jueves, 31 de diciembre de 2020

NOCHEVIEJA. Gracias por tantas cosas buenas

 

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tiniebla, y las tiniebla no la recibieron (Jn 1, 4-5).

Bueno, se acabó el año. Mi abuelita, para variar, ya colgó el almanaque del año que viene que le regalaron en la farmacia. Ella es aficionada a esas cosas. También colecciona los suplementos del resumen del año que salen durante estos días en el periódico. Un día descubrí dónde los guardaba. Las noticias, no las entendí mucho, pero me hizo mucha gracia ver los anuncios. Aparecían cosas obsoletas como la gran novedad. Es bonito pensar que aunque los años pasan, tú sigues siendo el mismo. Jesús, eres el mismo, ayer, hoy y siempre. Desde ya te pido ayuda para que seas mi luz a lo largo de todo el 2020.

Haz una lista de tus metas para el 2020, y encomiéndaselas a Jesús, para que todas te ayude a estar más cerca suyo.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre (…) A cuantos la recibieron, les da el poder para ser hijos de Dios (Jn 1, 9,12).

¡Cuántos propósitos para este nuevo año! Me ha salido una gran lista. Pero casi se me olvidaba dar gracias, por todo lo que he recibido a lo largo de este año. Primero, por todo lo que he visto con mis ojos; y luego, por aquellos beneficios de los que ni me enteré. Gracias, Jesús, por mi familia, por mis amigos, por el afecto de tanta gente. Gracias por todo lo que he aprendido y por ayudarme a recomenzar en mis luchas.

Proponte comenzar el nuevo año con una oración.

Propósito: En el minuto cero, segundo 1: rezar, luego festejar.

 

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Profecías sin bola de Cristal

 

Había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser (…) Daba gracias a Dios y hablaba del Niño a todos (Lc 2, 36.38).

–¡Mirá, si es la profetisa Ana!, dijo San José muy contento. Porque aquella mujer conocía a la perfección a todas las familias piadosas de Israel. Sesenta años sin apartarse del Templo y profetizando dan para mucho. –¡Mirá, si es José!, replicó a su vez Ana. –¡Pero qué bien acompañado te veo! Y José con emoción recordó y comprendió aquella misteriosa profecía que un día le hizo, aún siendo niño: ¡Oh feliz varón, bienaventurado José, a quien le será concedido no sólo ver y oír al Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo!

En tu oración pide a la “Profetisa Ana” alguna profecía sobre lo que Dios espera de ti.

El Niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba (Lc 2,40).

Jesús, yo también te puedo abrazar, vestir y custodiar como lo hacía San José. Te abrazo y te beso en la Sagrada Comunión. Te acaricio en mi alma en la Santa Misa. Te visto con mi lucha por adquirir las virtudes. Te custodio y protejo en mi corazón para que nada ni nadie te me puedan robar. Y el Niño va “creciendo y robusteciéndose” también en mi vida.

Como a San José, muchos reyes te tienen envidia por tratar a Jesús: dale las gracias.

Propósito: Cumplir la profecía de Ana

 

martes, 29 de diciembre de 2020

Para crecer por dentro

 

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor (Lc 2, 22-23).

Jesús, tus padres José y María –que te querían mucho– te llevaban al Templo de Jerusalén. A mí también mis papás –que me quieren mucho–, me llevan cada domingo a Misa. Pero no lo hacen sólo por "cumplir la ley", por el cumplimiento (cumplo-y-miento). Yo en cambio me hago el rogado, pero al final voy. Jesús, en la Eucaristía me esperas para alimentar mi alma. ¡Sufres tanto con las almas desnutridas, "raquíticas", con las "almejas" (almas pequeñas)! "Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar” (Lc 17, 2-3). Y como gozas con las almas cachetonas, bien alimentadas, con tu Cuerpo.

Pide por todos los papis para que lleven a sus hijos a Misa.

El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba (Lc 2, 40).

"Llevo 20 años yendo a Misa y no me acuerdo de ninguna homilía. Eso de ir a Misa ¡no sirve para nada!", se justificaba aquel hombre. Y su amigo le explicó: “Llevas 20 años comiendo 3 veces al día y ni siquiera puedes recordar lo que has comido hoy. Pero si no te hubieras alimentado cada día, ahora estarías muerto". Jesús, gracias por alimentarme cada semana.

Dile que quieres tener un alma “cachetona”

Propósito: …

 

lunes, 28 de diciembre de 2020

Santos Inocentes “Ay del Chiquirritín, Chiquirriquitín”

 

Herodes, al ver que los Magos le habían engañado, se irritó en extremo, y mandó matar a todos los niños que había en Belén (Mt 2,16).

