miércoles, 6 de noviembre de 2019

Amando a Dios, quiero a mis padres


Si alguno viene a mí y no odia a su padre y a su madre y a la esposa y a los hijos y a los hermanos, hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo (Lc 14, 25-26).
Jesús, ¡qué duras son estas palabras! ¡Qué difíciles de entender! Jesús, vamos a ver si me aclaro: ¿No nos has pedido que amemos a nuestros enemigos y a los que nos injurian? ¿No nos has pedido en el Mandamiento Nuevo que queramos al prójimo como Tú les quieres? Entonces, ¿a qué viene eso de odiar a los seres queridos? ¿Qué nos quieres decir? Jesús, Tú querías con locura a tu Madre Santísima y a San José y nos has dado ejemplo de cuidar a la Familia. Querías un montón a los apóstoles, San Juan se llama el Discípulo amado. ¿Cómo se entiende esto?
Jesús, aunque soy un poco corto, ten paciencia y explícamelo todo.
Y bajó con ellos y vino a Nazaret, y les estaba sujeto (Lc 13, 34).
Jesús, esta frase de Evangelio nos resume cómo querías a tus padres. Sin embargo, cuando te pierdes en el Templo, haciéndoles sufrir les recuerdas: ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre? (Lc 2, 49). Jesús, amando a tu Padre sobre todas las cosas, obedeciendo fielmente a la misión que Dios te había confiado, has amado a tus padres más que a nadie en la tierra. Que aprenda de tu vida a amar a mi familia con hechos, y a amar más aún a Dios, cumpliendo siempre y en primer lugar tu Voluntad.
Piensa que Voluntad de Dios es, como hizo Jesús, amar a tu familia.
Propósito: no estar molestando.

martes, 5 de noviembre de 2019

Venid, pues ya está todo preparado


Un hombre daba una gran cena, e invitó a muchos Y envió a su criado a la hora de la cena para decir a los invitados: Venid, pues ya está todo preparado (Lc 14, 16-17).
Jesús, qué fácil me lo pones todo. Voy a “mesa servida”. En el cole o en la parroquia encuentro todo tipo de facilidades para visitarte, ir a Misa, confesarme. Siempre encuentro un sacerdote dispuesto a escucharme, animarme. Por las tardes voy a estudiar a un Club juvenil. También asisto a una charla o a una catequesis que me ayuda a conocerte y conocerme, para quererte aún más. “Venid, pues ya está todo preparado”. Todo esto… ¿lo valoro? ¿lo agradezco?
Jesús: hago el propósito de aprovechar tantas facilidades que me pones.
Y todos a una comenzaron a excusarse (…) Entonces dijo el señor (…) Os aseguro, pues, que ninguno de aquellos hombres invitados gustará mi cena” (cfr Lc 14, 18-24).
Jesús, tan fácil me lo pones y yo con excusas: He comprado un campo (…); compré cinco yuntas de bueyes…Otros campos y otros bueyes: ya me lo sé todo, no necesito más formación; no quiero que me coman el coco; voy por el ambiente, porque te lo pasas bien, pero sin comprometerte ¡¿eh?!… La mesa estaba preparada pero los invitados no eran dignos, no probaron la cena, no supieron apreciar la invitación.
Sin compromiso no hay amor que valga, ni que dure. Acaba en pufo.
Propósito: Comprometerme en mi vida cristiana y “probar la cena”.

