martes, 31 de julio de 2018

Cara de vaca


Sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la ciza­ña del campo”. (Mt 13, 36).
Los discípulos son humildes y no tiene pena de preguntar lo que no entienden. Otro quizá hubiera puesto cara de inteligente aunque no captara nada, o como dicen, ponen “cara de vaca”: ojos como pla­tos, mirada perdida y boca entreabierta. Cuántas cosas se pierden cuando no se es humilde. Yo no quiero perderme tus enseñanzas, Jesús. Quiero captar hasta el porqué de los detalles más pequeños. Voy a levantar más la mano cuando esté contigo, Jesús.
Más vale un instante de vergüenza que una vida de ignorancia.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su reino a todos los que fueron causa de tropiezo y a los mal­va-dos, y los echarán al horno de fuego. Allí llorarán y les rechinarán los dientes. (Mt 13, 41-42).
La ignorancia es atrevida, dice el refrán. Mucha gente hace el mal por ignorancia. Jesús cuando estaba en la cruz, pidió a su Padre que perdonara a los que lo crucificaban porque “no sabían lo que ha­cían”. Por no preguntar uno puede convertirse en causa de tropiezo. En cambio, cuando se sabe preguntar lo que no se entendió, se hace mucho bien a los demás. Quizá por eso me peleo a veces con mis papás. No pregunto el porqué de las cosas que me indican, y sólo las juzgo de injustas.
Si no entiendes, pregunta, así obedeces más rápido y mejor.
Propósito: preguntar antes de juzgar

lunes, 30 de julio de 2018

Pequeñas grandes cosas


Sucede con el Reino de los cielos lo mismo que con un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace como un árbol, hasta el punto que los pájaros del cielo pueden anidar en sus ramas (Mt 13, 31-32).
Dicen que el camino al infierno está empedrado con “buenas inten­ciones”; y el que va al cielo, también, pero buenas intenciones que terminaron en buenas obras. Una buena intención es algo chiquito, pero cuando termina en una buena obra se convierte en algo gran­de. Una ayudadita para resolver una duda de mate puede terminar en una buena nota en un examen y eso, después, en pasar de grado.
¿Cuántas de tus buenas intenciones han terminado en obras?
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con pará­bolas, y sin parábolas nada les decía (Mt 13, 34-35).
Jesús, nos tratas con tanto cariño. Tienes cosas tan grandes e impor­tantes que comunicarnos, y lo haces de manera que podamos en­tenderte. Esas pequeñas historias explican cosas profundísimas. Poner atención a algo pequeño ayuda en lo grande. Una pequeña historia puede ayudar a llevar a cabo la gran historia de la propia vida. A veces, son cosas que ya sé, pero aun así, no termino de asimilarlas.
Pídele a Jesús no despreciar lo sencillo.
Propósito: terminar lo que te habías propuesto para hoy

domingo, 29 de julio de 2018

Hay panes para todos


Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: “¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?” (Jn 6, 15).
Tú, Jesús, siempre pensando en los demás. Te has encarnado para poder estar absolutamente al servicio de nosotros, una panda de sin­vergüenzas, como decía mi abuela. Me imagino la cara de Felipe ante tu pregunta, Jesús. Habrá echado una mirada a su alrededor para calcular rapidito cuánto dinero se necesitaba para comparar pan para tanta gente. Luego, Jesús, le sonríes y le dices unas indica­ciones previas al gran milagro.
Jesús quiere hacer grandes milagros en tu vida, el asunto está en qué tipo de cosas son las que le pides.
Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdi­cien”. Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos. (Jn 6, 12-13).
Después de que no había nada para darle a tanta gente, hasta ga­nancia podrían haber sacado. ¿Qué habrán hecho los apóstoles con el pan que sobró? A lo mejor lo fueron regalando en el camino a las personas necesitadas que encontraban a su paso, porque no creo que hayan montado un negocito express. Jesús, siempre piensas en los demás. Dame esa capacidad, de ver las necesidades de los que me rodean. Cómo quisiera no solo ver la necesidad, sino también sentir la urgencia de resolver esas necesidades.
Cuando te pidan ayuda, ve a la primera.
Propósito: correr… a ayudar