Un chicle sin azúcar, un café descafeinado, un champán sin burbujas… pueden servir pero no dejan de ser un “quiero pero no puedo”. ¿Una Navidad sin Nacimiento, sin Villancicos? ¿Una Navidad sin Niño-Dios?... es un fracaso. Herodes lo intentó: en las primeras Navidades de la historia quiso eliminar al Niño y acabó con todos los niños. Niño-Dios, aunque vengan ahora los modernos Herodes yo te protegeré. En mis Navidades el centro no serán ni los regalos, ni la las fiestas ni los tamales. Serás Tú, Jesús mío. Y el tamal me sabrá más rico, las fiestas más divertidas, los regalos más bonitos y los niños más contentos.

Jesús, ¿hay algo qué me impide recibirte bien?

Y mandó matar a todos los niños que había en Belén y toda su comarca, de dos años para abajo, con arreglo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos” (Mt 2, 16-17).

Jesús, ¡qué pena! Herodes calculó cuidadosamente, casi hasta cien­tíficamente la forma de eliminar niños. Sobraban, molestaban. Ahora también hay plazos, no de 2 años pero sí de 20 semanas, 20 días: ¿un pre-embrión, un feto, un niño? ¿Dónde está el límite? ¿Quién lo pone? Jesús, hoy te pido por todos esos niños y por sus papás.

Jesús, te duele ¿verdad? A mi también, y mucho

Propósito: Rezar por los niños no nacidos y encender una vela.

 

domingo, 27 de diciembre de 2020

Sagrada Familia Jesús, María y José

 

Y bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón (Lc 2,51).

Jesús, hoy es la Fiesta de tu familia, de la Sagrada Familia. ¡Qué buena es mi familia! Tengo de todo: papás, hermanos, abuelitos, primos… tengo hasta un perro y dos periquitos. Otras personas, que pena, quizá no tengan “ni padre ni madre ni perrito que les ladre”, ni nada. Ahora que paso todos los días un rato contemplando el Nacimiento ya he sacado parecido a algunas de la figuras y así rezo por todos. Hasta el muñequito de lego que puso mi hermanito me ayuda a pedir por él. Y como soy medio aventado, me imagino que María y José bien podrían ser mi papá y mamá. ¿Acaso no soy hijo de Dios, pues?

Jesús, muchas gracias por mi familia, no me la merezco.

Si alguno no cuida de los suyos y principalmente de su casa, ha negado la fe y es peor que un infiel (1Tim 5,8).

Jesús, en mi papá veo a San José, en mi mamá a la Santísima Virgen. Mi casa es una continuación del “hogar de Nazaret”. Lo que pasa es que a veces se me olvida y ando en la luna con los Guardianes de la Galaxia o dando saltos, y comiendo pizza, creyendo que soy Tortuga Ninja. Jesús, ayúdame a que mi casa sea mía, y yo ponga de mi parte en cuidarla y tenerla bonita. Ayúdame a no afearla con mi desorden o mis relajos. Que mi casa realmente sea como lo fue la tuya; un hogar luminoso y alegre, donde todos están siempre contentos.

Pregunta a José cómo cuidar de los de tu casa.

Propósito: Que mi casa parezca de revista (porque yo la ordené)

 

sábado, 26 de diciembre de 2020

San Esteban protomártir esto apenas empieza

 

Dijo Jesús a sus apóstoles: «…darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. (Mt 10, 18)

Jesús, todavía me duele la garganta de los cantos del 24 y de ayer. Este año si me desquité de cantar y celebrar como buen hijo de Dios tu nacimiento. A mis papás les tocó levantarse para ir a trabajar, y yo, en cambio, me quedé en la casa. Iba a decir que me quedaba descansando pero el evangelio de hoy y la historia de San Esteban me han devuelto a la realidad. No me quiero quedar atrás y también quiero ser un protomártir, de los primeritos que dan testimonio de ti con sufrimiento. Y lo tengo fácil, hay que barrer la basura de los cohetes, tirar los papeles, y los envoltorios de los regalos; hay que lavar los platos para que esté lista la casa para año nuevo,...

Ayuda, ese es el martirio que Dios te está pidiendo.

El que persevere hasta el final, se salvará (Mt 10, 22).

Ya se me estaba ocurriendo cómo zafarme de los encargos que me habían dado. Por abrir la bocota y llevármelas de protomártir me pusieron tanto oficio, me había dicho. Pero no, Jesús, te veo en el pesebre y te digo que hoy no me voy a dejar vencer por la pereza. Voy a trabajar como un burro.

A los niños chiquitos, el 26 les gusta jugar con sus regalos. No te hagas, a ti también, pero antes, a ayudar, y después con la conciencia tranquila, ¡a jugar!

