domingo, 4 de octubre de 2020

Quien no se ríe de sí mismo nunca será una persona seria

 

¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? (Lc 11, 5-13).

Jesús, me encanta y divierte tu buen humor. Sabías des-dramatizar y reír­te de las situaciones, ¡no de las personas! Usabas imágenes graciosas, como aquella otra al entrar en Jerusalén: Si estos callaran, las piedras darían voces… (Lc 19,40). ¿Contabas chistes? ¿Sabías imitar? Seguro que sí, para hacer reír a alguno de tus ceñudos apóstoles que a veces se lo tomaban todo muy en serio, o es que quizá estaban un poco can­sados… —¿No sabéis aquel chiste de un hombre que una vez…?

► Jesús ¿Quieres que te cuente un chiste? Aunque es malo, no te importa ¿verdad?

Hombres de Galilea, ¿Qué hacéis mirando el Cielo (Act 1,11)

¿Y los ángeles, tienen buen humor? Aunque son solo espirituales, parece que sí: después de la Ascensión, unos ángeles burlones fueron a espabi­lar a los apóstoles que se habían quedado con cara de haba. Hombres de Galilea, ¿Qué hacéis mirando el Cielo. ¿Y los santos? También tie­nen buen humor (condición sine qua non): Un santo triste es un triste san­to (San Fco de Sales); Dame, Señor, el sentido del humor; dame el saber reírme de un chiste (Sto Tomás Moro); Solo contaba con 26 años, gracia de Dios y buen humor… (San Josemaría).

► dame buen humor, que no me tome demasiado en serio.

Propósito: contar chistes a Jesús (intentar que sean buenos).

sábado, 3 de octubre de 2020

Todo el que pide, recibe

 

Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá (Mt 7, 7).

Desde pequeñito todo el mundo me decía que era un pedigüeño, que no hacía más que pedir, que si era una sanguijuela o cosas peores. Jesús, Tú sí que me entiendes: Pedid y se os dará. Bueno, pues prepárate: te pido por los niños a los que nadie habla de Dios, que no conocen a tu Madre dulcísima; te pido por los que mueren antes de nacer y por sus papás; que cures a todos los enfermos, que se acaben las guerras, que nadie pase hambre; te pido por el Papa, los sacerdotes y los religiosos; te pido por mis papás y por mis hermanos, te pido por el Madrid, para que gane la Champions y la liga y la copa del Rey; te pido… ¡la Luna!

► Añade tu lista personalizada de peticiones… (no hay límite).

Porque todo el que pide, recibe; y todo el que busca, encuentra; y al que llama se le abrirá (Mt 7, 8).

Perdóname, Jesús. No sé si me habré pasado un poco. Me ha salido una lista casi tan grande como la compra de mi mamá en el supermercado, pero tú has dicho: Porque todo el que pide recibe. Bueno, Jesús. Ya sabrás Tú el momento y la forma oportuna. Porque también a veces me dices como a tus Apóstoles No sabéis lo que pedís (Mt 20, 22). Jesús, Tú sabrás mejor que yo lo que más me conviene, cuándo y cómo; lo dejo todo en tus manos, de Ti me fío.

► Hasta ahora ¿qué no me he atrevido a pedir?

Propósito: sobre todo te pido: ¡hágase tu voluntad!

viernes, 2 de octubre de 2020

Ángeles Custodios. No me dejes ni de noche ni de día

 

¿Quién juzgas que es el mayor en el Reino de los Cielos? Entonces, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos (Mt 18,1-5).

¡Qué pesados los mayores! Siempre comparándolo todo, midiéndolo todo: ¿cuánto cuesta?, ¿cuánto vale?, ¿cuánto ganas?, ¿quién manda más? ¿Quién juzgas que es el mayor? Jesús, genial tu respuesta: Si no os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos. Jesús, como te decía ayer, delante de Ti quiero ser siempre chico, como el niño que tomaste en brazos, aunque luego mida más metros que Gasol. Aprenderé de Ti a llamar Abbá al Padre, papá, papaíto…

► Pide a Jesús ser niño delante de Él, aunque te mueras de viejo.

Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, pues os digo que sus Ángeles en los Cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre (Mt 18, 10).

¡Felicidades, Ángeles Custodios!, con mención especial al mío (que tan bien me cuidas…). Hoy es fiesta en el Cielo, la Fiesta de los Santos Ángeles, con demostración de acrobacias angélicas y todo. Pero también cumple años la Obra: ¡Felicidades Opus Dei! Gracias, Jesús, por algo tan bueno; gracias Ángeles Custodios por vuestro patrocinio, muchas gracias San Josemaría por ser un hombre tan fiel.

► Di a tu Ángel que te hable de Jesús, de lo guapa que es la Virgen….

Propósito: tirar de las orejas a mi Ángel. ¿Tienen orejas los ángeles?

jueves, 1 de octubre de 2020

Todo el que pide, recibe

 

Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá (Mt 7, 7).

Desde pequeñito todo el mundo me decía que era un pedigüeño, que no hacía más que pedir, que si era una sanguijuela o cosas peores. Jesús, Tú sí que me entiendes: Pedid y se os dará. Bueno, pues prepára­te: te pido por los niños a los que nadie habla de Dios, que no conocen a tu Madre dulcísima; te pido por los que mueren antes de nacer y por sus papás; que cures a todos los enfermos, que se acaben las guerras, por los cristianos perseguidos, que nadie pase hambre; te pido por el Papa, los sacerdotes y los religiosos; te pido por mis padres y por el pe­sado de mi hermano, para que se haga cura; te pido por el Atlético, para que gane la Champion y la liga (así hay más emoción); te pido… ¡la Luna!

► Añade tu lista personalizada de peticiones… (no hay límite).

Porque todo el que pide, recibe; y todo el que busca, en­cuentra; y al que llama se le abrirá (Mt 7, 8).

Perdóname, Jesús. No sé si me habré pasado. Me ha salido una lista casi tan grande como la compra de mi mamá en el supermercado, pero tú has dicho: Porque todo el que pide recibe. Bueno, Jesús. Ya sabrás Tú el momento y la forma oportuna. Porque también a veces me dices como a tus Apóstoles No sabéis lo que pedís (Mt 20, 22). Jesús, Tú sabrás mejor que yo lo que más me conviene, cuándo y cómo; lo dejo todo en tus manos, de Ti me fío.

► Hasta ahora ¿qué no me he atrevido a pedir?

Propósito: sobre todo te pido: ¡hágase tu voluntad!

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Santa Teresa del Niño Jesús. Ser sencillo, no es ser tonto

 

Jesús, adivinando lo que pensaban, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que acoge a mí acoge al que me ha enviado» (Lc 9, 47-48).

¿Quién sería ese niño tan afortunado? Podía ser la hija de Jairo, tan contenta, o el avispado chico de los panes y los peces, o uno despistado que pasaba por allí, o yo… ¿Por qué no? Jesús, entonces me coges de la mano, me la aprietas, sonríes y me dices bajito: —Vamos a darle un susto a estos. El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí. Jesús, pienso en los niños no nacidos y me dan ganas de llorar… ¿Por qué no los acogen? Es horrible, matar a esos niños es como matarte a ti. ¿Tú acoges también a esos niños abortados? —Pues claro, tan pequeñitos que son, serán pues, muy grandes en el cielo y además desde allí intercederán por sus padres.

► Santos niños inocentes, no nacidos, interceded también por mí.

El más pequeño de vosotros es el más importante (Lc 9,49).