sábado, 28 de julio de 2018

Religión a la wikipedia


Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Y cuando creció la planta y se formó la espiga, apareció también la cizaña. (Mt 13, 25-27).
Desde hace algún tiempo, Jesús está sembrando su palabra en mi corazón, pero vengo yo “de bruto” y me pongo a buscar respuestas a mis dudas en Internet. Ya se ve que eso de sólo copiar y pegar de la Wikipedia, también existe en la vida espiritual. No me gustaría tener una vida espiritual “fake”; o, peor aún, creer que mi vida espiritual es lo máximo, cuando en realidad está apoyada en puro sentimiento.
Procura estar más atento en las clases de formación sobre tu fe.
Le dijeron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Él les dijo: “No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha; entonces diré a los trabajadores: Recojan primero la cizaña y átenla en manojos para que­marla, pero el trigo júntenlo en mi granero” (Mt 13, 28-30).
En Internet hay de todo: ahí está lo que dice el Papa cada día, y un montón de cosas buenas más, pero hay que tener cuidado. Una vez me dieron un tip: sobre cosas de tu fe, mira antes qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica. Después, confiar, la Iglesia es Madre y lo que dice es para nuestro bien. Sino, termina uno siguiendo religio­nes que creen cerditos voladores o ranas bendecidas.
Mejor acabar las tareas antes y luego jugar.
Propósito: Averiguar dónde está el Catecismo de mi casa

viernes, 27 de julio de 2018

Eran tan bello, que daba miedo


Así pues, escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador. Hay quien oye el mensaje del reino, pero no lo entiende; viene el maligno y le arrebata lo sembrado en su corazón. (Mt13, 18-19).
De chiquito, llegué a medianoche asustado al cuarto de mis papás. Estaba llorando. “Estaba soñado con el Diablo”, le dije a mi mamá. “Era horrible”, completé. Entonces mi mamá me explicó que mi Ángel de la Guarda me cuidaba, y que no había que tenerle miedo a lo horrible, porque el Diablo rara vez aparece así. Ahora que ya crecí un poco más, Jesús, lo voy entendiendo. Si ver series en vez de estudiar fuera horrible, ni Netflix pagaría; y así con todo lo demás. El maligno arrebata las cosas del corazón disfrazado de belleza, de planes más bonitos, de comodidad.
Pídele ayuda a tu Ángel de la Guardia para vencer la pereza.
La semilla que cayó en terreno pedregoso es como el que oye el mensaje y lo recibe en seguida con alegría, pero no tiene raíz en sí mismo, es inconstante y, al llegar el sufrimiento o la persecución a causa del mensaje, en seguida sucumbe (Mt 13, 20-21).
La constancia es una virtud que le escucho mencionar a mis papás desde que soy pequeño. “Si se lo sirvió, ahora se lo come”, “Si lo em­pezó, lo termina”, y así sucesivamente. A veces, de verdad, Jesús, es que no quiero. Me siento harto. ¿Tú no te hartabas alguna vez?
Pregúntale a Jesús qué hacía cuando se sentía cansado.
Propósito: acudir más al Ángel custodio a lo largo del día

jueves, 26 de julio de 2018

¿De verdad necesitas hacerlo?


“¿Porqué les hablas por medio de parábolas?” Jesús les res­pondió: …porque aunque miran no ven, y aunque oyen no escuchan ni entienden (Mt 13, 10.13).
Un día, estaba mandando mensajitos cuando mi papá me arrebató el teléfono. “¡Me vas a poner atención de una vez por todas o no!”, me dijo. La verdad no sabía de qué me hablaba. Estaba en otro mundo. “Quizá hay que llevarlo a que le vean los oídos”, dijo mi mamá salien­do en mi defensa. “No está sordo de los oídos sino de los ojos”, repuso mi papá. Como vio que ni mi mamá ni yo entendimos, añadió “por tener los ojos en el teléfono es que no oye”. Ahora si ya iba entendien­do. El asunto es que se parece a lo que les pasaba a muchos cuando oían a Jesús. Estaban “chateando” en su egoísmo y por eso ni con las parábolas atendían.
Piénsalo: no gastar más tiempo hablando tonteras por chat.
Dichosos ustedes por lo que ven sus ojos y por lo que oyen sus oídos; porque les aseguro que muchos profetas y justos desea-ron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron (Mt 13, 16-17).
Un día se cayó el WhatsApp. Durante una hora no se podía mandar mensajes. Decía un tweet muy gracioso: en ese momento descubrí que tenía al lado unas personas muy simpáticas que decían ser mi familia. ¿No me estaré perdiendo el tesoro de mi familia por hablar… tonteras?
Y si buscas hablar los mismo temas del chat con los de tu casa...
Propósito: usar para cosas útiles el cel