Propósito: ofrecerme a ayudar recogiendo el relajo que quedó después de las fiestas

 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Navidad, Navidad, dulce Navidad

 

Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor (Lc 2, 11).

Tengo que aceptar que estoy un poco atarantado. Ayer, o hoy, mejor dicho, nos acostamos a las saber cuántas. En medio del ruido de los cohetes y la alegría de los abrazos, me quedé un rato mirando al nacimiento. María tenía cargado al niño. José estaba de rodillas, al lado. Estaba llorando, estoy seguro (José y el niño también). El niño era tan adorable, y su mamá, la siempre Virgen, parecía tener el rostro iluminado. Los ángeles cantaban alrededor “¡Gloria a Dios en el cielo!”. Atrás, en un segundo plano, estaba la mula y el buey. A un lado, el burro. Ese soy yo, me dije. Burro o como sea, ahí estaba también, metido en el portal de Belén.

No importa qué personaje seas, métete en el portal de Belén.

Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre (Lc 2, 7).

Mientras veía a María con el niño en brazos, y a José a su lado, me acordé de lo que san Josemaría decía en su libro de Santo Rosario, que le pedía a la Virgen el niño y cuando lo tenía en sus brazos, decía “Y le beso -bésale tú-, y le bailo, y le canto, y le llamo Rey, Amor, mi Dios, mi Unico, mi Todo!... ¡Qué hermoso es el Niño...!” (Sto. Rosario, 3er misterio gozoso). Me entraron unas ganas horribles de hacerlo también yo, pero el niño del nacimiento de mi casa es chiquito, y yo, en cambio, soy grande, aunque los amigos de mis papás digan lo contrario. ¿Y si me hago pequeño, del tamaño del niño de las figuras del nacimiento, y me dejo de falsos orgullos de querer ser “adulto”?

Pídele permiso a José de agarrar al niño y chinearlo un rato.

Propósito: Pasar un buen rato haciendo oración frente al nacimiento

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

Esta noche es nochebuena y mañana Navidad

 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos (Lc 1, 76)

Me siento como esos futbolistas que ni pueden cantar bien el himno antes del partido a causa de los nervios. Llevo no sé cuántos días preparándome para la noche de hoy. Los regalos ya están al pie del árbol. La casa ya huele a tamal y un montón de delicias más. Mamá y papá andan fuera comprando las últimas cosas. Me han dado varios recados para decirles cuando vuelvan: que la tía viene a cenar, que el primo pasará mejor después de las doce, que en tal almacén hay descuentos. Pero a pesar de todo, así se lo dije a mi ángel custodio, sobreviviremos. Vamos a estar concentrados en que el de la fiesta es el niño Jesús, y que tengo que ser super servicial.

Angelito de la Guarda, dulce compañía, que sea servicial y llene a todos de alegría.

Nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (Lc 1, 78-79)

Ya me había distraído haciendo cuentas de quiénes vendrían a la casa en la noche. ¡Jesús, viene Jesús! Yo ya vi dónde guarda mi mamá el niñito del nacimiento. Lo vamos a poner justo a las 12. Pedí que me dejaran encargarme de colocarlo junto a María y José, porque quiero ser el primero que le dé un beso.

Concentrado en el beso que le darás a niñito Jesús.

Propósito: ser el primero que le diga que le quiero

 

miércoles, 23 de diciembre de 2020

El primito de Jesús

 

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. (Lc 1, 57-58).

Jesús, el nacimiento de un niño siempre trae nervios y muchos quitate de aquí, andate para allá, no hablés recio, mejor ayudá, etc. Dicen que a los niños, cuando les nace un hermanito, les entran celos. Juan el Bautista no tenía hermanos mayores. No hubo celos. En cambio, mucha alegría, en especial en el corazón de Isabel. Sabía que su hijo venía a preparar tu venida. ¡Qué bonita es la vida cuando se tiene clara una misión!

Te has preguntado cuál es tu misión en esta vida

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan». Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo qu

Vaya susto. El mudo habló. Me imagino la alegría de Zacarías a recuperar el habla. A veces mi mamá me ha dicho, por qué realmente la tengo ya desesperada, que porqué no me pasa las de Zacarías un par de horas. Sólo quiere llamar la atención, decían cuando era pequeño.

¿No seguirás aún queriendo llamar la atención?

Propósito: Actitud de ayuda y no de brazos cruzados.

 

martes, 22 de diciembre de 2020

Y así comenzó todo

 

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. (Mt 1, 18).

