sábado, 31 de octubre de 2020

Santa Teresa del Niño Jesús. Ser sencillo, no es ser tonto

 

Jesús, adivinando lo que pensaban, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que acoge a mí acoge al que me ha enviado» (Lc 9, 47-48).

¿Quién sería ese niño tan afortunado? Podía ser la hija de Jairo, tan contenta, o el avispado chico de los panes y los peces, o uno despistado que pasaba por allí, o yo… ¿Por qué no? Jesús, entonces me coges de la mano, me la aprietas, sonríes y me dices bajito: —Vamos a darle un susto a estos. El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí. Jesús, pienso en los niños no nacidos y me dan ganas de llorar… ¿Por qué no los acogen? Es horrible, matar a esos niños es como matarte a ti. ¿Tú acoges también a esos niños abortados? —Pues claro, tan pequeñitos que son, serán pues, muy grandes en el cielo y además desde allí intercederán por sus padres.

Santos niños inocentes, no nacidos, interceded también por mí.

El más pequeño de vosotros es el más importante (Lc 9,49).

Hoy la Iglesia celebra a una gran santa: Santa Teresa del Niño Jesús o Santa Teresa de Lisiaux o Santa Teresita. Tan grande y tan pequeña. Ella supo hacerse pequeña, muy pequeña, para que Dios la pudiera coger en sus brazos y entonces, se hizo muy grande. No podemos olvidar que como decía el poeta: lo más grande que podemos hacer en la tierra es ser hacedores de cosas pequeñas.

Pide a Jesús hacerte más pequeño y a ver si te coge de la mano

Propósito: lavarme más a ver si encojo.

viernes, 30 de octubre de 2020

No mates a nadie, hijo. Tu padre, Dios

 

Se encontró delante un hombre enfermo (…). Preguntó «¿Es lícito curar los sábados, o no?» Ellos se quedaron callados (Lc 14, 1-6).

Un conocido escritor cuenta que allá en diciembre de 1936, en un mo­mento en que temió por su vida, decidió pasarse a Francia y su padre le acompañó hasta la frontera. Al pasarla, los gendarmes franceses lo registraron y en sus bolsillos encontraron un papel que, sin que él lo ad­virtiera, había introducido en ellos su padre momentos antes de cruzar la frontera. Era una brevísima carta que decía: No mates a nadie, hijo. Tu padre, Joaquín.

Una palabra, una sonrisa, un gestos, un olvido… pueden matar un alma.

Si a uno de vosotros se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?» (Lc 14, 1-6).

La carta era realmente conmovedora, sobre todo en aquel momento. Porque lo lógico hubiera sido que en esa circunstancia un padre hubiera aconsejado a su hijo: Ten cuidado, no te maten. Pero aquel padre sa­bía algo muy importante: que es mucho más mortal matar que morir. Esta es la razón por la que Dios, cuando nacemos, nos pone a todos en el bolsillo de la conciencia otra carta que dice: No mates a nadie, hijo. Tu padre, Dios. Y no lo olvidemos, hay formas muy sutiles de matar: Matar la Inocencia, Matar la Fe, Matar el Tiempo…

¿Qué más mensajes te ha dejado tu Padre Dios en el bolsillo de tu conciencia?

Propósito: no matar… ni a una mosca.

jueves, 29 de octubre de 2020

La gallina reúne a los pollitos bajo sus alas

 

Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte. Él contes­tó: «Id a decirle a ese zorro: Hoy y mañana seguiré curando» (Lc 13, 31).

Jesús, y ahora… Herodes. ¡Qué hombre más bruto! ¿Por qué permites que haya gente así? Por una frivolidad mandó degollar al Bautista, al ¡mayor nacido de mujer! Luego, en la Pasión se reirá de Ti, te ridiculizará vistiéndote con una túnica brillante, y toda su corte le seguirá la gracia. Es la carcajada cobarde de los miedosos. Le hizo muchas preguntas, pero Él nada le respondió (Lc 23,9). Tu silencio. Jesús, no puedes hablar ni con los frívolos, ni con los impuros, porque no pueden oírle. Antes tie­nen que limpiar su corazón.

Para escuchar a Jesús tengo que limpiar los conductos auditivos del alma.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a los pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido! (Lc 13, 34).

Jesús, ahora como entonces, te duele en el alma, te quejas, por la indiferencia de los hombres. Engendré hijos y los encumbré; ellos sin embargo me despreciaron. El Buey reconoce a su dueño; y el asno el pesebre de su amo pero Israel no me ha reconocido ni mi pueblo me ha comprendido (Isaías 1,2). Jesús, yo si quiero estar bajo tus alas, siempre contigo.

Lo que más duele es la indiferencia de los seres queridos.

Propósito: ser valiente.

miércoles, 28 de octubre de 2020

Yo soy la puerta

 

Uno le preguntó: Señor, ¿serán pocos los que se salven? Jesús les dijo: Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán (Lc 13, 22-24).

Jesús, menuda preguntita indiscreta o al menos impertinente. Al que la hizo habría que darle el premio cenizo y después mantearle. Jesús, Tú has venido al mundo porque quieres que todos los hombres se salven (1 Tim 2,4), pero también cuentas con mi libertad: Muchos intentarán entrar y no podrán. Jesús, con tu ayuda yo quiero ser de esos que entran por la puerta estrecha.