Hoy la Iglesia celebra a una gran santa: Santa Teresa del Niño Jesús o Santa Teresa de Lisiaux o Santa Teresita. Tan grande y tan pequeña. Ella supo hacerse pequeña, muy pequeña, para que Dios la pudiera coger en sus brazos y entonces, se hizo muy grande. No podemos olvidar que como decía el poeta: lo más grande que podemos hacer en la tierra es ser hacedores de cosas pequeñas.

► Pide a Jesús hacerte más pequeño y a ver si te coge de la mano

Propósito: lavarme más a ver si encojo.

 

martes, 29 de septiembre de 2020

Ser sencillo no es ser tonto

 

Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque lo has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, porque así te ha parecido mejor (Lc 10,21).

Era un 18 de enero de 1945. Cracovia (Polonia) recién liberada. De aquel soldado ruso aprendí muchísimo —recordaba Juan Pablo II—, sobre la manera con la que Dios se abre camino en el pensamiento de las personas que viven bajo condiciones que niegan sistemáticamente su existencia. No había entrado jamás en una iglesia. Tanto en la escuela como en el trabajo, siempre había oído negar la existencia de Dios. El soldado insistía: —En mi país nos repiten continuamente que Dios no existe. Pero yo siempre he sabido que existe, y ahora quiero saber algo más sobre Él. Entonces Karol se convenció de que la verdad sobre Dios está inscrita en el espíritu de las personas sencillas y que ningún sistema, ninguna ideología podrá extirpar esta verdad.

► ¿Busco aprender más de Dios?

¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! (Lc 10,23).

Ver a Dios es muy sencillo y asequible. Lo ven hasta los niños. No hacen falta ni microscopios, ni telescopios, ni periscopios, ni artilugios. Para po­der ver a Dios lo único que hace falta es sencillez y limpieza de corazón: Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios.

► Pide a Jesús sencillez y limpieza de corazón, y que luego se te revele.

Propósito: antes muerto que complicado.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Ser niño, pero no inmaduro

 

Les dijo: Todo aquel que acoge a este niño en mi nombre, me recibe a mí; (...): pues el menor entre todos vosotros, ése es el mayor (Lc 9, 48).

Eso sí, Jesús, un niño que no hace berrinche ni se enoja, que no se cree el príncipe de su casa, sino que está pendiente de su mamá y su papá, para ayudarles. Que no me compare con nadie, sino contigo, mi Jesús, y de Ti aprenda a servir. Lo dicen hasta los que no te conocen como Tagore, el escritor de la India: “Dormí y soñé que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era alegría”. Por eso el San Josemaría rezaba así: “¡Jesús, que yo sea el último en todo y el primero en el amor”.

► ¿Cuántas veces he querido ser el 1º hoy? ¿Y el último?

Propósito: El primero en el servir, en lo demás el “delfin” (el último).

domingo, 27 de septiembre de 2020

Que mi vida sea lo que Dios quiera

 

Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos (Lc 10, 2).

Jesús, mi abuela, que de campo entiende bastante, me ha explica­do que eso de la mies, es el trigo. Además, como es de la edad de Matusalén todavía se acuerda de cuando no había cosechadoras y entonces se contrataban segadores, los obreros. Jesús, me imagino la escena: El verano ya estaba avanzado. Una brisa mueve el trigo ondu­lante. Vas caminando mientras bromeas con tus discípulos. Quizá sale alguna ave volando a tu paso. Ese año la cosecha iba a ser magnífica. Y les decías: La mies es mucha, pero los obreros pocos… Es entonces cuando me viene a la cabeza lo mayor que está el párroco; un día de estos se nos va. Los obreros son pocos… y viejecitos. Jesús, hacen falta más apóstoles y sacerdotes. Envíanos más sacerdotes, más almas entregadas.

► De mis hermanos, primos, amigos ¿Quién podría entregarse a Dios? ¿Lo rezo?

Rogad, al señor de la mies que envíe obreros a su mies (Lc 10, 2).