Este domingo el evangelio de la Misa se adelanta un poco a lo que va a pasar dentro de unos días. Es algo así, como cuando uno sin querer cuenta el final de una película llevado de la emoción o de lo mucho que le gustó. Cuando las películas son buenas, me dijo un amigo una vez, aunque te cuenten el final, igual disfrutas cuando la ves. Esta película, esta historia de la vida real, no importa escucharla o verla una y otra vez. Los personajes: Dios Padre, que envía al Espíritu Santo; Dios Hijo que se encarga en María, José, el varón justo que no va a saber qué hacer al comienzo.

La historia del nacimiento de Jesús es también tu historia, escúchala con mucha atención.

José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto (Mt 1, 19).

Y aquí viene la mejor parte. El ángel en sueños le dice a José su papel en esta espectacular aventura. Ni se lo imaginaba. Ni se lo imaginaba, realmente fue un sueño hecho realidad. ¿Qué cosas tendrás preparadas para mí Jesús? ¿Qué sueños harás realidad con mi vida?

¿Qué tan grandes son tus sueños? ¿Estás preparado para dejarte sorprender por Dios?

Propósito: Descubre que en la vida de Jesús también está la tuya

 

lunes, 21 de diciembre de 2020

Jesús necesita “borricos” :)

 

María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre (Lc 1, 39).

Jesús ¿cómo nacieron los villancicos? ¿Quién los compuso? Yo pienso que algo tuvo que ver San José. En esos viajes por Judea acompañando a la Virgen y al Niño que iba a nacer, para distraer a María -no tenían radio, ni ningún tipo de reproductor de música- San José seguro que empezó a cantar: “Ande, ande, ande, la Marimorena” (así llamaba con cariño a María por ponerse morena con tanto sol); y luego animaba al burrito: “Arre burro arre, vamos a Belén…”; y cuando pasaban por un puente: “pero mira como beben los peces en el río…”. ¿Habrán nacido así los villancicos?

Cantar villancicos con María y José.

Al desatar el borrico sus amos les dijeron: -¿Por qué desatáis el borrico? (Lc 19, 33-34).

Que buena cosa es ser borrico delante de Jesús. Los burros son sus predilectos: Belén, viaje a Egipto, entrada en Jerusalén. Además en la Navidad el borrico está en primera fila, en el Portal. Me da risa pensar, Jesús, que a veces, en algunos países, decirle burro a alguien equivale a llamarte tonto. Y no creo que nadie elija un burro de mascota de su escuela; pero ser así, sencillo, sin complicaciones, permite ver a Dios.

Dile a Jesús que quieres ser su burrito.

Propósito: Poner villancicos en la cena.

 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Santa María: Causa de nuestra alegría

 

Has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús (Lc 1,30-31).

Cuenta un escritor que “un día frío y de niebla viajaba en un autobús con bastantes pasajeros. Todos iban sombríos, callados y aburridos. En una parada del camino subió una madre joven llevando en sus brazos un precioso niño. La madre era tan simpática, el niño tan gracioso y la co­municación entre ambos tan alegre, que la alegría se fue contagiando por todo el autobús. Al poco rato todos los pasajeros reían y la alegría llenaba el ambiente”.

Jesús, la alegría como la gripe es contagiosa ¿A quién puedo contagiar?

Os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor (Lc 2,10).

Comentaba el mismo escritor: “En el viaje de la humanidad por este mundo todo era tristeza y aburrimiento. Pero un día subió al carro de la vida una Madre con un precioso Niño: fue un 25 de diciembre. Jesús apareció en esta tierra en brazos de su Madre, María, y lo cambió todo”. Jesús, con razón llamamos a tu Madre: “Causa de nuestra alegría”. Fue Ella la que te trajo al mundo. Jesús, que tenga siempre una sonrisa tipo Colgate en la casa.

Termina la oración con: ¡Viva la Madre que te trajo al mundo!

Propósito: Contagiar alegría y rezar la novena de Navidad.

 

sábado, 19 de diciembre de 2020

Aprender a tener fe

 

Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento. (Lc 1, 20)

Zacarías se quedó mudo por falta de fe. Se le había aparecido un ángel y aún así duda. ¿Será posible tanta incredulidad? Siento como si desde dentro de la escena me mirara Zacarías y me dijera ¡y tú quien te has creído! Con señas, obviamente, porque está mudo. Tiene razón Zacarías. A mí me han explicado desde chiquito que Jesús está en el Sagrario y le visito tan poco. He visto a mi mamá rezar y obtener de Dios el milagro que pide; y ni así logro ser constante en mis Avemarías de la noche. Me dices tan claramente, Jesús, cuál es tu voluntad a través del director espiritual y sigo siendo un cobarde.

Que no se te tenga que aparecer un ángel para que hagas lo que Dios te pide. Dáselo hoy.

Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.» (Lc 1, 25)

Isabel es discreta. Decidió agradecer así el regalo que Dios le hizo. No va por ahí, como a veces me pasa a mí, cacaraqueando lo que le pasó. Quizá porque valora el don que Dios le dio y le parece que no es para andarlo contando. Jesús, a veces por un pasito que doy en mi vida quiero que todos me vean y admiren.

No podrías ser más discreto y… constante.

Propósito: Hacer lo que Dios me pide y luego no andarlo contando

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

Tiempo para oír mucho

 

He aquí que un ángel del Señor se la apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo (Mt 1, 20-24)

José veía que algo inexplicable estaba pasando en el embarazo de María, porque, una mujer tan cercana a Dios, tan limpia y casta, no podría encontrarse así de la nada. Seguro que se acordó de la profecía: “la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien llamarán Emmanuel”. Pobre José, cómo lo habrá pasado de mal. Y qué bueno es Dios, que en sueños le hace ver que no debe tener miedo de recibir a María, pues la explicación de todo está en que el Espíritu Santo ha actuado. Cuando Dios ve buenas disposiciones, se luce. Lúcete conmigo, Jesús. Voy a poner de mi parte.

Recibe una tutoría de José (Pepe) de “oír a Dios”.

Todo esto ha ocurrido para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del Profeta: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien llamarán Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros. (Mt 1, 22-23)

Cada ves está más cerca la Navidad. Yo quisiera, Jesús, que todas las personas del mundo pudieran pasar una Navidad feliz; que todos pudieran experimentar la alegría de tener a Dios con ellos. Emmanuel, significa Dios-con-nosotros. Pienso que estarás especialmente con los que en Navidad, estarán tristes, sólos, pobres, abandonados, enfermos.

Repítele: Emmanuel, Manuel, Manolo… siempre conmigo.

Propósito: Estar siempre con los tres, con Jesús, María y José

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

Música de salvación

 

Genealogía de Jesús… (Mt 1, 1).

Hay mucha gente, Jesús, a la que le encanta que le recuerden sus orígenes. Un amigo que le encantaba la música y tocaba muy bien la guitarra, me dijo que en su familia, en cada generación siembre había habido varios músicos. Incluso, me dijo, se les podría seguir la pista hasta el siglo XVII. Con tanta presión genealógica, si a uno le gustaba la música, era se convertía casi vergüenza para la familia. Me pregunto, Jesús, si yo me sentiré orgullosísimo de ser hijo de Dios. Seguramente me dirás que eso se nota en las obras, no tanto en las palabras. Algo así como en la familia de mi amigo. No sólo hay que decir que a uno le gusta la música, sino que hay que saber tocar un instrumento.

Si cada día produjera un sonido según tu comportamiento, ¿sería tu semana una bonita melodía?

De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce (Mt, 1-17)

A los judíos les encantaba darle valor numérico a las consonantes. Las que forman la palabra “David”, en hebreo, sumadas dan 14. Por eso, el 14 está presente tres veces en la genealogía de Jesús, como queriendo decir, Jesús es tres veces “hijo de David”, y por tanto, el Salvador que habría de venir.

Tu también eres “hijo de David”, y por tanto también la salvación depende de ti. ¿No crees que es hora de comenzar a “salvar”?

Propósito: Salvar mucha gente ayudando desinteresadamente.

 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

¿Quién si no?

 

Y Juan llamó a dos de ellos, y los envió al Señor a preguntarle: ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro? (Lc 7, 19)

Ellos, Jesús, lo tenían difícil. Yo sé muy bien “teóricamente” a quien espe­ro, pero a veces pongo mis esperanzas en mis fuerzas o en los regalos que espero del Gordito vestido de rojo… Estos días de Adviento ayúda­me a esperar sólo en Ti. Tú siempre respondes, aunque a veces “pare­ces” dormir y olvidarte de nosotros. Eso hiciste cuando ibas en la barca y estalló una tormenta y Tú, cansado por la predicación, dormías… hasta que te despertaron: “Maestro, ¿no te importa que perezcamos? Y le­vantándose, increpó al viento y dijo al mar: ¡Calla, enmudece! Y se calmó el viento, y se produjo una gran bonanza” (Mc 4, 38-39).

Repite con esperanza: ¡Ven, ven, Señor no tardes…!

En aquella misma hora curó a muchos de sus enfermedades, de dolencias y de malos espíritus, y dio la vista a muchos ciegos (Lc 7, 21).

Tus obras son la respuesta. Tú vienes a salvarnos del pecado y lo de­muestras salvando a muchos de las consecuencias del pecado original: la enfermad y la muerte. Y yo como cristiano debo también llevar la salvación a los demás, rezando por ellos y hablándoles de ti; pero tam­bién comprendiendo, acompañando a los enfermos y abandonados, consolando a los tristes. Ahora además, Jesús, cuando llegan los días en que no hay clases no tengo excusas de falta de tiempo.

