jueves, 4 de octubre de 2012

Hazte cura… y que sea lo que Dios quiera


Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos (Lc 10, 2).
Jesús, mi abuela, que de campo entiende, me ha explicado que eso de la mies, es el trigo. Además, como es de la edad de Matusalén todavía se acuerda de cuando no había tractores y entonces se contrataban segadores, los obreros. Jesús, me imagino la escena: El calor, una brisa mueve el trigo, vas caminando mientras bromeas con tus discípulos. Quizá sale algún pájaro volando a tu paso. Ese año la cosecha iba a ser magnífica. Y les decías: La mies es mucha, pero los obreros pocos… Es entonces cuando me acuerdo de lo viejitos que están algunos sacerdotes. Los obreros son pocos… y viejitos. Jesús, hacen falta más apóstoles y sacerdotes. Envíanos más sacerdotes, más almas entregadas.
·         De mis hermanos, primos, amigos ¿Quién podría entregarse a Dios? ¿Lo rezo? ¿Lo pido?
Rogad, al señor de la mies que envíe obreros a su mies (Lc 10, 2).
Aquel muchacho nunca había pensado ser cura: ¡Oiga, que no estoy tan desesperado! decía. Por si acaso cerraba bien los oídos y los ojos. Ya se sabe: Ojos que no ven, corazón que no siente… Pero un día el Espíritu Santo se lo dijo. Iba en un bus y pusieron un DVD de San Josemaría. Y se le grabó la frase: hacer de la vida algo grande y que fuese amor. Se le quedó grabada y ya no pudo olvidarla. Pasó del tecnicolor al blanco y negro. Ahora es cura.
·         La diferencia es entre tener un sueño o vivir en un sueño.
Propósito: estar a la escucha, por si acaso.