miércoles, 25 de julio de 2018

Coeficiente intelectual requerido: 70


Se sentó a orillas del lago. Se reunió en torno a él mucha gen­te, tanta que subió a una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba de pie a la orilla. (Mt 13, 1-2).
Mi mamá una vez estaba viendo un concierto de un cantante que es cieguito. El escenario estaba colocado a la orilla de un lago inmenso. Mientras la gente escuchaba al cantante, en unas pantallas se veían tomas de los alrededores. Jesús, hoy día todavía te sigues sentando a la orilla, cerca de donde yo estoy. Si te pongo atención, descubro que real-mente es increíble estar contigo. Pensándolo bien, ponerse a hacer ora-ción es casi como sentarse en la arena, a tus pies, y es­cucharte, sin apartar la mirada de tu rostro.
No pierdas el hábito de sentarte a los pies de Jesús.
Y les habló de muchas cosas por medio de parábolas. Decía: “Salió el sembrador a sembrar… (Mt 13,3).
Y como nunca falta al que le cuesta un poco entender las cosas, les explicas las cosas con “palitos”. Aunque pensándolo bien, las historias gustan a todos. Basta ver las colas que hace la gente para ver las pelí­culas de superhéroes; y ahí se ve gente de todas las edades. También los documentales sobre personajes importantes, como futbolistas… bueno, también científicos (esos que ve mi papá)
No te pierdas las increibles historias que cuenta Jesús en los Evangelios.
Propósito: Deja de lado tu “coeficiente intelectual” e ilusiónate con las historias que cuenta Jesús

martes, 24 de julio de 2018

Un “selfie” con Jesús


“¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y, seña­lando con la manos a sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos” (Mt 12, 48-49).
Si hubiera estado ahí, después de oír eso, hubiera agarrado mi celular y me habría hecho una selfie con Jesús. ¡Qué nivel de foto hubiera salido! Además, podría haber puesto al publicarla “con mi familia”. Ser hijo de Dios es realmente tener a Dios como Padre y a Jesús como hermano. Más aún, es ver a los demás, como hijos del mismo Papá, y también como hermanos. ¡Qué honor, Jesús! Ahora si me siento bien VIP.
Piensa si estás tratando a la gente que te rodea como hermanos.
“Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”. (Mt 12, 50).
¿Qué tal si hubiera una app llamada “hacelavoluntadediosimetro” que bloquea las fotos en las que sale Jesús cuando uno no procu­ra hacer su voluntad? ¿Se me habría borrado el “selfie” con Jesús? A veces eso de hacer tu voluntad, Jesús, no sale tan fácil. Sé que a ti también te costó aceptar la voluntad de tu Padre antes de la Pasión. Hasta sangre sudaste. Yo aún no he llegado a ese extremo. Además, lo más duro que me ha tocado hacer, es quedarme sin ver un partido del mundial porque tenía una tarea.
Piensa si no exageras un poco cuando hablas de cosas “difíciles”.
Propósito: no retrasar las cosas difíciles de hacer

lunes, 23 de julio de 2018

Estar en buen plan


Los ninivitas se levantarán en el día del juicio contra esta ge­neración y la condenarán, porque ellos hicieron penitencia al escuchar la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más importante que Jonás (Mt 12, 41).
Un día me dijo el sacerdote de mi colegio: ¿qué esperas a cambiar ese defecto?, ¿que se te aparezca la Virgen? Qué bonito sería, le contesté algo maleducado. Después pensé, ¿y si se me aparece la Virgen de verdad? Seguro me va a decir lo mismo que en la dirección espiritual, porque al final, a través de aquel sacerdote me habla el Espíritu Santo. ¿Por qué a veces somos tan necios, Jesús?
Ya no le des más vuelta al asunto y corrígete.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra esta genera­ción y la condenará, porque ella vino del extremo de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más importante que Salomón” (Mt 12, 42).
Lleva ya varias semanas llegando a las clases de doctrina uno nuevo. Con dos o tres cosas que ha oído, ya hace un rato de oración, le ofrece a Dios su estudio, y está viendo cómo llevar a otro amigo. Yo, en cambio, aparte de la envidia, poco más he hecho en todo este tiempo. Jesús, ayúdame a aprovechar mejor las oportunidades que me das para ser bueno.
¿No te estarás acostumbrando a escuchar tanta cosa buena?
Propósito: ser interesado… en lo que me enseñan