Jesús ¿a quién quieres que lleve tu esperanza?

Propósito: Visitar a …

 

martes, 15 de diciembre de 2020

“Honrarás a tu padre y a tu madre”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: – «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos (Mt 21, 28).

Jesús, ya te voy conociendo... ¡Te gusta hablar de parejas de hermanos!: Andrés y Pedro, Juan y Santiago... ¡Cómo te gustan las historias de dos hermanos! El hijo pródigo y su hermano el rencoroso; Caín y Abel; Jacob y Esaú, los dos hermanos del evangelio de hoy, etc. A mí, lo que no me gusta tanto son “mis” hermanos. ¡Son más pesados que una vaca en brazos! ¡Todo el santo día molestando! También yo los molesto muchas veces y me aguantan; pero sabes, Jesús, que también me sacrifico por ellos y los ayudo, aunque tendría que hacerlo más.

A los hermanos no se les elige, se les quiere…

Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después recapacitó y fue (Mt 21, 28-29).

Jesús, ¿lo dices por mí, verdad? ¡Qué mal! Tantas veces, para mi ver­güenza, me pasa lo mismo. Viene mi papá todo alegre, orgulloso de su nene, y me pide que le ayude a lavar el carro o lo que sea y yo “¡No, papá, que estoy con el Wii...!”; “¡Ahora no, que estoy muy ocupa­do jugando con el Play...!” Y de reojo veo que se marcha triste, pero al final siempre acabo yendo y le ayudo. “Pero después recapacitó y fue”. Como yo. Jesús, ayúdame a obedecer siempre a la primera.

Cuarto Mandamiento: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.

Propósito: Obedecer a la 1ª y :)

 

lunes, 14 de diciembre de 2020

Déjale que te pregunte

 

Jesús llegó al templo y (...) se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad? (Mt 21, 23).

Hubo una famosa frase que dijo un cantante a un boxeador. John Lennon le dijo un día a Mohammed Alí: “Cuanto más auténtico seas, más raros serán los demás”. Cada uno la interpretó a su manera. Jesús, aquellos judíos eran retorcidos y no buscaban la verdad, sino perderte. Ellos eran “La autoridad”, ellos eran “Los auténticos”; y los que no fueran como ellos se convertían en raros. Jesús, ahora pasa igual. A los que queremos ser cristianos se nos llama raros porque no nos sometemos a lo “políticamente correcto”, al pensamiento dominante del momento. Jesús, ayúdame a ser como Tú o mi Madre la Virgen, auténticamente cristiano, sin dejarme llevar de complejos de inferioridad.

¿Por miedo a quedar mal me hago el que no le conozco?

Jesús les replicó: os voy a hacer yo también una pregunta (Mt 21, 24).

Jesús, a mí me puedes hacer no sólo una, sino muchas preguntas. Y lo haces porque cuando hago oración no paras: –¿Por qué estás tan serio? –¿Por qué no me cuentas un chiste? –¿Por qué no me cantas algo? ¿Por qué no hablamos de aquello de lo que te estás haciendo el loco?

Deja que Jesús te pregunte lo que quiera. Eso sí, responde y no te hagas el desentendido.

Propósito: responder a Jesús.

 

domingo, 13 de diciembre de 2020

3er domingo de Adviento

 

Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías» (Jn 1, 23).

Un día encontré una persona que no celebraba la Navidad. Será que no son católicos, le contesté. Me sorprendió más saber que no sólo no la celebra sino que no han oído hablar nunca de ti, Jesús. Yo vivo en un país donde se supone que todos te conocen, aunque a veces hay muchos que se comportan como si no te conocieran. Yo el primero. Creo que también estos días son buenos para hacer las de Juan el Bautista e ir hablar a mis amigos del verdadero sentido de la Navidad.

Examina qué amigos tienes que vivan como si conocieran a Jesús y háblales.

«En medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia. (Jn 1, 26).

Jesús, estás en medio de nosotros. No te vemos porque a veces sólo nos buscamos a nosotros mismos. A mí me pasa que quisiera ver tu rostro, pero tal como yo me lo imagino, y no como tú eres realmente. Quizá por eso me cuenta tanto verte en las personas necesitadas. A veces hasta miedo me dan. ¡Qué buena época esta para buscarte en los más necesitados!

Busca a una persona necesitada; quizá podría estar en tu propia casa.