Dile a Jesús que estás dispuesto a adelgazar para entrar por la estrecha.

Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdición y son muchos los que entran por ella (Mt 7,13-14).

También nos lo cuenta San Mateo: junto a la puerta estrecha hay otra ancha que lleva a la perdición. Jesús, la única puerta que merece la pena eres Tú: Yo soy la puerta; si alguno entra a través de Mí, se salvará (Jn 10,9). Viviendo tu Vida en mi vida, a través de Ti, por la puerta estrecha.

Jesús, contigo entraré en el Cielo como los toreros: por la puerta grande.

Propósito: adelgazar.

martes, 27 de octubre de 2020

¿Mostaza o kétchup?

 

En aquel tiempo, Jesús decía: ¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma (Lc 13, 18)

Jesús, eso del grano de mostaza me suena a hamburguesa con mostaza, pepinillo y mucho ketchup. Ya sabes lo mucho que me gustan las hamburguesas, sobre todo la Whooper con patatas fritas ¡Me vuelven loco! El reino de Dios (...) Se parece a un grano de mostaza… Jesús yo me imagino el Cielo como una gran Burguer o un Mc Donal's, pero baratísimo, rodeado de las personas a las que más quiero: mis padres, mis amigos y sobre todo, contigo. ¡Qué bien se está contigo! ¡Qué nunca te deje!

Imagínate como es el Cielo. Quizá prefieras imaginarte pizzería o una bocatería de jamón.

Y añadió: –¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta (Lc13, 21).

Y en el Cielo, además, me encontraré con tu Madre santísima la Virgen Santísima. Como es una gran repostera nos preparará postres exquisitos: tocinillos de cielo, tartas del paraíso... Pedirá la colaboración de los bienaventurados para hacer huesitos de santos, y a los ángeles para elaborar pasteles de cabello de ángel... Jesús, ¡Qué bien se estará contigo en el Cielo! Jesús, ¡Qué bien se está contigo en la tierra!

Pide a Jesús que tu vivir en la tierra sea ya un anticipo de lo que te encontrarás en el cielo

Propósito: ir al cielo.

lunes, 26 de octubre de 2020

Los limpios de corazón verán a Dios

 

Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar (Lc13,11).

¡Pobre mujer! ¡18 años así, sin poder mirar hacia arriba, sin poder mirar a Dios, al Cielo! Jesús, que pena. Yo también encuentro gente, amigos, compañeros, que son como los cerditos, van siempre con la vista gacha mirando cochinadas, buscando porquerías en la tele, en revistas, en internet... Andan encorvados sin poder enderezarse. Quieren pero no pueden. Pobrecitos. Aunque lo intentan no son capaces de mirar arriba, son esclavos de sus vicios, de sus desórdenes, quizá desde hace años.

Pide la virtud de la Sta Pureza para ti y para las personas queridas

Al verla, Jesús la llamó y le dijo: –Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha.

Ella sola no podía. No lograba enderezarse. Necesitaba de la ayuda de Jesús, de su gracia. La santa pureza la da Dios cuando se pide con humildad (Camino 118). Jesús, cuando soy humilde, cuando me dejo ayudar, cuando acudo a la confesión siempre que haga falta, es cuando me enderezo. Es entonces cuando ya puedo mirar arriba y verte: Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios... Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.

Repite muchas veces: Dame, Señor, la Sta Pureza.

Propósito: no ser cerdito

domingo, 25 de octubre de 2020

Con todo tu corazón, toda tu alma y todo tu ser

 

Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? (Mt 22,34-40).

Jesús, estabas predicando en el Templo cuando se te acercaron aque­llos hombres con la torcida intención de atraparte desprevenido. Les dis­te como respuesta lo que desde pequeñito te enseñaron tus padres a recitar por la mañana y por la tarde y te sabías con musiquita: Él le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Jesús, en confianza, siempre me ha parecido un poco exa­gerado y difícil de cumplir este mandamiento. Jesús, te quiero mucho, pero no sé si te quiero con todo mi corazón, con toda mi alma y toda mi mente, —qué lio—, porque me gustan también y amo las hamburgue­sas con Ketchup y la pizza, y la lasagna que hace mi abuelita, y quiero a mi familia y a mis amigos, y a mi perro… ¿No habrá incompatibilidad?

Dile a Jesús todas las cosas que te gustan: tu plato preferido, tu película, tu canción…

El segundo es semejante: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 21, 33-43).

Jesús, me parece que te voy entendiendo. Amando al prójimo y a los que me rodean, queriendo a mi familia, amando una puesta de sol, un partido de fútbol, un helado Häagen Dazs de “Ron con pasas” (está que te pasas)… te estoy amando a Ti, porque te encuentro en las cosas bellas, buenas y bonitas que has creado.

Dale gracias por poderle encontrar en tantas cosas bellas y bonitas.