domingo, 22 de julio de 2018

Verdadero descanso


Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer. (Mc 6, 31).
Cuando era más pequeño y llegaban los domingos, me caía mal que cuando yo me despertaba aún seguían todos dormidos. Conforme han ido pasando los años, también yo me he unido a los que se levantan tarde. Hasta que un día, vino mi papá y me explicó que el domingo no era para dormir, sino para descansar. Es decir, para repo­ner las fuerzas dedicando tiempo a actividades familiares, deporte, paseo, etc. Y leyendo lo que me dices hoy en el Evangelio, pienso que sobre todo debe ser un tiempo para pasarlo contigo, Jesús.
No podrías apurarte un poquito más para salir a Misa.
Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque an­daban como ovejas sin pastor (Mc 6, 34).
No podría yo compadecerme también de la gente que me rodea. Quizá dentro de lo que hago los domingos podría haber algo de tipo solidario. Jesús, cómo quisiera aprender a compadecerme de los que me rodean. Saber descubrir cuando mis papás están agotados, o mis hermanos necesitan ayuda, o la gente en la calle, a veces pa­sando hambre y en algunos lugares hasta frío.
Piensa en las cosas que divierten a tu familia
Hacerse el chistoso, pero no por vanidad, sino para servir

sábado, 21 de julio de 2018

Peor que una bomba atómica


Se confabularon contra Jesús para acabar con él. Al saberlo, Jesús se retiró de ahí. (Mt 12, 14).
Por qué los fariseos odian a Jesús. Ha curado enfermedades, ha dado la vida a muertos, y aun así, lo quieren matar. ¿Cómo perdieron la ca­pacidad de ver todo el bien que Jesús hace? A lo mejor, su amor pro­pio. Jesús, cuando nos ponemos a pensar sólo en nuestro beneficio, en cómo salir ganando, terminamos ciegos. No vemos lo bueno de los demás, sólo lo malo. Nos volvemos criticones. Nadie es perfecto.
¿Has criticado a alguien últimamente?, ¿no tendrá también algo bueno esa persona?
No discutirá ni gritará; no se oirá en las plazas su voz. No rom­perá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que ape­nas arde, hasta que haga triunfar la justicia. En él pondrán las naciones su esperanza (Mt 19, 21).
Decía un experto en cine que algunas películas recientes abusan de los efectos especiales. Como si nada, se destruyen ciudades enteras. Cuando uno critica pasa igual: un comentario, un gesto, hace gran­des destrozos, aunque vaya bien intencionado. Jesús, tu ni siquiera rompes la caña resquebrajada. Con razón dice el Papa Francisco que construir la paz es algo artesanal, que se logra poquito a poquito.
Como dice san Josemaría “Si no puedes alabar, cállate”
Propósito: callarme y alabar

viernes, 20 de julio de 2018

Decoración de interiores


Yo les digo que aquí hay alguien más importante que el tem­plo (Mt 12,6).
Mi abuelita regresó de un tour por Europa. Le tomó foto a todo. Un día que fui a visitarla, y me enseñó las fotos. Había imágenes del ala del avión, de un perrito cursi que vio por la calle, comida, tiendas, y mu­chas fotos de iglesias espectaculares que se ve hay por toda Europa. “Ahí sí dan ganas de rezar”, le dije a mi abuelita. Ella resopló, y me dijo que aunque las iglesias sean bellas, eso no es lo más importante. Nadie hubiera hecho construcciones tan hermosas, si no hubieran te­nido fe en la presencia de Jesús en la Eucaristía.
Cuando entres a una iglesia, vete directo a saludar a Jesús en el Sagrario.
Si supieran lo que significa: quiero amor y no sacrificios, no condenarían a los inocentes (Mt 12, 7).
Creo que entendí lo que decía mi abuelita. Las iglesias hermosas que fotografió, eran como regalos para Jesús Sacramentado. Realmente no habían sido hechas para ser fotografiadas, sino para que Jesús se pusiera contento estando en un lugar tan bonito. Jesús, ¿te parece mi corazón un lugar bonito para estar? Voy a procurar embellecerlo para ti con buenas obras y sacrificio por los demás. Me van a tener envidia los arquitectos del renacimiento.
Piensa en qué vas a hacer para embellecer tu corazón.
Propósito: Decorar el interior de mi corazón