Propósito: hablarle a alguien del sentido verdadero de la Navidad

 

sábado, 12 de diciembre de 2020

Nuestra Señora de Guadalupe, Madre Bendita

 

¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? (Lc 1, 42)

Era un sábado de 1531. El indio Juan Diego iba muy de madrugada a México a sus clases de catecismo. Junto a un cerro, escuchó que lo llamaban: Juanito, Juan Dieguito. Subió a la cumbre y vio una mujer joven que le dice: Hijito mío el más amado: yo soy la perfecta siempre Virgen María, Madre del verdaderísimo Dios…, mucho quiero tengan la bondad de construirme aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión y auxilio… Allí estaré siempre dispuesta a escuchar…, para purificar y curar sus penas y dolores.

Agradece a Jesús que nos haya dado a la Virgen como Madre nuestra.

Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor (Lc 1, 45).

Juan Diego al principio se hizo el loco, pero pudo más el amor a la Virgen. Por fin, fue a ver al Obispo y desplegó delante de él su poncho lleno de rosas. Y, así, al tiempo que se esparcieron las diferentes flores, en ese mismo instante… apareció de improviso en el humilde ayate la venerada imagen de la siempre Virgen María, Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de venerarla. La Virgen se hizo una foto y nos la dejó como prueba de su amor.

Indudablemente a la Virgen le gustan las rosas. ¿Rezo el Rosario?

Propósito: Diez, veinte... cincuenta rosas para la Virgen de Guadalupe.

 

viernes, 11 de diciembre de 2020

Viene a la tierra para padecer

 

Yo os digo que Elías ya ha venido y no lo han reconocido, sino que han hecho con él lo que han querido (Mt 17, 12).

Me encanta la “Hª Sagrada”, la historia de tu Pueblo. Te tengo que confe­sar que a veces voy a leer las vidas de los Reyes, los Profetas, y tantos hé­roes en un libro con dibujos de mi abuelita que se llama “Historia Sagrada para Niños”. Dame, Jesús, la fe de Moisés, el coraje de Jonás –aunque al principio fue un cobarde– y la fuerza de Sansón. Pero ahora te pido per­dón por los que se iban a adorar a dioses falsos y por los que rechazaron a los profetas hasta darle matarile como a Juan Bautista. Yo no te quiero traicionar nunca. Ayúdame, Jesús, a serte muy fiel siempre.

Señor ¿te he traicionado últimamente?... Perdóname.

También el Hijo del Hombre ha de padecer de parte de ellos (Mt 17, 12).

Primero se echaron a los profetas y luego Jesús, te clavaron en una Cruz, después de flagelarte, coronarte de espinas, cargarte con la cruz… Físicamente lo hicieron ellos, unos cuantos romanos y judíos, pero en el fondo lo hicimos todos los hombres con nuestros pecados. Mi abuela, la del libro de dibujos, tenía una imagen del Niño-Dios acostado no en una cunita, sino en una Cruz, abrazándola. Y ahora me acuerdo del villancico “mi Madre es del Cielo, mi Padre también,/ yo vine a la tierra para pade­cer”. La Navidad es muy bonita, pero Tú, Jesús, sabías a lo que venías, y viniste. Ayúdame a sufrir cuando me toque, para unirme a tu Cruz.

Repite a Jesús que no quieres tener miedo a la Cruz.

Propósito: Hacer unos sacrificios diarios hasta el día 24.

 

jueves, 10 de diciembre de 2020

Bits en los que se oye música celestial

 

Les aseguro que no ha surgido entre los hombres nadie mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos es mayor que él (Mt 11, 11).

Juan el Bautista era un hombre incansable. Predicó hasta el mismo día en que Herodes lo mandó decapitar. No se cansa de hablar de la verdad. Era un grande. Jesús, y más grandes somos nosotros, que te hemos conocido y recibido en la Eucaristía tantas veces. Un amigo que decía que para no cansarse, era importante tener clara la meta. ¿Tendré clara yo mi meta, es decir, irme al cielo? A lo mejor, por eso me canso tan rápido de rezar o de servir a los demás.

Aunque no lo creas, servir ahuyenta la pereza.

El que tenga oídos, que oiga (Mt 11, 15).

Si no van a ser para oír, para qué va uno a tener las orejas. Pero hay quien teniendo oídos en buen estado, tiene, como le dijo un psicólogo a un amigo, sordera atencional. Es decir, gente que no oye por no poner atención. Tú, Jesús, estás ahora, en este rato de oración, queriendo hablarme. Tus palabras suenan más hermosas que el más bello de los poemas o la canción más descargada en iTunes. Y pensar que me las pierdo por el ruido que hago al descansar, al distraerme un poco para recuperar las fuerzas, cuando no hago más que tener los audífonos, sean Bits o los que traía el celular frijolito sonando a todo volumen.

Busca el silencio, y escucharas nuevas melodías.