Propósito: comer más helado.

sábado, 24 de octubre de 2020

Un Dios que no se entiende, porque es mucho más

 

Se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque acabaron así? (…)

Jesús, me da alegría comprobar que estabas al día. Aquello de la torre y lo de los galileos asesinados era el tema de conversación de todos. No estabas al margen de los acontecimientos de tus contemporáneos, como ahora tampoco estás al margen de lo que sucede: la liga de fútbol, la moda…

Comenta con Jesús la noticia del día, lo que más te haya im­presionado; también puede ser de fútbol.

¿Pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no (Lc 13, 4).

Jesús, ¿por qué existe el mal? ¿Por qué mueren niños inocentes? Si eres todopoderoso, ¿por qué no nos ahorras tanto sufrimiento, tanto dolor?... Es un misterio. La explicación debe ser parecida, digo yo, a cuando llevamos a mi hermano al pediatra. Nada más ver la bata blanca se pone a llorar pues sabe lo que le espera: ¡otra vacuna! Por mucho que se le diga que el médico es bueno, patatín patatán, no lo entiende. No lo puede entender. ¿No será, Jesús, que de vez en cuando me pones una vacuna?

Jesús, que no te eche la culpa de todo lo malo que pasa.

Propósito: no reclamarle a Jesús.

viernes, 23 de octubre de 2020

Al mal tiempo, buena cara

 

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace (Lc 12, 54-55).

Jesús, eres un experto, lo haces mejor que el hombre del tiempo de la tele… Jesús, también en mi alma la climatología es variable y según los días me encuentro con chaparrones, tormentas, a veces huracanes, otras veces tiempos de bochorno, de aridez... ¡tengo de todo! Los chaparrones son las lluvias de gracia que habitualmente me concedes: la paz, la alegría de saberme hijo de Dios, sentir tu cercanía. Pero cuando llegan las tormentas de las tentaciones o se desatan los huracanes de mis pasiones me asusto. ¿Por qué lo permites? ¿No me arrastrará la fuerza del viento? ¿No me perderé? Tampoco me gustan nada los tiempos de sequía y de aridez. Son momentos en los que mi alma está más seca que un polvorón y pienso que eso de rezar no vale para nada.

Dile: al mal tiempo buena cara y al buen tiempo, mejor cara.

Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? (Lc 12, 56).

Jesús, perfecto Dios y perfecto Hombre. Eres el Hombre del tiempo, pero sobre todo también Dios del tiempo y en cada momento envías a mi alma lo que más le conviene, aunque yo no lo entienda.

Pídele que tu ánimo no dependa de la climatología interior.

Propósito: pues si llueve, mejor… ¡a por caracoles!

jueves, 22 de octubre de 2020

¡Fuego he venido a traer a la tierra!

 

Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda? (Lc 12, 49-53).

San Josemaría al meditar estas palabras escribía: Aún resuena en el mundo aquel grito divino: «Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda?» -Y ya ves: casi todo está apagado... ¿No te animas a propagar el incendio? (Camino 801). Jesús, qué pena. Sitios, familias, personas, donde antes ardía el Fuego de tu Amor... ahora están apagados, fríos o, lo que es peor, templaditos, entibiados. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Y así, porque eres tibio, y no caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca (Apoc 3, 16-17). Jesús que me entere de una vez: ser cristiano supone amar ardientemente a Dios y a los demás, supone propagar el incendio.

¿Estoy tibio?... Consulta Camino 331.

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres. (...) Se dividirán el padre contra el hijo.

Jesús, nunca pensé que esto del 3+2 ó 2+3 fuera tan evangélico. Tres contra dos y dos contra tres... Ahora, ya sin bromas, te pido, Jesús, por mi familia. Cuando me entero de familias que se rompen sufro mucho y pienso en la mía. Jesús, que en mi familia nunca haya divisiones; que mis padres se quieran de verdad; que se sepan perdonar; que yo sea buen hijo, buen hermano; que también sepa perdonar.

Rezar a diario por mi familia.

Propósito: consultar nº 311 de Camino, por si acaso.

miércoles, 21 de octubre de 2020

Soy Templo del Espíritu Santo

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete (Lc 12, 39-48).

Mi alma es una casa, pero no es una casa cualquiera, es el Templo del Espíritu Santo. Jesús, que además de habitante eres el arquitecto y el decorador; has enriquecido mi alma con la Fe, con preciosas colecciones de virtudes, con los dones del Espíritu Santo... Los ladrones, que lo saben, merodean por los alrededores buscando por dónde entrar. Lo intentan a través de los ojos por medio de imágenes sucias; a través de los oídos cuando admito críticas o marujeos; a través de la boca cuando hablo mal de alguien. Lo intentan pero no lo consiguen, porque el dueño de la casa está vigilante. Jesús, nunca robarán lo que te pertenece.

La mejor compañía de seguridad: la ayuda de tu Ángel Custodio.

Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá (Lc 12,48).

Vida, salud, familia, Mp3, abuelos, colegio, play station, dos piernas, amigos, regate, mi perro, simpatía, tu Madre Santísima... tantas cosas. Jesús, me has dado tantas cosas solo por mi cara bonita, hasta la cara bonita. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá. Y yo ¿Qué te doy?: mi ratito de oración, mi tiempo de estudio, mi ayuda en casa... ¿Qué más, Jesús? ¿Qué más te puedo dar?