lunes, 4 de noviembre de 2019

3+2 noviembre 2019

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Hoy invita la casa


Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado (Lc 14, 12-13).
Jesús, a mí, lo que de verdad me cuesta, es invitar a bocadillo, sobre todo cuando es de jamón: ¡me vuelven loco! En los recreos los de mi clase, como moscas, zumban a mi alrededor: -me das… -sólo un poco… -¡porfa…! Y yo les intento explicar que hay que ser hermanos pero no primos, pero al final siempre acabo cediendo y les invito. Jesús, ayúdame a ser más generoso desde el principio, a ser como Tú.
¿A qué me cuesta invitar?: bocadillo, chuches, mi tiempo, mi amistad...
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos, ciegos: dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos (Lc 14, 14).
Aquel chico fue sorprendido mientras se comía el bocadillo en el oratorio, muy cerca del Sagrario: -Pero niño, en el oratorio no se come… -Es que Jesús es mi mejor amigo… ¡es el único que no me pide! Jesús, Tú sí que eres mi mejor amigo, el gran Amigo: siempre me invitas, y te das del todo; te como a besos en cada Comunión.
Hago el propósito de invitar a mis amigos a que me acompañen a Misa.
Propósito: invitar más.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Hoy tengo que alojarme en tu casa


Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo (Lc 19, 2-4).
Zaqueo era chiquito pero fuerte. Vivía en Jericó, el oasis de Judea. Con el paso de los años y algún que otro turbio engaño se había hecho sospechosamente rico. Quizá, su amigo y colega Mateo, le había prevenido: —Ten cuidado con Jesús el Nazareno que te puede complicar. Con una agilidad felina, lleno de curiosidad, trepó a lo alto de un árbol para ver sin ser visto. Jesús, a veces yo también soy un poco Zaqueo. No solo por mi pequeño tamaño sino porque también mantengo las distancias, quiero verte pero sin que me veas.
¿Me dejo ver por Jesús? ¿Me pongo a tiro para que me hable?
Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: –Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa (Lc 19, 5-6).
Viendo la higuera con Zaqueo encaramado, tal vez Jesús pensó: —¡Que fruta tan rara!; pero si es Zaqueo. Y dijo: –Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa. Como fruta madura Zaqueo se bajó del árbol: El bajó en seguida y lo recibió muy contento. Jesús, me ves, te ríes y dices que quieres alojarte en mi alma, eso sí, cuando me baje del burro y no sea tan terco para estar alejado de Ti.
¿Hasta cuándo haré esperar a Jesús?
Propósito: Confesarme

sábado, 2 de noviembre de 2019

Difuntos. Mis amigas, las almas benditas del purgatorio


Pasado el sábado, María Magdalena y María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y, muy de mañana, al día siguiente del sábado, llegan al sepulcro, salido ya el sol (Mc 16, 1-2).
¡Cómo te querían!, Jesús. ¡Cómo te querían las santas mujeres! Incluso después de muerto. Hoy, conmemoración de todos los fieles difuntos, me vienen a la cabeza y al corazón, tantos familiares, personas amigas a las que yo también quería y sigo queriendo: el amor es más fuerte que la muerte. Jesús, yo, como las Santas mujeres también hoy iré al cementerio a ofrecer el aroma de mis oraciones, el perfume de mis sufragios por mis buenas amigas las Ánimas Benditas del Purgatorio. Y rezaré por ellas.
¿Ya fuiste al cementerio a rezar?
Y se decían unas a otras: ¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro? Y al mirar vieron que la piedra estaba apartada; era ciertamente muy grande (Mc 16, 3-4).
Se dice que el amor es más fuerte que la muerte, y Tú nos dices que la fe mueve montañas. Jesús, ¿el amor puede mover piedras? –Pues claro que sí. Que se lo pregunten si no, a las Santas mujeres. No sabían cómo iban a quitar esa piedra enorme de la entrada del sepulcro, pero tuvieron fe y fueron. Hicieron lo que podían y Dios hizo lo que no podían.
¿Qué piedra, dificultad, te separa de Jesús? Dile que te la quite.
Propósito: mover el pedrusco de mi pereza.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Santos del Cielo, rogad por mí


Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte; (…) y les enseñaba diciendo: Bienaventurados los que lloran (…), los que tienen hambre y sed (…), cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa (cfr. Mt 5, 1-11).
Jesús, ¡Vaya plan! Lo tuyo realmente no es el Marketing. Cualquier responsable de una campaña de publicidad o el que presenta un programa electoral, promete el oro y el moro. Jesús, Tú en cambio, a tus discípulos ¿que lo dejan todo? les prometes lo que es a ojos humanos un fracaso: insultos, hambre, juicios y persecuciones. Jesús, quizá hay algo que se me escapa. Tú pasaste hambre y sed, lloraste por tu gran amigo Lázaro, te calumniaron y te persiguieron hasta crucificarte. Jesús, ahora voy entendiendo: vivir las Bienaventuranzas es vivir tu vida, ser como Tú.
Las Bienaventuranzas no es ser tonto, sino todo un programa de vida.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo (Mt 5, 12).
Jesús, hoy es la fiesta de Todos los Santos. Tantos y tantos Santos anónimos: bomberos, policías, futbolistas, enfermeras, mi abuela… Jesús, yo también quiero ser Santo. Con tu ayuda espero que algún día, hoy también sea mi fiesta en el Cielo. ¿Lo celebran con hamburguesas? ¡Es que me encantan! Felicita a todos los Santos del Cielo en su fiesta.
Pídeles que te aparten sitio, pero sin prisa
Propósito: unirme a la fiesta y comer buñuelos.

jueves, 31 de octubre de 2019

La gallina reúne a los pollitos bajo sus alas


Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte. Él contestó: «Id a decirle a ese zorro: Hoy y mañana seguiré curando» (Lc 13, 31).
Jesús, y ahora… Herodes. ¡Qué hombre más bruto! ¿Por qué permites que haya gente así? Por una frivolidad mandó degollar al Bautista, al ¡mayor nacido de mujer! Luego, en la Pasión se reirá de Ti, te ridiculizará vistiéndote con una túnica brillante, y toda su corte le seguirá la gracia. Es la carcajada cobarde de los miedosos. Le hizo muchas preguntas, pero Él nada le respondió (Lc 23,9). Tu silencio. Jesús, no puedes hablar ni con los frívolos, ni con los impuros, porque no pueden oírle. Antes tienen que limpiar su corazón.
Para escuchar a Jesús tengo que limpiar los conductos auditivos del alma.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a los pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido! (Lc 13, 34).
Jesús, ahora como entonces, te duele en el alma, te quejas, por la indiferencia de los hombres. Engendré hijos y los encumbré; ellos sin embargo me despreciaron. El Buey reconoce a su dueño; y el asno el pesebre de su amo pero Israel no me ha reconocido ni mi pueblo me ha comprendido (Isaías 1,2). Jesús, yo si quiero estar bajo tus alas, siempre contigo.
Lo que más duele es la indiferencia de los seres queridos.
Propósito: ser valiente.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Yo soy la puerta


Uno le preguntó: Señor, ¿serán pocos los que se salven? Jesús les dijo: Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán (Lc 13, 22-24).
Jesús, menuda preguntita indiscreta o al menos impertinente. Al que la hizo habría que darle el premio cenizo y después mantearle. Jesús, Tú has venido al mundo porque quieres que todos los hombres se salven (1 Tim 2,4), pero también cuentas con mi libertad: Muchos intentarán entrar y no podrán. Jesús, con tu ayuda yo quiero ser de esos que entran por la puerta estrecha.
Dile a Jesús que estás dispuesto a adelgazar para entrar por la estrecha.
Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdición y son muchos los que entran por ella (Mt 7,13-14).
También nos lo cuenta San Mateo: junto a la puerta estrecha hay otra ancha que lleva a la perdición. Jesús, la única puerta que merece la pena eres Tú: Yo soy la puerta; si alguno entra a través de Mí, se salvará (Jn 10,9). Viviendo tu Vida en mi vida, a través de Ti, por la puerta estrecha.
Jesús, contigo entraré en el Cielo como los toreros: por la puerta grande.
Propósito: adelgazar.

martes, 29 de octubre de 2019

¿Mostaza o kétchup?


