempre a Ti, Jesús mío, contracorriente.
Habla con Jesús: ¿Soy como Vicente: voy donde me lleva la gente?
Pero os harán todas estas cosas a causa de mi nombre (Jn 15, 21).
Mi encuentro con Jesús está en medio del mundo. No puedo refu­giarme en mi pecera. Nadando contracorriente voy purificando las aguas y creando a mi alrededor remansos de paz y alegría. Solo soy un pececillo, nada más, no una ballena, pero a Jesús —acuérdate— le encanta el pescado que nada contracorriente con el alma color salmón.
¡Cómo está el ambiente! Pues entonces a purificarlo. ¿Qué puedes hacer?
Propósito: alma color salmón.

viernes, 24 de mayo de 2019

Yo os he elegido y vuestro fruto permanecerá


Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos (…) os he llamado ami­gos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he dado a co­nocer (Jn 15, 14-15).
Jesús, muchas gracias por querer ser amigo de un tipo tan pesado como yo. Jesús, yo también quiero ser tan buen amigo, como Tú. Después de ti, mi mejor amigo es un chico de mi clase, gordito con el pelo muy corto, una voz aguda como de niñita y grandes antejos. Es tan torpe que se podría estrangular con el cordón de los zapatos. No existe en el mundo camisa capaz de aguantar dentro de sus pan­talones. Nunca será el Brad Pitt de los sueños de una niña, pero ¡es mi amigo! Quien tiene un amigo tiene un tesoro.
¿Pongo el corazón en Jesús, mi mejor amigo, mi tesoro?
No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca (Jn 15, 16).
Jesús, la amistad no es consecuencia de mi buen gusto a la hora de elegir. Eres tú, Jesús mío, el que me pones cerca personas para que me enriquezcan con su amistad: Porque donde está tu tesoro es­tará tu corazón (Mt, 6, 21). Como le decía un torero a otro hablando de su amigo: Fíjese si seremos amigos que no necesitamos hablarnos para entendernos.
Agradece a Jesús tener amigos tan buenos.
Propósito: cuidar a mis amigos.

jueves, 23 de mayo de 2019

Jesús, quiero ver tu rostro


Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo (Jn 15,11).
Desde que te conocí, Jesús, me llamó la atención tu alegría conta­giosa. No es posible pensar en Ti y no ver tu sonrisa maravillosa. No he encontrado en el mundo nadie más alegre, simpático y divertido que Tú, Jesús mío. Como escribía de ti un niño: En la mirada de Jesús es como si hubiera un tranquilizante que te quita el agobio de lo que sea. Si algún día estoy tristón, de bajón, entonces buscaré el Sagrario más cercano, me pondré de rodillas y te diré: De aquí no me muevo hasta que me llenes de gozo. Entonces sentiré tu mirada, me reiré de mis tonterías y saldré feliz, flotando.
Piensa a qué amigos puedes poner delante de Jesús, para que también a ellos les llene de su gozo.
Como el Padre me amó, así os he amado yo (Jn 15,9).
¿Y tu sonrisa? Jesús, ¿cómo es tu sonrisa? Tu sonrisa es franca, lim­pia, da paz, contagia alegría. ¿Para qué sirve algo tan feo como las orejas? Para tener, como Jesús, una Sonrisa de oreja a oreja. Yo me imagino, decía otra chico, una sonrisa Colgate, una sonrisa de oreja a oreja, superalegre, con dientes más blancos que el azúcar. Jesús, pienso en Ti y me dan unas ganas locas de estar siempre contigo. Con el salmista diré: Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro (Sal 26, 8-9).
Termina imaginándote el rostro de Jesús.
Propósito: estar contento.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Santa María, Rosa mística


Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador (Jn 15, 1).
Mi alma es como un jardín. A Dios le encanta trabajar como jardinero, es el Labrador y con el airecillo de la tarde se pasea por mi alma y goza de tantas cosas buenas. Se entretiene con las bonitas flores de mis virtudes, descansa bajo la sombra de mis buenas obras, se refres­ca en la cristalina fuente de mis oraciones… Es cierto que, a veces, encuentra algo de cizaña, alguna mala hierba, y alguna que otra espina. Entonces el Labrador aprovecha cada confesión para sacar esas malas hierbas. No siempre salen de raíz y serán necesarias otras confesiones. Y cada día que pasa Dios más contento de mí.
En la próxima confesión buscaré las 7 raíces de los pecados capitales.
Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto lo poda para que dé más fruto (…) El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada (Jn 15, 5-6).
Pero a veces el Labrador tiene que cortar las ramas secas de los árboles, echar cal a los arbustos y podar los rosales. A veces salen ca­prichos o antojos sin sentido. Y pienso: ¡Pobres árboles! ¡Pobres rosales! Pero con el tiempo, donde solo había ramas secas crecen nuevos brotes, ya no hay plagas de bichitos y… ¡ay, la poda! Gracias a la poda crecen rosas más numerosas y hermosas que nunca.
¿Dejo al Labrador que trabaje en mi alma?
Propósito: no cultivar malas hierbas.

martes, 21 de mayo de 2019

La Paz esté con vosotros


La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mun­do. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde (Jn 14, 27).
Rencillas, agobios, incertidumbres, temores…, son el fruto amargo de perder el sentido de la vida. Insatisfacción, desasosiego, angustia…, es la falsa paz que ofrece el mundo. Sólo estar contentín o agustín, y nada más. ¿Cómo? ¿No te sabes el chiste malo?: Ring, Ring… —Si dígame. —¿Está Agustín? —No estoy contentín. Virgen Santa, desde que trato a tu Hijo me has quitado todo esto y me has regalado su Paz. Tu Hijo me ofrece: paz, alegría, equilibrio, esperanza. Nada puede robarme esta felicidad interior. Sólo el pecado, como un ladrón, inten­tará sustraer de mi vida su presencia amorosa. Pero tengo contratado un sistema de seguridad: antes de dormir hago cada día el examen de conciencia. ¡Qué bien se duerme! ¡La mejor almohada es una conciencia tranquila!
Que no me olvide que la paz es consecuencia de la “lucha”.
Os he dicho: Me voy y vuelvo a vosotros (Jn 14, 28).
¿Y si algún día meto la pata?, porque ¡mira que soy bruto! Pues entonces me acordaré de los consejos que ponen en las carrete­ras: Lo importante es Volver. Volveré una y otra vez a mi Jesús con el sacramento de la paz y de la alegría, la Confesión.
Lo importante es recomenzar. ¿Lo hago o tiro la toalla?
Propósito: saber volver.

lunes, 20 de mayo de 2019

Soy Templo de Dios


El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y yo mismo me manifestaré a él (Jn 14, 21-22).
Jesús de mi alma, que me convenza que los mandamientos no son barreras, prohibiciones: “no mires, no toques, no pienses ¡que ago­bio!”. Los mandamientos me marcan el mejor camino para amar mucho en la tierra y después llegar hasta el Cielo. Como en las ca­rreteras, esas señales no me quitan libertad, me ayudan a ejercitarla. Madre mía, quiero que seas como la Policía de Tráfico. Si ves que voy mal me pones la sirena y me paras.
No acostumbrarme a saltar las señales (Mandamientos).
Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le ama­rá, y vendremos a él y haremos morada en él (Jn 14, 23).
Mi alma es una casa. Está limpia cuando vivo en Gracia, lleno de la fragancia y del Amor de Dios. En ella mora Dios. ¡Soy Templo de Dios!: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios es mi huésped. Está en mí mientras no lo expulse por el pecado grave. La llave está en mi mano. La casa es pobre, pero la Santísima Trinidad la embellece con su presencia. Hoy Dios mora en mí, en la eternidad yo moraré en Dios.
Termina considerando que eres “morada”, Templo de Dios.
Propósito: soy morada.