Pregunta a Jesús que más le puedes dar…

Propósito: mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón.

martes, 20 de octubre de 2020

Dichoso el que espera al Amado

 

Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame (Lc 12, 35-36).

Cuando era pequeño, más pequeño todavía (no te rías de mi), a veces, yo y mis hermanos antes de irnos a la cama, recién bañados y con el pijama puesto, esperábamos con ilusión junto a mi madre el regreso de papá. A veces tardaba pero no por eso nos cansábamos. Cuando oíamos el motor del coche o el ruido de las llaves, corríamos como locos a abrirle la puerta, darle besos, colgarnos de su cuello. Jesús, es así como quiero preparar mi alma cada vez que te me acercas en la Comunión y en la Confesión. ¡Qué ganas de estar contigo!

¿Cómo me preparo por dentro y por fuera para recibir a Jesús?

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: (...) Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos (Lc 12 37-38).

Dichosos al cuadrado o mejor elevado a la n: (dichoso)n dichosisisísimos. Jesús, eres como las novias, te encanta hacernos esperar, nos tienes en vilo día y noche. Y cuando menos lo espero en la oración te metes a raudales en mi alma y me llenas de tus luces. ¡Ha valido la pena la espera! ¡Merece la pena esperar a Jesús!

Vete preparándote para el próximo encuentro con Jesús.

Propósito: repasar mates ¿qué es eso de elevado a la n?

lunes, 19 de octubre de 2020

Dónde está tu tesoro, allí estará tu corazón

 

Un hombre rico tuvo una gran cosecha. (...) Y se dijo a sí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida» (Lc 12, 16.19).

Jesús, el padre de mi amigo tiene un cochazo, un BMW último modelo. Sabes, cuando lo lava, utiliza botellas de agua mineral para, dice él, no rayar la pintura. Creo que se pasa un pelín. Lo que en el fondo le pasa es que en él se cumple aquello de Donde está tu tesoro allí estará tu corazón. Por eso me recuerda al hombre de la parábola. Se ha hecho esclavo de sus bienes y aunque se diga túmbate, come, bebe y date buena vida, no es capaz, pues siempre querrá tener más y más y más… ¡Qué agobio!

No dejarme esclavizar por los videojuegos, internet, móvil y demás.

Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios (Lc 12,20).

Como aquella señora sorda que preguntó en el funeral si el difunto había dejado mucho... ?Todo, señora; lo ha dejado todo. Y entonces ¿de qué sirve acumular tantas riquezas? Jesús, solo merece la pena invertir en Bonos del Tesoro, pero del Tesoro en el Reino de los Cielos Amontonad en cambio tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre corroen, y donde los ladrones no socavan ni roban. Porque donde está tu tesoro allí estará tu corazón (Mt 6, 20-21). ¡Merece la pena!

Jesús, te nombro mi asesor financiero. ¡Máxima rentabilidad!

Propósito: no ser tan angustias.

domingo, 18 de octubre de 2020

Queremos ver a Jesús

 

Le presentaron un denario. Él les preguntó «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César» (Mt22,15-21).

A veces, al encontrarme con alguien me viene a la cabeza: —¿Pero dónde he visto antes esa nariz? ¿Aquella sonrisa? ¿Ese gesto?... Son rasgos que identifican a una familia: ¿No serás hijo de…? ¿Hermano de…? De los parecidos se sacan filiaciones. ¿De quién son esta cara y esta inscripción? Jesús, me miro al espejo y pienso: Soy Hijo de Dios; estoy hecho a su imagen y semejanza; soy otro Cristo, el mismo Cristo. Jesús, ayúdame a no dar gato por liebre, que sepa reflejar tu luz y tu imagen a los que me rodean. Queremos ver a Jesús (Jn 12,21).

Jesús, aunque soy bastante cara-dura quiero reflejar siempre tu rostro.

Y nosotros, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la Gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; así es como actúa el Señor (2 Cor 3,15-4.1).

Se cuenta la historia de un escultor, Gregorio Fernández, al que le encargaron un Cristo yacente. Para tallar el cuerpo no tuvo especial dificultad pero cuando quiso esculpir el rostro sintió que no era capaz. Entonces se puso a rezar y a hacer penitencia, y al final lo consiguió acertadamente. Parece ser que un día se le apareció el mismo Cristo que le preguntó: —¿Dónde me viste que tan bien me retrataste? —En mi corazón Señor.

Buscar el rostro de Cristo en mi corazón y esculpirlo en mi vida.

Propósito: hacer bodybuilding.

sábado, 17 de octubre de 2020

El Espíritu Santo hablará por ustedes

Todo el que me confiese ante los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará ante los Ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los Ángeles de Dios (Lc 12, 8-9).