jueves, 19 de julio de 2018

Lo que de verdad cura todo


Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré (Mt 11, 28).
Algo muy habitual. Se sube un vendedor a un bus ofreciendo una po­mada que sirve para todo. Algo cura, pero todo no. Muchas veces yo me siento agotado, agobiado, pero no me refiero al cansancio físico, como el dolor de piernas despues de correr mucho, sino cuando uno anda abatido por algo que hizo mal o que no entiende en su vida. Porqué lo pequeño no podemos hacer esto, o tener confiar cuando tu papá dice “cuando seas mayor lo entenderás”. Es, entonces, el momento de buscar a quién nos puede dar consuelo y reposo: Jesús
¿Te encuentras abatido? ¿Has probado contárselo a Jesús?
Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera (Mt 11, 29-30).
Cuando uno hace la prueba de rezar, y sale lo que uno encomen­daba, se siente contento. Cuando uno reza mucho y salen muchas cosas, se siente muy contento. Y así, llega un momento en que uno aprende qué cosas pedir y qué cosas no son tan importantes. Uno aprende a esperar o que quizá hay que rezar más. Pero hay algo mejor aún, uno entiende porqué cuando estás con Jesús, de verdad encuentras descanso para tu vida, y por qué su yugo es suave y su carga ligera.
¿Ya hiciste la prueba de rezar por algo? ¿Qué esperas?
Propósito: rezar, quizá comenzando por pedir por el Papa

miércoles, 18 de julio de 2018

Buscar el rostro de Cristo


Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has dado a conocer a los sencillos. (Mt 11, 25).
Dicen que hay personas que no saben escuchar. Hablan y hablan, explican sus teorías, dan opinión de todo, pero no oyen a los demás. A veces dicen cosas muy inteligentes, pero cuando dicen todo eso, comenten un pequeño error: no cuentan con la posibilidad de que podrían equivocarse. Jesús, quiero aprender a escuchar. Estoy seguro que así, aprenderé mucho más.
¿Cuándo fue la última vez que únicamente escuchaste la opinión de los demás, sin estar queriendo que oigan la tuya?
Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y al Padre sólo lo conoce el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mt 11, 26-27).
Jesús, nos enseñas a encontrarte en los demás. Si estamos atentos podemos ver tu rostro en el prójimo. No sólo en los que parecen más necesitados, sino también en cada uno de los que nos rodea. Al final, todos somos necesitados de algo. Yo también necesito de los demás. Los necesito porque servirles, ayudarles, escucharles, le da sentido a mi vida. Ellos son el porqué de mi existencia. Estoy en este mundo para amar, para servir a los demás.
Necesitas a los demás porque los demás te necesitan.
Propósito: Prestar un servicio en la casa: poner la mesa, servir, algo así...

martes, 17 de julio de 2018

¡Gracias!


“¡Hay de ti, Corozaín! ¡Hay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados en us­tedes, hace tiempo que, vestidas de penitencia y sentadas sobre ceniza, se habrían convertido. Por eso les digo que el día del juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para ustedes. (Mt 11, 21-22).
Jesús, cuando te pones así me emociono. Me imagino a tu lado, contemplando esas ciudades y escuchándote hablar con fuerza. Escucho el eco de tu voz avanzando por las montañas de los alre­dedores. Así estoy, hasta que caigo en la cuenta que a mí también podrías comenzar a enumerarme las bendiciones que me has dado para mostrarme tu amor, y yo, ni gracias te doy.
Piensa en los regalos que Dios te ha dado últimamente.
Y tú, Cafarnaún, ¿te elevarás hasta el cielo? ¡Hasta el abismo te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los mila­gros realizados en ti, hoy seguiría en pie. Por eso les digo que el día del juicio será más llevadero para Sodoma que para ti” (Mt 11, 23-24).
Y sigue la llamada de atención. Ya hice mi recuento. Me bastó ver a mi alrededor para descubrir la infinidad de cosas que me has dado: mi familia, mi colegio, mis útiles escolares, mi ropa, tener un techo donde vivir, comida en los tres tiempos, y un largo etcétera.
Ahora piensa también en que hay muchas cosas que has recibido y ni te has dado cuenta.
Propósito: Decir muchas veces “gracias”