En aquel tiempo, Jesús decía: ¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma (Lc 13, 18)
Jesús, eso del grano de mostaza me suena a hamburguesa con mostaza, pepinillo y mucho ketchup. Ya sabes lo mucho que me gustan las hamburguesas, sobre todo la Whooper con patatas fritas ¡Me vuelven loco! El reino de Dios (...) Se parece a un grano de mostaza… Jesús yo me imagino el Cielo como una gran Burguer o un Mc Donal’s, pero baratísimo, rodeado de las personas a las que más quiero: mis padres, mis amigos y sobre todo, contigo. ¡Qué bien se está contigo! ¡Qué nunca te deje!
Imagínate como es el Cielo. Quizá prefieras imaginarte pizzería o una bocatería de jamón.
Y añadió: –¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta (Lc13, 21).
Y en el Cielo, además, me encontraré con tu Madre santísima la Virgen Santísima. Como es una gran repostera nos preparará postres exquisitos: tocinillos de cielo, tartas del paraíso... Pedirá la colaboración de los bienaventurados para hacer huesitos de santos, y a los ángeles para elaborar pasteles de cabello de ángel... Jesús, ¡Qué bien se estará contigo en el Cielo! Jesús, ¡Qué bien se está contigo en la tierra!
Pide a Jesús que tu vivir en la tierra sea ya un anticipo de lo que te encontrarás en el cielo.
Propósito: ir al cielo.

lunes, 28 de octubre de 2019

Los limpios de corazón verán a Dios


Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar (Lc 13,11).
¡Pobre mujer! ¡18 años así, sin poder mirar hacia arriba, sin poder mirar a Dios, al Cielo! Jesús, que pena. Yo también encuentro gente, amigos, compañeros, que son como los cerditos, van siempre con la vista gacha mirando cochinadas, buscando porquerías en la tele, en revistas, en internet... Andan encorvados sin poder enderezarse. Quieren pero no pueden. Pobrecitos. Aunque lo intentan no son capaces de mirar arriba, son esclavos de sus vicios, de sus desórdenes, quizá desde hace años.
Pide la virtud de la Santa Pureza para ti y para las personas queridas.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo: –Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha (Lc 13, 12-13).
Ella sola no podía. No lograba enderezarse. Necesitaba de la ayuda de Jesús, de su gracia. La santa pureza la da Dios cuando se pide con humildad (Camino 118). Jesús, cuando soy humilde, cuando me dejo ayudar, cuando acudo a la confesión siempre que haga falta, es cuando me enderezo. Es entonces cuando ya puedo mirar arriba y verte: Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios... Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Repite muchas veces: Dame, Señor, la Santa Pureza.
Propósito: no ser cerdito.

domingo, 27 de octubre de 2019

Humildad es andar en Verdad


El fariseo quedándose de pie, oraba para sus adentros: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como este publicano. Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo (Lc 18, 9-14).
Jesús, el fariseo de la parábola se creía muy bueno: No soy como los demás hombres. Solo le hace falta decir: “No me beso porque no me llego que sino…” Jesús, no hay cosa más fea que eso de colgarse medallas y hablar bien de uno mismo: Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo. Jesús, ¡ayúdame a ser humilde! ¡Que no me lo crea!
Santa Teresa: “Humildad es andar en verdad”. Tengo que ser verdadero.
Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado” (Lc 18, 9-14).
De la mano de San Josemaría, “Déjame que te recuerde, entre otras, algunas señales evidentes de falta de humildad: —pensar que lo que haces o dices está mejor hecho o dicho que lo de los demás; —querer salirte siempre con la tuya; —disputar sin razón o —cuando la tienes— insistir con tozudez y de mala manera; (…) —despreciar el punto de vista de los demás; —no mirar todos tus dones y cualidades como prestados;(…) —citarte a ti mismo como ejemplo en las conversaciones; —hablar mal de ti mismo, para que formen un buen juicio de ti o te contradigan (Cfr. Surco 263).
Sigue leyendo por tu cuenta Surco 263 ¿Te sientes retratado…?
Propósito: no colgarme medallas.