Jesús, hay momentos en los que se me pasa por la cabeza hacerme budista, narcisista o de cualquier otra religión. Lo que sea, menos cristiano... ¡Cómo cuesta ser cristiano! Es sobre todo, cuando en mi grupo de amigos, que son buenos en el fondo, hay alguno que se quiere hacer el gracioso y critica a la Iglesia o al Papa. Pobrecito; lo único que hace es repetir la última tontería que ha visto en la TV. Entonces me acuerdo de la traición de San Pedro, que te negó… rezo por mi amigo y con cariño le dejo las cosas claras: eso sí, antes de que cante un gallo, no vaya a ser que…

Lo de Budista o Narcisista ni de broma: todo lo que vale, cuesta.

No os preocupéis de cómo defenderos, o qué tenéis que decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora qué es lo que hay que decir” (Lc 12, 11-12).

San Josemaría, como todos los Santos, acudía mucho al Espíritu Santo pidiéndole inspiración. En la sala donde recibía las visitas hizo poner un rótulo con una inscripción en latín que traducida dice: Señor, pon en mi boca palabras acertadas.

Señor pon en mi boca palabras acertadas y cosas ricas de comer.

Propósito: hacerme más amigo del Espíritu Santo. 

viernes, 16 de octubre de 2020

No tengáis miedo

 

A vosotros, amigos míos, os digo: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer nada más (Lc 12, 4).

Jesús, a mí, lo que más miedo me da, son las arañas, los tiburones, los perros grandes y la oscuridad. Me pasa como aquel niño pequeño al que preguntan: - ¿Ya rezas?; - Sí, por la noche. - ¿Y por la mañana no? - No; por la mañana no tengo miedo... También me da miedo perder el autobús, perder a los amigos, suspender… Vamos, que soy un miedo­so. ¿Sabes lo que hago cuando tengo miedo?: me agarro fuerte de la mano de mis papás y se me pasa. Jesús, esto lo he aprendido de Ti: cuando en el Huerto de los Olivos sentías aquella angustia, aquel miedo tan terrible, entonces acudiste a tu Padre: ¡Abba, Padre! Le llamabas papá, papaíto y se te pasó el miedo.

Y a ti ¿qué te da miedo? Díselo a Jesús. Es el mejor quitamiedos.

¡Soy yo, no tengáis miedo! (Mc 6, 46).

Jesús, perdona la tontería, pero a veces… te tengo miedo. Me pasa como a los apóstoles en medio de la tormenta del lago cuando an­dabas sobre las aguas. Te confundieron con un fantasma y se pusie­ron a gritar. Por eso nos decía el Papa Benedito XVI: ―¡No tengáis de miedo de Cristo! ¡Él no quita nada y lo da todo! ¿Te imaginas un ham­briento con miedo a comer, o un sediento con miedo a beber, o un enfermo con miedo a tomar la medicina? Pues eso. Deja que Jesús suba a tu barca y no hay tempestad que se le resista. Jesús, ¡que no tenga miedo!, ¡qué solo tenga miedo a perderte!

Dile a Jesús que te quite los miedos.

Propósito: ser más valiente.

jueves, 15 de octubre de 2020

Las llaves del saber

 

¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas, después que vuestros padres los mataron! (Lc 11, 47).

Jesús, no te dejabas llevar por lo políticamente correcto. Muchas veces, Jesús, a mi me mata el miedo al qué dirán y entonces dejó de decir algo o me calló, o lo que es peor digo aquello que pienso que los demás quieren oir para seguirles la corriente. Y acabo siendo carreta. Jesús, que aprenda de Ti a no ser un queda-bien, carreta o un cobarde.

Cuéntale a Jesús las situaciones en las que caes al ser medio carreta o queda-bien.

¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con las llaves del saber! (Lc 11, 52).

En varias ocasiones, en la clase de Reli, el profesor nos ha dicho que el peor enemigo de la Fe es la ignorancia. Y siempre nos recuerda que esta era una idea que repetía San Josemaría. Jesús, de entrada te digo que yo no me creo ignorante pero luego a la hora de la verdad para defender la Fe no sé qué responder, o si alguno dice que recemos el Angelus me hago el loco porque no me lo sé de memoria.

Por cierto ¿te sabes de memoria las oraciones básicas: bendición de la mesa, Angelus, la oración al comenzar y al terminar un rato de oración?

Propósito: aprenderme de memoria lo que no me sé.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Lo primero es el Amor de Dios

 

¡Hay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! (Lc 11,42).

¿Qué es más importante, la letra o el espíritu de la letra? ¿Las legumbres o el Amor de Dios? Es lo que les pasaba a los fariseos: se quedaban solo en las legumbres, en cumplir la letra; eso sí, pero para que les viera todo el mundo. ¿No me pasará un poco lo mismo? ¿No seré yo también un tanto hipócrita? Si eres valiente y quieres saberlo contesta al TEST del HIPÓCRITA: a) ¿Rezo igual, aunque nadie me vea?/ b) ¿Ayudo a los demás, sin que lo noten?/ c) ¿Hago favores?/ d) ¿Alguna vez me avergüenzo de ser cristiano?/ e) ¿Ayudo al necesitado, aunque me provoque rechazo?

Jesús, lo 1º es el Amor de Dios y luego, las legumbres, la hierbabuena.

¡Hay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! (Lc 11,43).