domingo, 19 de mayo de 2019

Que os améis unos a otros


Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado (Jn 13, 32).
Oye, María, una pregunta ¿por qué tu Hijo nos habla de un “man­damiento nuevo”? A mí me parece que ya es bastante antiguo. — Respuesta: es nuevo porque está todavía sin estrenar. Lleva 20 siglos y sigue nuevecito. —Otra pregunta ¿No era suficiente el amarás al prójimo como a ti mismo? —Respuesta: nuestro corazón a veces se envilece y se hace mezquino. Quien ama es el que lo hace a través del corazón de Cristo.
Habla unos minutos tú con Jesús: ¿Te animas a estrenarlo el mandamiento?
La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros (Jn 13, 35).
¿Qué tal voy de Amor? Prueba a contestar el Test de Compañerismo: ¿Escucho con respeto y cariño a los demás? ¿También a los profeso­res? ¿Hablo bien de todos? ¿Permito que, en mi presencia, otros ha­blen mal de los demás? ¿Sé perdonar? ¿Pido perdón? ¿Soy rencoroso? ¿Me río o ridiculizo a mis compañeros? ¿Procuro comprender a todos? ¿Acepto a los demás y les quiero como son, aunque no les entienda? ¿Promuevo la amistad con todos los de la clase sin excluir a nadie? ¿Rezo a diario por mis compañeros, profesores y demás personal del colegio?
Dile a Jesús que quieres ser como el.
Propósito: Que el mandamiento nuevo deje de ser nuevo.

sábado, 18 de mayo de 2019

Dame un corazón como el tuyo


Y lo que pidáis en mi nombre eso haré (Jn 14, 13).
Hoy es sábado, el día de la Virgen ¡Qué suerte! Un día más mariano no se puede pedir. Madre mía, ¿estás contenta? Yo un montón. Por eso hoy, nada más levantarme, —como todo los días—, he rezado el Oh Señora mía (…) os ofrezco en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón. Hoy sí; hoy de verdad, te doy mi corazón. ¡Ay…! ¡Perdona…! Se me había olvidado. Tendrás que compartirlo con tu Hijo. También he rezado el Jesusito de mi vida (…) y te doy mi co­razón, tómalo, tuyo es y mío no. Bueno, entre los dos os lo repartís. Porque lo que pidáis en mi nombre eso haré.
“Santa Rita, Rita; lo que se da no se quita”. Sigue unos minutos.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y las hará mayores (Jn 14, 12).
Madre mía, ¡qué no puedo vivir sin corazón…! ¡Necesito urgentemen­te un trasplante! Hoy, que es tu fiesta, te pido este regalo. Ya sé que es mucha caradura, pero quiero: o bien un corazón misericordioso como el de tu Hijo, o si no, un corazón inmaculado como el tuyo. Con menos no me conformo.
Sigue hablando por tu cuenta.
Propósito: tener más corazón.

viernes, 17 de mayo de 2019

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida


En la casa de mi Padre hay muchas moradas (…) cuando haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo ven­dré y os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros Jn 14, 2-3
Jesús mío, cuando me proponen ir de excursión o visitar algún sitio, aunque sea el lugar más bonito del mundo pregunto: ¿Y quién más va? ¿Y no va fulanito?... Pues si “él” no va, yo tampoco. Y es que no es tan importante el sitio como las personas que nos acompañan. Virgen Santa, y pensar que un día estaré contigo y con Jesús y con San José... Felicitaré a mi Ángel de la guarda, ¡Qué paciencia!. Siempre rodeada de personas tan queridas ¡Me muero de ganas!
Habla tú con Jesús y dile como te gusta que te preparen la habitación.
Le respondió Jesús: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” Jn 14, 6.
Se equivocaba el Poeta cuando escribió: “Caminante, son tus hue­llas el camino y nada más / Caminante no hay camino, se hace camino al andar” ¿Cómo que no hay Camino?, ¿Y la huellas que nos ha dejado Cristo?... Son huellas profundas, porque llevaba el peso de la Cruz. Los cristianos tenemos claro el Camino lleno de Vida, de alegría, porque es Verdad. Como Sta. Catalina de Siena diremos: “el Camino que nos lleva al Cielo, ya es un Cielo”.
Dile a Jesús que quieres seguir sus “huellas” y luego terminas
Propósito: seguiré las huellas.