Aquel muchacho nunca había pensado ser cura: —¡Oiga, que no estoy tan desesperado!, decía. Por si acaso cerraba bien los oídos y los ojos. Ya se sabe: Ojos que no ven, corazón que no siente… Pero un día el Espíritu Santo le asaltó en un descuido. Iba en un bus y pusieron un DVD de San Josemaría. A lo San José, dormitando se le coló la frase: hacer de la vida algo grande y que fuese amor. Se le quedó grabada y ya no pudo olvidarla. Pasó del tecnicolor al blanco y negro. Ahora es cura.

► La diferencia entre tener un sueño o vivir en un sueño. Piénsalo.

Propósito: estar a la escucha, por si acaso.

sábado, 26 de septiembre de 2020

“Ellos no entendían”... y yo tampoco

 

Grabad en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres (Lc 9, 44).

Ahora se entiende medio bien, pero a los Apóstoles esta frase que debían grabar en sus oídos les debió sonar a chino mandarín. Tú, Jesús, que habías hecho tantos milagros y que ya te habías escapado varias veces de las garras de los chafas de Herodes, no podías acabar preso por ellos. ¡Qué no me escandalice de Ti, Jesús! Porque queriéndome tanto, sé que llegará el sufrimiento. El sufrimiento no me será placentero –eso es masoquismo– pero ayúdame para que sea feliz sufriendo unido a tu Cruz y ayudando así a los demás. Te lo pido ahora, en frío, para que no pele cables en el momento malo.

► Ruega al Señor te dé su gracia cuando llegue la Cruz.

Ellos no entendían este lenguaje, y les resultaba tan oscuro que no lo comprendían; y temían preguntarle acerca de este asunto (Lc 9, 45).

Cabal. Cabal lo que me pasa a mi a veces, que no me comprendo –o me temo lo peor– y no me atrevo a preguntarte en la oración. Cuando me doy cuenta de que algo no me va a afectar sí te digo como ellos “explí­canos la parábola” (Mt 13, 36) pero cuando me huelo que la explicación me va afectar de lleno, busco otro tema para hablar contigo, no vaya ser que sea. Me consuela ver que a los Apóstoles les pasaba algo así, pero ahora te pido que me ayudes siempre a vencer este miedo tonto

► Pide consejos a los Apóstoles para no ser penoso con Jesús.

Propósito: Preguntar sin pena a Jesús.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Chat divino

 

Y sucedió que, cuando estaba haciendo oración, se hallaban con Él los discípulos (Lc 9, 18).

¿Cómo rezabas, Jesús? O más bien ¿cómo rezas? Digo como rezas porque si rezar es hablar con Dios, lo tuyo es un chat permanente con el Padre y con el Espíritu Santo. Pero cuando estabas en la tierra con tu cuerpo mortal debía ser impresionante: ¡ayúdame a rezar! Porque a veces se me olvida, o me pongo a pensar en vez de hablar contigo, o con el Padre o con el Espíritu Santo, o con tu Madre –que es también madre mía–. Otras veces retraso el momento, porque sé que Tú siempre estás ahí esperándome y soy un abusivo.

► Pide perdón a Dios por tus descuidos en la oración.

Él les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro dijo: El Cristo de Dios (Lc 9, 20).

Con la boca lo digo, Jesús, cuando rezo el Credo y en mi oración también te lo digo muchas veces: Jesucristo, Jesús el Cristo, el ungido de Dios Padre, su Unigénito. Con la boca y con el corazón, pero tantas veces, Jesús, con las obras no. Y es que seguirte cuesta, y Tú me contestas: –a mí también me costaba ir a la Cruz por ti, para salvarte, por eso me fui al Monte de los Olivos y me puse a rezar: “no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22, 42). Que aprenda a decir “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28) con mi comportamiento.

► Sigue pidiéndole que te haga muy coherente.