Jesús, he superado el primer TEST y ¡no soy Hipócrita! Pero ahora viene la 2ª parte, el TEST del FARISEO. Ánimo y contesta: a) ¿Protesto cuando no tengo un buen sitio en el coche, en la mesa o viendo la TV?/ b) ¿Busco que hablen de mí a toda costa?/ c) ¿Me enfado cuando nadie me llama o no cuentan conmigo?/ d) ¿Me gusta ser el perejil de todas las salsas?

Jesús, ni Fariseo ni Hipócrita… ¡Pero que no me lo crea!… ¡Pero que no

Propósito: no creérmelo.

martes, 13 de octubre de 2020

Tú eres el Hijo de Dios

 

Cierto fariseo le rogó que comiera en su casa. El fariseo se quedó extrañado al ver que Jesús no se había lavado (Lc 11,38)

Aquel hombre, el fariseo no podía ser amigo de Jesús. Se dejó llevar por las apariencias, por las primeras impresiones, por la crítica. Pero lo peor era que juzgaba las intenciones, era falso, alambicado, barroco. El apóstol Bartolomé alias Natanael, al principio también se dejó llevar por las primeras impresiones: —¿De Nazaret puede salir algo bueno? (Jn 1,46). Pero no era retorcido, complicado interiormente. Reconoció su error y se ganó los elogios de Jesús: —Aquí tenéis un verdadero israelita en quien no hay doblez (Jn 1, 47). Jesús ¿Cómo soy yo por dentro? ¿Tengo doblez? ¿Por qué juzgo tanto? Ayúdame a no ser falso, hipócrita, murmurador, y a saber rectificar cuando meta la pata.

Jesús, dame tus ojos para saber mirar.

El Señor le dijo: Así que vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, pero vuestro interior está lleno de rapiña y maldad”. (Lc 11,39)

Jesús, que bien conoces los corazones, no te quedas con los hechos, con las puras apariencias. Le contestó Natanael: —¿De qué me conoces? —Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi (Jn 1,48). Me ves y te llenas de alegría porque encuentras un corazón limpio, sin maldad. Un corazón con ventrículos y sobre todo con aurículas, para oírte mejor en estéreo (aurícula derecha e izquierda).

Invita a Jesús a conocer tu corazón y que te hable por las aurículas.

Propósito: menos auriculares y más aurículas.

lunes, 12 de octubre de 2020

Virgen del Pilar, ruega por nosotros

 

El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado.

Cuando los Apóstoles se repartieron el mundo entonces conocido, al Apóstol Santiago le tocó en suerte el sitio más lejano, el fin del mundo: Finis Terrae, ¡Menudo bajón! El pobre Apóstol, desanimado, lloroso, repetía a orillas del Ebro: ?¡Qué brutos son los hispanos, pero qué brutos…! No hay manera; si lo sé, no vengo. Y en esto, recibe la visita de la Virgen, que desde lo alto de un pilar, de una columna ?la Virgen del Pilar?, le anima: ?Hijo del Trueno, sigue, no te canses de mis hijos hispanos; que lo que tienen de brutos lo tienen de buenos. ?Venga, vale, seguiré solo un poco más, dijo Santiago el Mayor. Y por eso estamos aquí tú y yo, muy brutos, pero en el fondo muy buenos, muy majos.

Dale las gracias al Apóstol y proponte ser algo menos bruto.

Pero Él replicó: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan (Lc 11, 27-28).

Hoy es la fiesta de la Virgen del Pilar. Se ha organizado un concurso Open de piropos a nuestra Madre. El 1º participante es el mismísimo Arcángel San Gabriel: Llena eres de Gracia, el Señor es contigo (Bastante bien). Sta. Isabel: Bendita Tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre (Muy bien). Pero el ganador es Jesús: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan.

Participa en el Open, por el 2º premio con tus piropos preferidos.

Propósito: Guapetona, Bombón, Madre mía, Madre de Dios….

domingo, 11 de octubre de 2020

Tengo preparado el banquete

 

El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados (Mt 22,1-3).

Jesús, me gusta que compares la bienaventuranza eterna con un ban­quete. —¿Cómo será el Cielo? Pues como una Banquete de bodas, o una Cena de Navidad, en la que las almas podremos saciarnos de feli­cidad. Fíjate: si nos da tanta alegría estar en la tierra rodeados de gente querida, primos, abuelos, hermanos, alrededor de una mesa repleta de cosas ricas, ¡imagínate lo que será el Cielo! Allí te reconoceremos des­pués de tantos ratos de oración y podremos contemplar y gozar de tu rostro, hablaremos con tu madre la Virgen, con San José, con los ángeles y los santos. ¿Habrá Ketchup? Ya sabes que me vuelve loco. Un cielo sin Ketchup es menos cielo

Dile a Jesús que te reserve sitio entre los invitados. ¿Se podrá repetir?

Está preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto, venid a la boda. Los convidados no hicieron caso.

Jesús, que fuerte eso de que los convidados no hicieron caso. A todos nos has invitado a ir contigo, pero no todos quieren. Así, el Cielo es para los que buscándote son felices en la tierra. Ya en esta vida, estando cerca de Ti, es un medio Cielo. Y el Infierno es para aquellos que no han querido hablar contigo en la tierra. No os conozco (Mt 25,12) nunca me habéis hablado. Jesús, tú no condenas a nadie ¡si eres más bueno que el pan! Somos cada uno los que decidimos qué hacer con nuestra vida y Tú respetas la libertad.