Propósito: apagar un ratito la música para hacer oración.

 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

El verdadero descanso

 

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. (Mt 11, 28).

A estas alturas del año, se escucha a muchos adultos decir que ya están cansados y que necesitan un respiro. Quizá por eso la gente añora que llegue Navidad. Esperan esos días de vacación de fin de año para reponer las fuerzas. Es bonito pensar que el niño Jesús es quien nos invita a que nos acerquemos a Él todos los que nos sentimos cansados y agobiados. La verdad es que al final, lo que de verdad descansa es estar contigo, Jesús. Otras cosas, dormir, tomar algo, ir al mar o ver una película, algo ayuda, pero nada como saber que todo está en tus manos.

¿Hay algo que te agobia? Ponelo a los pies de Jesús en el sagrario.

Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera” (Mt 11, 30).

Creo que una de las cosas que más agobia son los problemas en los que uno se metió por su propia culpa. Por ejemplo, cuando uno no dijo la verdad o dejó de hacer lo que le habían mandado. Este no es el “yugo” que nos pides que llevemos, Jesús. Tu yugo consiste en una carga que a la larga es ligera: la carga de obedecer, de estudiar a su tiempo, de ser sincero o de no agarrar a escondidas las cosas. Esto da descanso. Basta ver las caras de los que sacaron buenas notas y no andan afligidos en vacaciones.

Descansa haciendo lo que Jesús espera que hagas.

Propósito: Descansar ayudando mucho en la casa.

 

martes, 8 de diciembre de 2020

INMACULADA CONCEPCIÓN Arca de la Alianza y “pastel”

 

“Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, la luna a sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1).

Hoy, Madre mía, terminamos con broche de oro tu Novena. No puedes estar más que contenta por el cariño que hemos derrochado estos días. Cada propósito, como una flecha, ha llegado hasta tu maternal corazón. Como todas las madres buenas del mundo en el día de su fiesta, hoy nos tienes preparada una sorpresa: todo lo que hemos rezado, todo lo que hemos ofrecido estos días… nos lo devuelves con creces a través de la presencia de tu Hijo en nuestra alma en gracia. Hoy, en Misa, en la Comunión, repetiré muchas veces: ¡Qué buena eres, Madre mía!, ¡Qué rebuena eres, que super mamá eres….!

Agradece a Jesús lo buena, guapa y elegante que es “nuestra”Madre.

“Y se abrió el templo de Dios en el cielo y en el Templo apareció el arca de su alianza” (Ap 11,19).

¡Ah! He leído mal… ya decía yo. ¿Cómo iba a aparecer en el cielo una “tarta” de alianza?; dice arca, no “tarta” -Pero ¿y por qué no va haber hoy tarta o pastel? ¿No es hoy la fiesta de mi Madre? ¿Conozco alguna fiesta de mamá sin tarta? -Pues, entonces… “Y apareció en la comida una gran tarta…” de cheesecake estilo New York, o un Selva Negra, o un …

Termina agradeciendo a María tantas cosas buenas, también el pastel.

Propósito: Partir un pastel en honor de la Virgen en la casa.

 

lunes, 7 de diciembre de 2020

9ª de la Inmaculada (8º día) Bendita sea tu pureza…

 

Cumplidos los días de la purificación de la madre según la Ley de Moisés, llevaron al Niño a Jerusalén para presentarlo al Señor (Lc 2, 22)

Hoy, Madre, vengo a ti para aprender y pedir. Como vengo a aprender me voy a sentar en un rincón de tu casa y te miro. ¡Qué bonita eres, María! Y qué sencilla. Me enamoro de ti y aprendo que la verdadera belleza es la que sale del corazón. También a pedir. Te miro a los ojos y te pido: vísteme con los vestidos de la pureza. Yo necesito cubrir mi corazón y mi vida de esa pureza que tú me darás. Dame el vestido del pudor para no mostrar salvajemente mi intimidad. Enséñame con la modestia a no querer llamar la atención a cualquier precio y saber comportarme como un hijo de Dios. Haz que no descubra mi cuerpo a los ojos curiosos de quien no conoce el amor verdadero.

Pide a María cada noche la pureza de corazón rezando las Tres Avemarías y de rodillas.

Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza (Eclo 24,24)

Te pido la pureza en mis pensamientos, en mis ojos, en mis miradas, en mis palabras. Te miro y me enamoro de ti. ¡Te saludo, llena de Gracia! Te saludo llena de amor, hermosa sobre todas las mujeres, alegría de la Creación, Madre del amor hermoso. Me acostumbraré a recitar con frecuencia el “Bendita sea tu pureza”.

Termina pidiendo el don de la Santa Pureza para ti y los tuyos.

Propósito: Bendita sea tu pureza…