Propósito: Rezar bien y que se note luego.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Creer de verdad

 

Herodes el tetrarca oyó todo lo que ocurría y dudaba, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, otros que Elías había aparecido, otros que algún profeta de los antiguos había resucitado (Lc 9, 7-8).

¡Cuánta gente se dice cristiana, Jesús! Pero no todos creen; yo ahora te digo “creo que eres el único Hijo del Padre, nuestro Señor, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nacido de santa María Virgen, que padeciste bajo el poder de Poncio Pilato, que crucificado, muerto y sepultado, tras descender a los infiernos, resucitaste al tercer día de entre los muertos, y subiste a los cielos y estás sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí has de venir a juzgar a vivos y muertos”.

► Haz muchos actos de fe en Jesucristo.

Y dijo Herodes: A Juan lo he decapitado yo, ¿quién, pues, es éste del que oigo tales cosas? Y deseaba verlo (Lc 7, 9).

Te he dicho que creo, Jesús, y –como Sto. Tomás– cuando el sacerdote te alza en la Consagración rezo “Señor mío y Dios mío”, y te veo oculto bajo las apariencias de Pan y de Vino, pero te deseo ver cara a cara. Jesús, que Te vea, llévame un día al Cielo. “Tu rostro buscaré, Señor” (Sal 26, 8), o como decía la Santa Patrona de los poetas: “Véante mis ojos, / dulce Jesús bueno, / véante mis ojos, / muérame yo luego”.

► Dile a Jesús: “Creo, Te amo y espero que me lleves al Cielo”.

Propósito: Hacer actos de fe, esperanza y caridad sin parar.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

MISIÓN: cambiar el mundo

 

Los envió a predicar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos (Lc 9, 2).

Yo Jesús ni soy uno de los doce Apóstoles ni tampoco soy médico, pero soy cristiano. “Cristiano es mi nombre, Católico mi apellido” decía S. Agustín hace muchos siglos. Un día en Reli nos explicaron que las últimas palabra de la Misa en latín son “ite, missa est ” que significa “salgan, su misión es ahora”. Tú me sigues enviando a predicar y a sanar a quien me rodea, a predicar con mi ejemplo, a sanar con mi sonrisa… Tú te quedas en el Sagrario, pero tu Gracia me acompaña para hacer felices a los demás… ¡Jesús, que me llene de amor a Ti y a los demás en cada Misa, en cada Comunión, y cuando voy a visitarte!

► Dile a Jesús que te mande en una misión SWAT.

Y les dijo: No llevéis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas (Lc 9, 3).

¡Cuánto miedo, Jesús! Veo claro que soy de tu SWAT, pero me da miedo, cuando quiero ayudar a un amigo, hablarle de que no moleste a sus hermanos, que no es más macho por ser más patán…, entonces me da vergüenza. Me has visto, Jesús, haciendo pruebas en el espejo de lo que le voy a decir, o inventando primero jugar FIFA, para luego –medio engañado– llevármelo a Misa… Tú me dices que no necesito nada, ni bastón, ni plata… y es que teniéndote a Ti, lo demás se arregla.

► Cuenta tus miedos y tus “estrategias” a Jesús.

Propósito: Lanzarme en el apostolado.

martes, 22 de septiembre de 2020

La familia lo primero

 

Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte (Lc 8, 20).

Esta frase, Jesús, me hace pensar en que todas las familias son iguales. Siempre quieren ver y atender especialmente a los más pequeños o jóvenes. Y yo muchas veces me hago el rogado o pongo mala cara cuando hay reuniones familiares. Y en ocasiones llego a decir que son aburridas esas reuniones y que por eso no quiero ir. Jesús, hoy quiero hablarte de cada uno de los miembros de mi familia. Y además pedirte que me ayudes a tratar a todos muy bien y a quererlos.

► Habla con Jesús de cada uno de los de tu familia y pide lo que piensas que necesitan.

El, respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen (Lc 8, 21).