Recuerda a María aquello de: ahora y en la hora de mi muerte.

Propósito: ser feliz en la tierra y en el cielo.

sábado, 10 de octubre de 2020

Habla, Señor. Tu siervo escucha

 

Pero Él replicó: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan (Lc 11, 28).

Jesús, me hace gracia cuando en la radio ahora dicen eso de radio-escuchantes y ya no usan el término radio-oyentes. Quizá se han dado cuenta de que una cosa es escuchar, poner atención, y otra oír, que es más pasivo: por un oído me entra y por otro me sale. Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios. Y, yo, Jesús en la oración ¿qué hago? ¿Te oigo o te escucho?. Tú, Jesús, me dices las cosas claras, a veces muy claras, clarísimas, demasiado claras, pero… no me doy por enterado. No hay peor sordo que el que no quiere escuchar. ¡Abuelo el au­dífono! Voy a ponerme un audífono en el alma para escucharte siempre.

Dile a Jesús que quieres ser su escuchante: Jesús, estoy a la escucha.

Después de la adoración de los Pastores, María guardaba to­das estas cosas ponderándolas en su corazón (Lc 2,19).

Tras encontrar al Niño perdido tres días en el Templo de Jerusalén, Su Madre guardaba todas estas cosas en su corazón (Lc 11, 51). Nuestra Madre no sólo escucha la palabra de Dios, sino que también la ate­soraba, la guardaba: Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan (Lc 11, 28). Escuchar, guardar, ateso­rar, acaudalar, considerar, custodiar, meditar, rumiar, masticar…lo que Jesús me diga.

Dile también a Jesús que quieres enriquecerte, atesorar sus palabras.

Propósito: estar a la escucha.

viernes, 9 de octubre de 2020

Jesús, siempre contigo

 

El que no está conmigo, está contra mí (Lc 11, 23).

No caben las medias tintas. Jesús, en esto de ser cristiano no vale las mediocridades; hay que involucrarse, implicarse, darse color. O contigo, Jesús, o contra Ti. Qué absurdo cuando oigo: yo soy cristiano pero no practicante. Es como decir: Soy escritor, pero no escribo… Eso es lo peor, un cristiano frío, entibiado. Es horrible ser y no ser, estar a medias. Como aquellos que ven un partido de fut entre el Barça y el Madrid, y cuando les preguntas ¿con quién van?, te contestan que van con el fut.

Jesús, ¿te he dejado alguna vez solo? ¿En qué situaciones soy un tibio?

El que no recoge conmigo, desparrama (Lc 11,23).

Jesús, ya me conoces ¿¡Qué te voy a contar!? Sabes cómo soy: mis talentos y mis miserias. No es que no te quiera, sino que a veces… me desparramo. No es que desparrame el agua o la leche del desayuno, sino que me desparramo, me pierdo, me pueden las pasiones, ¡son tan grandes las tentaciones! Pero de las caídas saco impulso. No son fracasos porque al pedirte de nuevo perdón me llevas a recogerme de nuevo en Ti. A partir de ahora contaré más con tu gracia, y aunque soy medio burro, con tu ayuda espero algún día llegar a ser Santo.

Pide a Jesús espíritu de recogimiento: recoger la habitación, los libros..., los sentidos para Dios.

Propósito: no desparramarme tanto.

jueves, 8 de octubre de 2020

Quien no se ríe de sí mismo nunca será una persona seria

 

¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará un piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? (Lc 11, 5-13).

Jesús, me encanta y divierte tu buen humor. Sabías des-dramatizar y reírte de las situaciones, ¡no de las personas! Usabas imágenes graciosas, como aquella otra al entrar en Jerusalén: Si estos callaran, las piedras darían voces… (Lc 19,40). ¿Contabas chistes? ¿Sabías imitar? Seguro que sí, para hacer reír a alguno de tus ceñudos apóstoles que a veces se lo tomaban todo muy en serio, o es que quizá estaban un poco cansados… ?¿No sabéis aquel chiste de un hombre que una vez…?

Jesús ¿Quieres que te cuente un chiste? Aunque es malo, no te importa ¿verdad?

Hombres de Galilea, ¿Qué hacéis mirando el Cielo (Act 1,11)

¿Y los ángeles, tienen buen humor? Parece que sí. Como el chiste: ¿Por qué siempre ríen los Ángeles en el Cielo? –Por la Gracia de Dios. ¡Como para no estar contentos! Después de la Ascensión, unos ángeles burlones fueron a espabilar a los apóstoles que se habían quedado con cara de haba. Hombres de Galilea, ¿Qué hacéis mirando el Cielo ¿Y los santos? También tienen buen humor (condición sine qua non): Un santo triste es un triste santo (San Fco de Sales); Dame, Señor, el sentido del humor; dame el saber reírme de un chiste (Sto Tomás Moro); Solo contaba con 26 años, gracia de Dios y buen humor… (San Josemaría).