jueves, 16 de mayo de 2019

Yo sé a quienes elegí


Yo sé a quiénes elegí; (…) para que se cumpla la Escritura: El que come mi pan levantó contra mí su calcañar. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda (Jn 13, 18-19).
Todos los días como el pan y los Cornflakes de Kellog´s en el desayu­no. Y disfruto de una familia maravillosa, y de un colegio estupendo. Tengo salud, dientes acorazados con braquets, papá, mamá y pe­rrito que me ladre… ¡Tengo de todo! Y tonto de mí, pienso que me lo merezco, que es lo normal. No solo eso sino que además no me importa si por egoísmo te hago daño. Jesús, me has elegido, me has dado lo mejor y yo ¿Cómo correspondo? Qué conmigo no se cum­plan también las Escrituras: El que come mi pan levantó contra mí su calcañar.
Agradece a Jesús todo lo bueno que tienes.
En verdad, en verdad os digo: quien recibe al que yo envíe, a mí me recibe; y quien a mí me recibe, recibe al que me ha enviado.” (Jn 13, 20).
Jesús, mis amigos no hacen más que enviarme whatsapps, snap­chats, etc. Pero en el fondo me gusta. ¡Qué suerte que alguien se acuerde de mí! Jesús a ti también te encanta mandarme mensaji­tos. No son Whatsapps, son mensajes con mensajero, con enviado especial: Quien recibe al que yo envíe, a mí me recibe. Son mis papás, mis amigos, el cura… ¿Les recibo? ¿Les escucho?
Agradece a Jesús que te envíe tantos “mensajes”.
Propósito: Buscar “calcañar” en el diccionario.

miércoles, 15 de mayo de 2019

No hay iglesia mejor iluminada que la que arde


Yo soy la luz que ha venido al mundo para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas (Jn 12, 44).
De pequeño, a veces, me despertaba a media noche. Abría los ojos y entonces encontraba la habitación oscura y silenciosa. No podía evi­tar imaginar que monstruos horribles y todo tipo de bichos rodeaban mi cama. Yo gritaba a pleno pulmón: ¡Mamá!, ¡Mamaaaaá…! Venía mi mamá, somnolienta y sonriente; me tranquilizaba con un beso y a mi lado dejaba una lamparita encendida. Virgen Santa, tú nos has traído a Jesús, la “Luz del Mundo”. Si estoy cerca de Jesús ya no hay tinieblas que se resistan: un poco de luz de tu Hijo disipa las tinieblas más tenebrosas.
¿Qué es lo que me da miedo?
Y si alguien escucha mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, ya que no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. (Jn 12, 45).
Jesús, un día apareció en mi colegio una pintada anticlerical: No hay iglesia mejor iluminada que la que arde como Notre Dame. No me gustó y recordé la ceremonia de la Vigilia Pascual del Sábado Santo. A la entrada de la Iglesia encendieron una gran fogata con la que el sacerdote encendió un gran cirio. Según entraba en la Iglesia a oscu­ras cantaba: Luz de Cristo y todos respondíamos: Demos gracias. Y la ardiente luz de Cristo se extendió e iluminó toda la Iglesia y ya no hay quien la apague.
Dile a Jesús que quieres arder en su amor para iluminar a muchos.
Propósito: iluminar.