lunes, 16 de julio de 2018

Coordenadas del viaje: felicidad


No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino discordia. (Mt 10, 34).
Una vez vi a dos discutiendo. Hablaban de que si algo era pecado o no. Uno decía que daba igual, que uno con su vida puede hacer lo que quiera, y el otro explicaba por qué no. Qué intolerante este último, pensé en mis adentros. Al poco, era yo el que estaba discutiendo. Hablábamos de unos fichajes de Real Madrid. ¡Qué intolerante!, escu­ché a uno decir. Ahí caí en la cuenta de lo absurdo de mi discusión, y de lo importante de la acla-ración que hacía mi amigo sobre la doctrina de la Iglesia. Esa es la “discordia” que tú esperas, Jesús. Ese es el “lío” que espera el Papa Francisco que montemos.
No tengas miedo de defender tu fe. Al final, les haces un favor, les muestras el camino a la felicidad.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que quiera conservar la vida, la perderá, y el que la pierda por mí, la conservará. (Mt 10, 38-39).
Calculador, esa es la palabra que San Josemaría usaba para definir al que no hay modo que se anime a hacer algo. El calculador, incluso cuando ya se decidió, lo hace con miedo. El calculador no tiene bien claras las coordenadas hacia las que se dirige: la felicidad. Jesús, dame un empujón cuando me pare a pensar mucho en mi camino hacia ti; e ilumíname bien la meta, para que no dude.
Eso en lo que te habías propuesto cambiar hace rato… ya, ¡dale!
Propósito: buscar las imágenes de la Virgen de mi casa y saludarlas

domingo, 15 de julio de 2018

Con “S” de Superman


En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. (Mc 6, 7).
Un día, viendo una de esas películas de Marvel, mi hermanito, que aunque está en cuarto grado es muy listo, me dijo “has visto que casi todas las historias de superhéroes son de uno que era normal y que un día le dieron superpoderes”. Como soy un poco soberbio, le rebatí que no era el caso de Superman y algún otro. Mi hermanito, sobre la marcha, me dijo que una cosa era Marvel y otro DC Comics. En fin, ahora, ya a solas contigo Jesús, te acepto que a mí también me en­cantaría recibir algún tipo de poder. Y al leer este trocito del evangelio, descubro que esos “superpoderes” ya los he recibido en el bautismo, en la Eucaristía, en cada confesión, etc.
Usa tu vista superpoderosa para descubrir a un amigo necesitado.
Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban. (Mc 6, 12-13).
Los superhéroes detienen a los villanos, que con su maldad destruyen ciudades enteras. En la vida real eso no pasa (lo de los superhéroes). Pero sí hay pecado, que destruye vidas, poblados, ciudades enteras. El poder de la gracia, es capaz de arremeter contra todos esos males. Me emociona pensar que realmente… tengo poderes.
Usa tu superfuerza para vencer tu pereza y ponerte a ayudar en casa.
Propósito: Ser verdadero superhéroe

sábado, 14 de julio de 2018

Con menos peso se vuela mejor


No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a quien puede arrojar al lu­gar de castigo el alma y el cuerpo. (Mt 10, 28).
El miedo paraliza. A mí me ha pasado muchas veces. Hubiera queri­do una especie de traje a lo Stars Wars o una de campo de fuerza que me protegiera de la vergüenza y la pena de no ser como los demás. Una vez, estando con unos amigos que también procuran estar cerca de Dios, me dio pena decirles que rezáramos el Ángelus. ¡Qué bajo he caído!, pensé. Nunca me ha amenazado de muerte por mi fe, ni me han puesto una espada en la garganta para que me calle. Mis amigos son católicos como yo, y aun así, no termino de animarme.
Quizá estás queriendo actuar con tu valentía y no la de Dios.
En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo; porque ustedes va­len mucho más que todos los pájaros del mundo. (Mt 10, 30- 31).
Quizá la vergüenza y la pena de dar la cara por Jesús, viene por tener la cabeza todo el día pensado en mí mismo, mi ombligo y en un sinfín de cosas materiales. A veces me la paso pensando: si tuviera una iPad pro, unos audífonos Bits, aquellos zapatos, la camiseta original de mí equipo del mundial, etc. etc. y más etc. Si hasta los cabellos de mi cabeza están contados, ¿cuál es el estrés?
Jesús tiene mucha ilusión de escucharte. Háblale
Propósito: No más hablar de lo que te gustaría comprar

viernes, 13 de julio de 2018

Hablar sin pena


“Yo los envío como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas (Mt 10, 16).