Aquí está el secreto de los buenos hijos de Dios. Me parece entender, Jesús, que un buen hijo de Dios es el que quiere descubrir cuál es la voluntad de Dios Padre y luego hacerla. Jesús, ayúdame a que no me deje engañar por la comodidad y me conforme con simplemente no pecar y creerme después que soy bueno. Y es que a veces me felicito a mi mismo por lo bueno que soy ya que no he hecho nada malo.

► ¿Cuál es la voluntad de Dios Padre para ti? ¡Estás dispuesto a cumplir esa voluntad?

Propósito: ser buen hijo de Dios.

lunes, 21 de septiembre de 2020

¿Me llamo Mateo?

 

Cuando partía Jesús de allí, vio a un hombre sentado en el mostrador de los impuestos, llamado Mateo, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió (Mt 9, 9).

Jesús, era lo último que se podía esperar Mateo y los demás. Sé que ser cobrador de impuestos era algo así como ser antijudío, algo que nadie perdonaba: colaborar con el Imperio en su sometimiento al Pueblo Elegido, y de paso hacerse rico. Pero Tú, Jesús dijiste “no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Mc 2, 17)… y entonces me lleno de ilusión… y luego me entra un miedo cósmico: yo soy un pecador, Jesús, ¿será que me llamas? Yo hago el 3+2 de milagro, yo me dedico a mis cosas… ¿será?

► ¿Será? Soy un pecador, soy un estudiante... ¿Será?

Estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores (Mt 9, 10).

Y sus amigos eran del mismo estilo, pero Mateo los arrimó a Ti, Jesús. Y yo sigo asombrado, y me he ido a Camino (799) “Lo que a ti te maravilla a mí me parece razonable. -¿Que te ha ido a buscar Dios en el ejercicio de tu profesión? Así buscó a los primeros: a Pedro, a Andrés, a Juan y a Santiago, junto a las redes: a Mateo, sentado en el banco de los recaudadores... Y, asómbrate!, a Pablo, en su afán de acabar con la semilla de los cristianos” O sea, que no tengo excusa, y que nada de callarme, a llevarte a todos mis amigos, por muy publicanos que sean.

► Sigue preguntándole.

Propósito: Oírte, levantarme, seguirte.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Vocación

 

El Reino de los Cielos es semejante a un amo que salió al amanecer a contratar obreros para su viña. Después de ha­ber convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña (Mt 20, 1-2).

Me doy perfectamente cuenta, Jesús, que es necesario que contrates gente para trabajar en las cosas de Dios Padre. Me doy cuenta pero me hago el desentendido. Porque trabajar para Dios es full time y no part time. Y ese compromiso es lo que me da miedo. No es tanto el miedo a fallarte, ya que si soy sincero reconozco que es más miedo a dejar mi comodidad o mi zona de comfort como dicen ahora. Jesús, ayúdame a ser generoso y a buscar sinceramente cuál es mi vocación.

► No tengas miedo y pregúntale a Jesús cuál es tu vocación.

¿No puedo yo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O es que vas a ver con malos ojos que yo sea bueno? (Mt 20, 15).

Estas preguntas tuyas, Jesús, no son fáciles de responder. Por un lado hay personas, me incluyo también, que a veces piensan que cuando pides todo, una entrega total, estás complicando la vida, que ya de por sí a veces no es tan fácil. Se nos olvida, Jesús, que tú eres Dios y sabes más. A mi me impresionó saber que don Álvaro sólo escuchó una plática de San Josemaría para entregar la vida entera. ¡Jesús, ayúdame a confiar más en Ti!

► Otra vez: No tengas miedo y pregúntale a Jesús cuál es tu vocación.

Propósito: Confiar en Dios.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Sembrar en las almas

 

Salió el sembrador a sembrar su semilla; y al sembrar, parte cayó junto al camino (...), parte cayó sobre terreno rocoso (...) parte cayó en medio de las espinas (...) y parte cayó en la tierra buena (Lc 8, 5-8).