martes, 14 de mayo de 2019

Jesús, que refleje tu rostro


Se celebraba por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Paseaba Jesús por el Templo, en el pórtico de Salomón (Jn 10, 22-23).
Madre mía, ¡me enamora ver pasear a Jesús tan elegante!, pasean­do por el pórtico de Salomón. Como era invierno le habías tejido un bonito manto de lana bien calentito, que se ponía encima de esa túnica de lino sin costura. Tu Hijo iba siempre tan bien arreglado, muy elegante, humanamente atractivo, bien vestido. Por eso atraía tanto. Elegante es el que sabe elegir, el que no se hace cualquier cosa, no se cosifica. La elegancia lleva a agradar, ser atractivo, tener buen gusto.
Jesús ser guapo se nace (esto es lo que hay), pero ir elegante se elige.
Entonces le rodearon los judíos y le decían: ¿Hasta cuándo nos vas a tener en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abierta­mente. (Jn 10, 24).
Sus modales, que digamos, no son muy correctos: hablan al Señor con violencia, sus intenciones no son muy rectas. La vulgaridad, la zafiedad, el mal gusto, no solo afectan al modo de vestir sino también a las conversaciones, a las palabras y expresiones groseras. María, madre mía, ayúdame a tener esa finura interior para tratar con delica­deza a todos. Quiero parecerme a tu Hijo: pásame el cepillo que me desenrede el pelo, límpiame el alma para que refleje en mi rostro y en mis actos la hermosura de Jesús, que mi boca sea limpia.
El que a los suyos parece, honra mereces. Parecerme más a Jesús.
Propósito: ¡Guerra a la vulgaridad!

lunes, 13 de mayo de 2019

Jesús, que reconozca y escuche siempre tu voz


En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es un ladrón y un salteador (Jn 10, 1-2).
Somos Templos del Espíritu Santo. Desde el Bautismo Dios nos ha adornado con su Gracia, esperanza, alegría, amor de Dios, ¡tantas cosas buenas! Pasa el tiempo y el tesoro se va enriqueciendo: perlas, rubíes, zafiros, esmeraldas… Son las Virtudes, dones del Espíritu Santo, la Filiación divina. Los ladrones conocen la existencia de esos tesoros y esperan el momento oportuno, la ventana mal cerrada para en­trar, robar y destruir. Y los ladrones son: la curiosidad, querer llamar la atención, querer probarlo todo, ponerse en el límite, la conversación sucia…
Da gracias a Jesús por tantas cosas buenas que te ha dado.
Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. (…) Las ovejas atienden a su voz, llama a sus propias ovejas por su nombre (…) y camina delante de ellas y las ovejas le siguen, porque conocen su voz (Jn 10 3-4).
Jesús es el Buen Pastor que entra siempre por la puerta. Lo hace a través de los ratos de oración, del Evangelio, de la Eucaristía. Tengo que abrirte la puerta y entonces me llamas con tus silbidos suaves y cariñosos. Jesús es el sacerdote, los amigos buenos que me ayudan, me guían y me acompañan con su palabra, con su oración y con su ejemplo.
¿Sabes silbar? Dile a Jesús que te enseñe. Es un experto en silbidos.
Propósito: Aprender a escuchar los silbidos amorosos de Jesús.

domingo, 12 de mayo de 2019

Buen Pastor, Buen Jesús


Dijo Jesús: Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna (Jn 10, 27).
Jesús, como soy de ciudad eso de las ovejas no cabo de entenderlo. Si no recuerdo mal una vez vi en la tele un rebaño con su pastor al frente. Las ovejas me parecían todas iguales… de tontas; pero no. El pastor las iba llamando, una a una, por sus nombres: Linda, Blanquita, Mochito… y las guardaba en un corralillo. Jesús, Tú que eres el Buen Pastor me llamas con tus silbidos amorosos. Insistes: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas (…) Conozco las mías y las mías me conocen (Jn 10, 11.14). Me conoces, sabes todo de mí, Para Jesús yo soy único, y me quiere tanto que ha dado su vida por mí.
Jesús ha dado su vida por mí. Y yo ¿qué más puedo hacer por Jesús?
MI Padre que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. (Jn 10, 30).
En todos los rebaños hay una oveja que le da por ser original. Ese soy yo ¡Me encanta llamar la atención!, hacer de oveja negra, ser el centro de las conversaciones: me da igual que se hable bien o mal, el caso es que se hable. Y de oveja paso a cabra, cabra malabarista, siempre al borde de precipicio. Hasta que un buen día, ¡Cataplum!: oveja-cabra descalabrada. Y entonces, Jesús, me recoges amoro­samente y me llevas sobre tus hombros. ¡Qué bueno eres!
Dile a Jesús que no quieres ser ni cabra ni oveja negra.
Propósito: ser buena oveja y decirle a Jesús: “Beee”, “Beeengo” a “Beeerte….”