Jesús: dame buen humor, que no me tome demasiado en serio.

Propósito: contar chistes a Jesús (intentar que sean buenos).

miércoles, 7 de octubre de 2020

Nuestra Señora del Rosario Mi amor es mi peso

 

¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? (Mc 10,2).

Jesús, pero ¿Qué está pasando? ¿Por qué tanta tragedia, tanto dolor? ¿Por qué tanto matrimonio roto? ¿No me pasará a mí también? Jesús, con razón me decía aquel amigo: Cuando el noviazgo es una comedia (todo vale), el matrimonio acaba en tragedia (ya, nada vale). Es en el noviazgo cuando se ponen los cimientos, las bases, de lo que después será un hogar luminoso y alegre y… no todo vale. Es tiempo de hablar y hablar. ¿De qué? Decía una abuela: Si la persona con la que sales, que empieza a gustarte, no tiene fe, entonces no tomes ni café; porque si te enamoras, luego ¿Qué haces?... Compartir amores es compartir valores.

Dicho de abuela sabia (un poco talibana): “Si no tiene fe, ni café”

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre (Mc 10,9).

San Juan Pablo II escribió una obra de teatro “El taller del orfebre” donde trata de las andanzas de varios matrimonios jóvenes en los que “se ha terminado el amor”. Un día Ana, una de las mujeres casada recientemente, decide entrar en la tienda para tasar su alianza matrimonial de oro... El orfebre comprueba en la balanza que ¡no pesa nada! Asombrado mira por dentro y encuentra inscrita la fecha de la boda. ?Lo siento, su anillo no tiene ningún valor, a no ser que esté junto al otro. Es lo que decía San Agustín: Mi amor es mi peso. Lo que da peso al amor es el sacrificio por la persona amada, los pequeños detalles… lo demás es aire, vapor, humo.

¿Cuánto pesa tu amor? Dile a Jesús que te de muchos kg, toneladas…

Propósito: engordar en el amor.

martes, 6 de octubre de 2020

Una sola cosa es necesaria: escuchar a Jesús

 

Marta le recibió en su casa. Tenía ésta una hermana llamada María que, sentada también a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Pero Marta andaba afanada con los múltiples quehaceres de la casa (Lc 10,38-40).

No era la primera vez que se lo hacía. Marta, convencida de que tenía razón, ya no pudo aguantar más y se quejó. Se puso delante de Jesús, con los brazos cruzados y con voz fuerte dijo: Señor, ¿nada te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo de la casa? Dile, pues, que me ayude. Un silencio tenso llenó la sala, hasta que tu risa, Jesús, hizo reír a todos: —Tranquila, tranquila. Jesús, me encanta que los personajes del evangelio sean tan normales. Como en todas las familias también en Betania había peleas. Pero, muy rápido se les quita el enojo y se piden perdón.

En casa, ¿con quién me peleo? ¿Sé pedir perdón y perdonar?

Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. En verdad una sola cosa es necesaria.

Jesús, ese Marta, Marta… me gusta mucho. Igualito que cuando mi papá me quiere decir algo en serio. Y me dices que una sola cosa es necesaria: escuchar tus palabras, pues María ha escogido la mejor parte. Si te escucho, si hago oración con LinkBFF, ya no tendré más preocupaciones ni inquietudes. Quiero estar siempre cerca de Ti.

¿Estoy, de verdad, escuchando a Jesús en la oración?

Propósito: Escuchar.

lunes, 5 de octubre de 2020

Jesús, siempre contigo

 

El que no está conmigo, está contra mí (Lc 11, 23).

Aquí no caben las medias tintas. Jesús, en esto de ser cristiano no vale las mediocridades; hay que involucrarse, implicarse, pringarse, diría mi amigo Peter. O contigo, Jesús, o contra Ti. Qué absurdo cuando oigo: yo soy cristiano pero no practicante. Es como decir: Soy escritor, pero no escribo… Eso es lo peor, un cristiano frío, entibiado. San Pedro, con pala­bras inspiradas, recrimina a los cristianos corrompidos de su tiempo, que también los había, en quienes se cumple aquel proverbio tan acerta­do: el perro vuelve a su propio vómito y la cerda lavada a revolcarse en el fango (2 Pet 2,22). ¡Qué fuerte!

Jesús, ¿te he dejado alguna vez solo? Nunca más, Jesús, nunca más.

El que no recoge conmigo, desparrama (Lc 11,23).

Jesús, ya me conoces ¿¡Qué te voy a contar!? Sabes cómo soy: mis ta­lentos y mis miserias. No es que no te quiera, sino que a veces… me desparramo. No es que desparrame el agua o el Colacao del desayu­no, sino que me desparramo, me pierdo, me pueden las pasiones, ¡son tan grandes las tentaciones! Pero de las caídas saco impulso. No son fracasos porque al pedirte de nuevo perdón me llevas a recogerme de nuevo en Ti. A partir de ahora contaré más con tu gracia, y con tu ayuda espero algún día llegar a ser Santo.

Pide a Jesús espíritu de recogimiento: recoger la habitación, los libros..., los sentidos para Dios.

Propósito: no desparramarme tanto.