sábado, 26 de octubre de 2019

Un Dios que no se entiende, porque es mucho más


Se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque acabaron así? (…) (Lc 13, 1-2).
Jesús, me da alegría comprobar que estabas al día. Aquello de la torre y lo de los galileos asesinados era el tema de conversación de todos. No estabas al margen de los acontecimientos de tus contemporáneos, como ahora tampoco estás al margen de lo que sucede: la liga de fútbol, la moda…
Comenta con Jesús la noticia del día, lo que más te haya impresionado; también puede ser de fútbol.
¿Pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no (Lc 13, 4).
Jesús, ¿por qué existe el mal? ¿Por qué mueren niños inocentes? Si eres todopoderoso, ¿por qué no nos ahorras tanto sufrimiento, tanto dolor?... Es un misterio. La explicación debe ser parecida, digo yo, a cuando llevamos a mi hermano al pediatra. Nada más ver la bata blanca se pone a llorar pues sabe lo que le espera: ¡otra vacuna! Por mucho que se le diga que el médico es bueno, patatín patatán, no lo entiende. No lo puede entender. ¿No será, Jesús, que de vez en cuando me pones una vacuna?
Jesús, que no te eche la culpa de todo lo malo que pasa.
Propósito: no reclamarle a Jesús.

viernes, 25 de octubre de 2019

Al mal tiempo, buena cara


En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: «Chaparrón tenemos», y así sucede. Cuando sopla el sur decís: «Va a hacer bochorno», y lo hace (Lc 12, 54-55).
Jesús, eres un experto, lo haces mejor que el hombre del tiempo de la tele… Jesús, también en mi alma la climatología es variable y según los días me encuentro con chaparrones, tormentas, a veces huracanes, otras veces tiempos de bochorno, de aridez... ¡tengo de todo! Los chaparrones son las lluvias de gracia que habitualmente me concedes: la paz, la alegría de saberme hijo de Dios, sentir tu cercanía. Pero cuando llegan las tormentas de las tentaciones o se desatan los huracanes de mis pasiones me asusto. ¿Por qué lo permites? ¿No me arrastrará la fuerza del viento? ¿No me perderé? Tampoco me gustan nada los tiempos de sequía y de aridez. Son momentos en los que mi alma está más seca que un polvorón y pienso que eso de rezar no vale para nada.
Dile: al mal tiempo buena cara y al buen tiempo, mejor cara.
Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? (Lc 12, 56).
Jesús, perfecto Dios y perfecto Hombre. Eres el Hombre del tiempo, pero sobre todo también Dios del tiempo y en cada momento envías a mi alma lo que más le conviene, aunque yo no lo entienda.
Pídele que tu ánimo no dependa de la climatología interior.
Propósito: pues si llueve, mejor… ¡a por caracoles!

jueves, 24 de octubre de 2019

¡Fuego he venido a traer a la tierra!


Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda? (Lc 12, 49).
San Josemaría al meditar estas palabras escribía: Aún resuena en el mundo aquel grito divino: «Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda?» -Y ya ves: casi todo está apagado... ¿No te animas a propagar el incendio? (Camino 801). Jesús, qué pena. Sitios, familias, personas, donde antes ardía el Fuego de tu Amor... ahora están apagados, fríos o, lo que es peor, templaditos, entibiados. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Y así, porque eres tibio, y no caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca (Apoc 3, 16-17). Jesús que me entere de una vez: ser cristiano supone amar ardientemente a Dios y a los demás, supone propagar el incendio.
                        ¿Estoy tibio?... Consulta Camino 331.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres. (...) Se dividirán el padre contra el hijo. (Lc 12, 52-53).
Jesús, nunca pensé que esto del 3+2 ó 2+3 fuera tan evangélico. Tres contra dos y dos contra tres... Ahora, ya sin bromas, te pido, Jesús, por mi familia. Cuando me entero de familias que se rompen sufro mucho y pienso en la mía. Jesús, que en mi familia nunca haya divisiones; que mis padres se quieran de verdad; que se sepan perdonar; que yo sea buen hijo, buen hermano; que también sepa perdonar.
Rezar a diario por mi familia.
Propósito: consultar nº 311 de Camino, por si acaso.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Soy Templo del Espíritu Santo


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete (Lc 12, 39-48).
Mi alma es una casa, pero no es una casa cualquiera, es el Templo del Espíritu Santo. Jesús, que además de habitante eres el arquitecto y el decorador; has enriquecido mi alma con la Fe, con preciosas colecciones de virtudes, con los dones del Espíritu Santo... Los ladrones, que lo saben, merodean por los alrededores buscando por dónde entrar. Lo intentan a través de los ojos por medio de imágenes sucias; a través de los oídos cuando admito críticas o marujeos; a través de la boca cuando hablo mal de alguien. Lo intentan pero no lo consiguen, porque el dueño de la casa está vigilante. Jesús, nunca robarán lo que te pertenece.
La mejor compañía de seguridad: la ayuda de tu Ángel Custodio.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá (Lc 12,48).
Vida, salud, familia, Mp3, abuelos, colegio, play station, dos piernas, amigos, regate, mi perro, simpatía, tu Madre Santísima... tantas cosas. Jesús, me has dado tantas cosas solo por mi cara bonita, hasta la cara bonita. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá. Y yo ¿Qué te doy?: mi ratito de oración, mi tiempo de estudio, mi ayuda en casa... ¿Qué más, Jesús? ¿Qué más te puedo dar?
Pregunta a Jesús que más le puedes dar…
Propósito: mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón.

martes, 22 de octubre de 2019

Dichoso el que espera al Amado


Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame (Lc 12, 35-36).
Cuando era pequeño, más pequeño todavía (no te rías de mi), a veces, yo y mis hermanos antes de irnos a la cama, recién bañados y con el pijama puesto, esperábamos con ilusión junto a mi madre el regreso de papá. A veces tardaba pero no por eso nos cansábamos. Cuando oíamos el motor del coche o el ruido de las llaves, corríamos como locos a abrirle la puerta, darle besos, colgarnos de su cuello. Jesús, es así como quiero preparar mi alma cada vez que te me acercas en la Comunión y en la Confesión. ¡Qué ganas de estar contigo!
¿Cómo me preparo por dentro y por fuera para recibir a Jesús?
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: (...) Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos (Lc 12 37-38).
Dichosos al cuadrado o mejor elevado a la n: (dichoso)n dichosisisísimos. Jesús, eres como las novias, te encanta hacernos esperar, nos tienes en vilo día y noche. Y cuando menos lo espero en la oración te metes a raudales en mi alma y me llenas de tus luces. ¡Ha valido la pena la espera! ¡Merece la pena esperar a Jesús!
Vete preparándote para el próximo encuentro con Jesús.
Propósito: repasar mate ¿qué es eso de elevado a la n?