Un amigo tuvo un sueño. Entraba en la clase, se subía en un ban­quito, en medio de todos, y comenzaba gritar diciendo: “¡Cambien de vida!”. Todos se reían de él. Entonces, entró un futbolista al salón, de esos del mundial. Su pelota se llamaba “conversión”. Los alumnos se levantaron para atajarlo. El futbolista driblo al primero, después a otro, y así, hasta que dribló a todos y anotó en una gran portería que apareció de la nada al final del aula. Después de anotar, el futbolista se acercó a mi amigo y le dijo: “Si quieres convertirlos a todos, debes ir driblandolos uno a uno”.

Cuando hables de Dios, busca hacerlo uno a uno.

Dios mismo les sugerirá en ese momento lo que tienen que decir, pues no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu del Padre hablará a través de ustedes (Mt 10, 20).

Jesús, quiero acercar a todos mis amigos a ti. A veces no sé cómo. Son buenos, cada uno con sus defectos como todo mundo. Cuando estoy con ellos, no se me ocurre como empezar; o me imagino que lo que me van a contestar y al final me desanimo. Creo que debo fiarme más de ti. Hablar sin pena, y pensar que no importa qué diga, si lo hago en tu nombre, el Espíritu Santo va a actuar a través de mis palabras.

Reza más y ofrece un pequeño sacrificio por tus amigos antes de hablarles.

Propósito: entrenar con la pelota “conversión”


jueves, 12 de julio de 2018

Combustible invencible


No lleven oro ni plata ni dinero en el bolsillo; ni morral para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón (Mt 10, 9).
Jesús envía a sus discípulos a predicar. Los envía sin nada material. Les quiere enseñar así que para extender el Reino de Dios lo importante no son las cosas materiales, sino estar firmemente convencido de la misión que se va a llevar a cabo, y no olvidar que Dios está con uno. Ahora que lo pienso, los apóstoles no van sin nada. Van más apertre­chados que nunca. Van con Dios. No está solos, incluso si les llega a faltar hasta lo más elemental.
¿Por qué sigues apegado a tus cosas materiales?
Al entrar en la casa, saluden, y si lo merecen, la paz de su saludo permanecerá con ellos; si no, regresará a ustedes. (Mt 10, 12).
Muchos que quieren obrar el bien a veces se desilusionan porque parece que los que les escuchan no les hacen caso. ¿Qué sería de mí si mis papás pensaran igual cuando les desobedezco? En cam­bio, perseveran. La nave en la que se viaja para el apostolado tiene un combustible perfectamente reciclable. Es más, hay veces que el combustible no sólo disminuye sino que se multiplica, y alcanza para otras naves que por averías lo han perdido. El combustible es la gracia de Dios, que nunca se pierde.
No te desilusiones si de pronto, algún amigo tuyo, se aleja al verte cerca de Dios. Ya volverá. Ya verás.
Propósito: ser “necio” (perseverante)

miércoles, 11 de julio de 2018

Los que van, ya lo saben


Los nombres de los doce apóstoles son: primero, Simón, lla­mado Pedro, y su hermano Andrés; luego Santiago, el hijo de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó. (Mt 10, 2-4).
Qué pasaría si escuchara mi nombre mencionado entre los nombres los apóstoles. A lo mejor pensaría, “ve, que casualidad, uno que se llama como yo”. Pero, ¿y si viniera con mi apellido, y algo que cla­ramente indica que se refiere a mí? A lo mejor miraría a los lados, pensaría que se trata de un error. ¿Yo, un apóstol? Pues resulta que aunque no salga mi nombre, Jesús cuenta conmigo. También a mí se me da ese poder.
Estas en la lista, ¿cuándo piensas comenzar a trabajar?
A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones: “No transiten por regiones de paganos ni entren en los pue­blos de Samaria. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Vayan y proclamen que está llegando el Reino de los cielos” (Mt 10, 5-6).
Pensándolo bien, ni los Jedi tienen misiones tan arriesgadas como las de un apóstol. Ni las espaditas laser, o el combatir el poder del lado oscuro es tan emocionante como experimentar el poder de ser apóstol. El poder de ser uno que realmente puede salvar a los demás.
Déjate ya de fantasías. Hay mucha gente necesitándote.
Propósito: usa tus poderes: rezar, entre otros