Jesús, enséñame a recibir bien tu semilla, aunque ahora ya no haya casi nadie que quiera ser agricultor, yo sí quiero serlo. Mi abuelo me cuenta cómo se cultiva la milpa, o cómo es el trabajo de la zafra (caña de azú­car)… Y cómo pasan pendientes del clima para la cosecha… Yo he de sembrar como cristiano, con mi ejemplo, con mi palabra, con mi amis­tad…, recordando una obligación, desviando una mala plática hacia el fut y luego jalando las orejas, con cariño, al que la empezó.

► Examina con Jesús si eres un buen agricultor de tu alma

La que cayó en tierra buena son los que oyen la palabra con un corazón bueno y generoso, la conservan y dan fruto me­diante la paciencia (Lc 8, 15).

Quiero, Jesús, ser tierra buena… soy buena tierra desde que me bautizaron; pero el pecado la convierte en mala, luego llegas Tú y me pu­rificas –Penitencia– y me abonas y nutres con tu Palabra y con tu Pan –Eucaristía–. Sé que la Misa dura un rato, y la Comunión unos minutos, pero ayúdame Jesús a que la Misa sea el riego de un corazón bueno y generoso, que dé fruto sin cansarme.

► Analiza con el Señor cómo aprovechas el riego de la gracia.

Propósito: Sembrar hoy en el alma de los amigos.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Jesús te necesita

 

Él recorría ciudades y aldeas predicando y anunciando la buena nueva del Reino de Dios (Lc 8, 1).

Jesús, no sé qué hubieras hecho hoy, si habrías abierto una cuenta en Facebook, o un Twitter. Lo que sí sé es que no te estás quieto, vas de un lado para otro anunciando el Evangelio (la buena-noticia) que eres Tú mismo, Dios hecho hombre. Y pensar que yo me rindo ante el primer obstáculo, y que si no hay carro no me muevo ni con una grúa. Tú caminas aunque te canses, como aquel día en que fatigado del camino te sentaste junto al pozo a las tres de la tarde (cfr. Jn 4, 6). Yo, en cambio, casi siempre estoy cansado de no hacer nada, y me canso muy pronto de hacer el bien.

► Cuenta a Jesús qué caminos recorres y por qué.

Le acompañaban los Doce y algunas mujeres: (...) María, llamada Magdalena,(...) Juana,(...) Susana y otras muchas que le asistían con sus bienes (Lc 8, 1-3).

Y es que, hay que reconocerlo, Jesús, las mujeres son expertas en asistir con sus bienes: desde que nací me cuida mi mamá, siempre tan tierna y pendiente de todo, mi abuela que no se le escapa una. María, Juana, Susana, ayúdenme a querer más a Jesús, a ser menos tacaño con Él y con los demás, a saber poner esfuerzo y servir a Jesús en los demás.

► Concreta con quién vas hacer apostolado.

Propósito: Tratar muy bien a las mujeres de mi familia.

jueves, 17 de septiembre de 2020

M-i-s-e-r-i-c-o-r-d-i-o-s-o

 

Había en la ciudad una mujer pecadora que, al enterarse que estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, llevó un vaso de alabastro con perfume, se puso detrás a sus pies llorando y comenzó a bañarlos con sus lágrimas (Lc 7, 37-38).

¡Qué envidia, Jesús! Primero por lo fácil que yo tengo encontrarte y lo poco que te busco. Esta mujer tuvo que buscar, y luego se esforzó, y pasó pena al meterse en medio de aquel banquete… la señalarían con el dedo, pero quería estar contigo. ¡Qué envidia, Jesús! Porque a pesar de sus pecados sabe que eres m-i-s-e-r-i-c-o-r-d-i-o-s-o, y que, como está arrepentida, la vas a perdonar. ¡Ojalá yo llorara arrepentido por mis pecados, como esta mujer! Además, yo sé que esos pecados causaron tu Cruz.