lunes, 21 de octubre de 2019

Dónde está tu tesoro, allí estará tu corazón


Un hombre rico tuvo una gran cosecha. (...) Y se dijo a sí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida» (Lc 12, 16.19).
Jesús, el padre de mi amigo tiene un cochazo, un BMW último modelo. Sabes, cuando lo lava, utiliza botellas de agua mineral para, dice él, no rayar la pintura. Creo que se pasa un pelín. Lo que en el fondo le pasa es que en él se cumple aquello de Donde está tu tesoro allí estará tu corazón. Por eso me recuerda al hombre de la parábola. Se ha hecho esclavo de sus bienes y aunque se diga túmbate, come, bebe y date buena vida, no es capaz, pues siempre querrá tener más y más y más… ¡Qué agobio!
No dejarme esclavizar por los videojuegos, internet, móvil y demás.
Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios (Lc 12,20).
Como aquella señora sorda que preguntó en el funeral si el difunto había dejado mucho... ?Todo, señora; lo ha dejado todo. Y entonces ¿de qué sirve acumular tantas riquezas? Jesús, solo merece la pena invertir en Bonos del Tesoro, pero del Tesoro en el Reino de los Cielos Amontonad en cambio tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre corroen, y donde los ladrones no socavan ni roban. Porque donde está tu tesoro allí estará tu corazón (Mt 6, 20-21). ¡Merece la pena!
Jesús, te nombro mi asesor financiero. ¡Máxima rentabilidad!
Propósito: no ser tan angustias.

domingo, 20 de octubre de 2019

Sin ídolos de oro o barro


Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres (Lc 18,2).
Jesús, ese pobre hombre, mucho juez y todo lo que quieras, pero era un egoísta de pies a cabeza. No le importaba nada ni nadie, solo su bienestar. Su religión era su estómago o más abajo. Y es que cuando se vacía el Cielo de Dios se llena la tierra de ídolos: dinero, salud, sexo, éxito. En plan intelectualoide tendría teorías para justificar su ateísmo. Y el pobre, al alejarse de Dios, poco a poco, quizá sin pretenderlo, también se fue alejando de los hombres. Jesús, para poder amar de verdad a todos tengo que estar cerca de Ti, quererles como Tú les quieres, con tu corazón.
Y para querer de verdad a Dios hay que estar en gracia. ¿Estás confesado?
Ya que esta viuda está molestándome, le haré justicia, para que no siga viniendo a importunarme (Lc 18,2).
Jesús, con esta parábola me dices que te gustan los tipos que como yo te dan la lata, que insisten en sus peticiones. San Josemaría escribió: La primera condición de la oración es la perseverancia; la segunda, la humildad. —Sé santamente tozudo, con confianza. Piensa que el Señor, cuando le pedimos algo importante, quizá quiere la súplica de muchos años. ¡Insiste!..., pero insiste siempre con más confianza (Forja 535)
¿Persevero en mis peticiones o tiro la toalla?
Propósito: dar la lata.

sábado, 19 de octubre de 2019

El Espíritu Santo hablará por ustedes


Todo el que me confiese ante los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará ante los Ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los Ángeles de Dios (Lc 12, 8-9).
Jesús, hay momentos en los que se me pasa por la cabeza hacerme budista, narcisista o de cualquier otra religión. Lo que sea, menos cristiano... ¡Cómo cuesta ser cristiano! Es sobre todo, cuando en mi grupo de amigos, que son buenos en el fondo, hay alguno que se quiere hacer el gracioso y critica a la Iglesia o al Papa. Pobrecito; lo único que hace es repetir la última tontería que ha visto en la TV. Entonces me acuerdo de la traición de San Pedro, que te negó… rezo por mi amigo y con cariño le dejo las cosas claras: eso sí, antes de que cante un gallo, no vaya a ser que…
Lo de Budista o Narcisista ni de broma: todo lo que vale, cuesta.
No os preocupéis de cómo defenderos, o qué tenéis que decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora qué es lo que hay que decir” (Lc 12, 11-12).
San Josemaría, como todos los Santos, acudía mucho al Espíritu Santo pidiéndole inspiración. En la sala donde recibía las visitas hizo poner un rótulo con una inscripción en latín que traducida dice: Señor, pon en mi boca palabras acertadas.
Señor pon en mi boca palabras acertadas y cosas ricas de comer.
Propósito: hacerme más amigo del Espíritu Santo.