martes, 10 de julio de 2018

Choco necio sin querer hablar


Presentaron a Jesús un hombre mudo poseído por un demo­nio. Jesús expulsó al demonio y el mudo comenzó a hablar. Y la gente decía maravillada: “Jamás se ha visto nada igual en Israel” (Mt 9, 32-33).
Un día, llevé a Choco al veterinario. El doctor batalló un rato hasta que descubrió la causa de los males de mi perro. Se había comido una bolsa plástica. Qué fácil habría sido todo si Choco hubiera podido hablar. Ahora pienso en la dificultad que ha de encontrar el sacerdote para ayudarme en la dirección espiritual si yo no hablo con sencillez de lo que me pasa. A veces uno calla por vergüenza, otras por no ver que hay cosas que hacen daño y que es bueno conversarlas.
Dile a Jesús de corazón que te ayude a hablar en la dirección espiritual justamente de eso que necesitas cambiar o mejorar.
Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen por tanto al dueño de la cosecha que envíe obreros a recogerla” (Mt 9, 36-37).
Hay mucha gente a la que hay que curar. Algunos aún están como mi pobre Choco, no saben decir lo que les pasa, pero claramente algo no va bien en sus vidas. Es bonito pensar que hay gente que lo ha de­jado todo para estar a nuestra disposición y ayudarnos. Gracias Jesús, por esas personas que lo dejan todo para ayudar a gente como yo.
¿No serás tú uno de esos obreros que Jesús espera en sus campos?
Propósito: no llevar una vida de perro

lunes, 9 de julio de 2018

Al paso de Dios


Entonces se puso a reprochar a las ciudades donde se ha­bían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se ha­bían convertido (Mt 11, 20).
Esos habitantes de esas ciudades se lo ganaron. Mira, Jesús, vieron tanto milagro tuyo, oído tus enseñanzas y ni así se convirtieron. Yo al menos voy dando pasitos, aunque pasitos de bebé gordito y mima­do, y miedoso. Pero los voy dando. Jesús, que no me contente con dar pasitos, que dé zancadas, y corra detrás de ti.
¿Qué pasos, zancadas o corrida te está pidiendo Jesús?
¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que han sido hechos en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia en saco y ceniza (Mt 11, 21).
Ay. Ay. Ay. Jesús, que yo nunca te saque estos lamentos. Quiero ser de los que te dan alegrías y no tristezas. Quiero ir al paso de Dios y no arrastrado, quejándome, chillando y de mala cara. Quiero ir al paso de Dios sonriendo, silbando y cantando. Y dar mucho fruto de apos­tolado, de trabajo santificado, de sembrar paz y alegría en mi familia. Que me saque los miedos que me hacen ir a mi paso. Que aprenda a confiar en Ti y a obedecerte.
Del dicho al hecho hay mucho trecho. Concreta con Jesús lo que te pida.
Propósito: ir al paso de Dios

domingo, 8 de julio de 2018

El asombro de los que escuchaban


Y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros?” (Mc 6, 2).
Esa pobre gente que te escuchaba, Jesús, por andarse preguntando si antes hacías o no ese tipo de cosas, no ponen atención a lo que les dices. No pueden creer después en tu palabra por juzgar sin detenerse a escuchar antes. He visto compañeros que cuando van a hacer un trabajo, en lugar de escuchar las ideas de los demás, directamente se ponen a mandar. A veces les va bien, otras, la mayoría, les va mal.
¿No te pasará lo mismo cuando tus papás te dan consejos?
Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. (Mc 6, 4-5).
Tenía un amigo que tocaba saxofón. A veces lo llevaba a la clase y era tan estridente el sonido que le metíamos bolas de papel en el sa­xofón para que se callara. Cada vez que había un acto y quería llevar el saxofón, todos le decíamos que no. Un día, mi papá me mostró una noticia en el periódico. Una famosa orquesta de Jazz tocaría en la ciudad y un niño les acompañaría. Era mi amigo, con el saxofón. Por ignorantes, nunca apresiamos su arte.
Piensa en cuanta gente valiosa hay a tu alrededor, y quizá tu sólo te fijas en sus defectos.
Propósito: no meter bolas de papel en los saxofones