► Llora –sin lágrimas– de dolor de amor ante tu crucifijo.

Le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados (…) Tu fe te ha salvado; vete en paz (Lc 7, 48.50).

¡Qué alegría, Jesús! Cuando ves mi arrepentimiento, siempre me perdonas. ¡Qué no me acostumbre! Y a veces lo que me pasa es que doy las gracias al confesor, me “voy en paz”, hago la penitencia de una vez y ni te doy las gracias a Ti… Esta mujer seguro que se fue, pero a contarle a sus amigas que era una mujer nueva, que había cambiado, que el Mesías esperado le había perdonado los pecados. A mí, en cambio, me da pena decir que me confieso.

► Agradece a Jesús su perdón en la Confesión y llévale amigos.

Propósito: Irme en paz y contarlo sin vergüenza.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Metas claras

 

Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: «Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.» (Lc 7, 32)

A veces me siento así, Jesús. No quiero rezar, pero a la vez quisiera ser el que más cerca de ti está. No quiero ayudar en la casa, y a la vez quisiera que dijeran que soy el más servicial. Así andaba una vez, hasta que mi mamá me dijo: pero vos, al final de cuentas ¿qué querés? A ti Jesús, te contesto, pues que quiero ser buen hijo de Dios, quiero ser buen hijo de mis papás. Ese objetivo claro me tiene que levantar, como el corredor que aunque se cae y pierde la competencia, de todas formas se levanta y llega a la meta.

► ¿Quién quieres ser? Entonces levántate y ve tras esa meta.

Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de recaudadores y pecadores» (Lc 7, 33-34).

Y en mi camino hacia ti, Jesús, no faltarán los criticones. Los que no tienen otro oficio que hablar mal del prójimo o andar chismoseando. Y por andar fijándose tanto en ellos, termina uno haciéndolos pedazos, y al final de cuentas es uno tan criticón como ellos. Por eso, ayúdame a tener la mirada fija en ti, y no en el qué dirán. A ser coherente y no prestarme al chisme.

► Pídele a Jesús dominar tu lengua.

Propósito: Pensar cuál es mi meta en mi vida y contársela a Jesús.

martes, 15 de septiembre de 2020

Sensible de verdad

 

Al acercarse a la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar un difunto, hijo único de su madre, que era viuda, y la acompañaba una gran muchedumbre de la ciudad. Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: No llores (Lc 7, 12-13).

Ya sabes, Jesús, que soy muy sensible, pero Tú más, con una sensibilidad no superficial. Por eso te conmueves ante aquella pobre viuda a la que se le acaba de morir su único hijo. A veces cuando veo el mal, el dolor, no lo entiendo y a veces –perdóname – me enojo contigo porque permites estas cosas. Soy tonto, Tú viniste a salvarnos, a curarnos…, si te hiciéramos caso…. Tú viniste a decirnos no lloren más, yo los salvo muriendo en la Cruz y les dejo mis enseñanzas para que sean felices en esta tierra y luego en el cielo.

► Agradece a Dios lo que ha hecho para salvarnos.

Se acercó y tocó el féretro. Los que lo llevaban se detuvieron; y dijo: Muchacho, a ti te digo, levántate (Lc 7, 14).

Yo no tengo un hijo muerto, pero –lo sabes, y me duele profundamente recordártelo– tengo a mi primo muerto a la fe. Va a Misa sólo en Navidad y por tradición, en sus parrandas se comporta como una bestia, en la U ya sabes que truena más que una tormenta… Mi tía no es viuda, pero hazle caso. Yo la veo a veces con los ojos rojos, y sé por qué, por mi primo: ¡hazle caso, Jesús! Resucita a mi primo.

► Cuéntale a Jesús sobre otros que necesitan ser resucitados.

Propósito: Pedir por los que están muertos a la Fe.