miércoles, 20 de marzo de 2013

La Verdad os hará libres


Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois en verdad discípulos míos, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jn 8, 31-32).
Jesús, ¡cuánta mentira veo a mi alrededor!, ¡cuánta apariencia!, ¡cuánta falsedad! Veo cómo hablan algunos, cómo se arreglan, cómo se visten y pienso: ¡Qué gran mentira! Lo peor de todo es que a mí me pasa lo mismo: me gusta aparentar, fijarme en la marca, fichar, provocar,… Jesús, Tú quieres que vaya bien, a la moda, elegante… Nada hay tan hermoso ni tan atractivo como el esplendor de la Verdad, la verdad en mi vida; una verdad que libera.
·        Dile a Jesús que quieres ser de Verdad, Auténtico, Cristiano al 100%.
Le respondieron: somos linaje de Abrahán y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices Tú: os haréis libres? Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: Todo el que comete pecado, esclavo es del pecado (Jn 8, 33-34).
Jesús, a veces, se me llena la boca cuando digo: ¡Soy libre! ¡Soy libre! Y resulta que luego no soy capaz ni de levantarme a la hora, ni de ayudar en casa, irme ayudar a una catequesis. Soy esclavo de un capricho, o prisionero de un programa de TV o de fut… ¿Soy libre? Me parece que no, hasta que rompa esas cadenas que me esclavizan: las 7 cadenas de los pecados capitales, las 7 cadenas de televisión, las cadenas de los vicios, las cadenas de algunas amistades que me pervierten.
·        ¿Qué cadenas voy? ¡Cuento con la gracia de Dios!
Propósito: liberarme de la tele, al menos.

martes, 19 de marzo de 2013

San José. Hizo como el Ángel le había mandado


José era el esposo de María, de la cual nació Jesús (Mt 1, 16).
Jesús, ¡pobre San José! Ha sufrido un auténtico complot del silencio. Ni San Marcos ni San Juan le citan en sus Evangelios. San Lucas y San Mateo no registran ni una sola palabra del Patriarca. Pero su figura no ha hecho más que crecer a lo largo de la historia. Es la grandeza de quien ha buscado ocultarse y desaparecer para no hacer sombra ni a Jesús ni a María Santísima. Por eso dice Santa Teresa: San José es Padre y Señor que acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús, mientras crecía y se hacía hombre. Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además Maestro de vida interior: porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con Él, a sabernos parte de la familia de Dios (Sta. Teresa, Libro de su Vida 6, 8).
·        Pide por todos los Pepes, Josés… que conozcas.
Al despertar de su sueño hizo como el Ángel del Señor le había mandado (Mt 1, 24).
Jesús, hoy también es el día del padre y me he propuesto no despertar a mi papi de la siesta. Quiero que todo lo que sueñe se haga realidad, como le pasó a San José. Es lo que dice un amigo mío: Para que algo sea realidad antes hay que soñarlo. ¿Con qué soñará mi papi? Sospecho que conmigo, mis hermanos, mi mamá: Vernos a todos muy felices, aquí en la tierra y, después, en el Cielo: Papá: ¡dulces sueños!
·        Da gracias a Jesús por tu papá.
Propósito: Regalarle una imagen de San José a mi papá

lunes, 18 de marzo de 2013

Revestirme con las armas de la luz


La noche está avanzada, el día está cerca. Abandonemos, por tanto, las obras de las tinieblas, y revistámonos con las armas de la luz (Rm 13,12).
Hay una película: Lady Hawk que cuenta la triste historia de unos enamorados. Por una maldición están condenados a estar siempre juntos, pero nunca podrán verse. Durante el día “ella” adquiere la forma de un halcón, y al llegar la noche “él” se transforma en un peligroso lobo en compañía de una misteriosa dama. Es la luz del día o la ausencia de luz de la noche lo que marca el cambio. Jesús, pensaba en eso de las armas de la luz. Es tu gracia lo que me cambia: Paso de hombre-lobo a hijo de Dios. Eso sí que es una transformación.
·        Pide a Jesús que no quieres ser hombre-lobo, sino un buen hijo de Dios.
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Jn 8,12).
En la película el halcón (ella) es atravesado por una flecha, y para salvarla el muchacho la lleva a un mago, que vive en una torre. Los malvados descubren el sitio y los persiguen. Es de noche y la chica intenta salvarse subiendo a lo más alto. No tiene escapatoria, solo precipitarse al vacío…, pero en ese momento sale el primer rayo de sol y en plena caída se transforma en halcón, que majestuosamente emprende el vuelo y se salva.
·        Pídele a Jesús volar alto en este Año de la Fe.
Propósito: Con la Gracia, volar tan alto, tan alto...

domingo, 17 de marzo de 2013

Misericordia quiero y no sacrificio


Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo (Jn 8,7).
Jesús, ¿qué es lo que escribías?; ¿a Ti también te gusta hacer grafitis? Los míos son bárbaros, los mejores de la clase: todos mis amigos me piden que les pinte sus cuadernos. Pero, deja que te mire a la cara… ¿Cómo?... ¿Estás llorando…? ¿¡Por qué!? Y nos responde el evangelista: —Querían ponerlo a prueba para poder acusarlo (Jn 8,6). Jesús, ahora que lo pienso no sé qué te dolía más: los pecados de aquella mujer o quizá la dureza de corazón de los llamados Maestros de la Ley. Jesús, yo no te quiero hacer llorar, nunca, ¡nunca!
·        Di a Jesús que quieres consolarle con tu corazón limpio.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: —«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinándose otra vez siguió escribiendo (Jn 8, 7-8).
¡Pero qué TERCOS! Insisten, insisten y vuelven a insistir, ¡más dolor! ¡Más dolor aún!... Tú, Jesús, quizá escribías algo así como ―Porque yo quiero amor y no sacrificio (Os 6,6). Pobres maestros analfabetos que en su ceguera ni leer sabían. Jesús, ayúdame a no dejarme llevar por las apariencias, a no juzgar las intenciones.
·        ¿Juzgo a las personas por sus apariencias? ¿Juzgo las intenciones?
Propósito: Consolar a Jesús.

sábado, 16 de marzo de 2013

Cinco minutos de Evangelio, por lo menos


Unos decían: Este es verdaderamente el Profeta. Otros: Este es el Cristo. En cambio, otros replicaban: ¿Acaso el Cristo viene de Galilea?
Jesús, el conductor del autobús que me lleva todos los días al cole se llama don Segundo. Es un hombre bueno, muy puntual, que hace honor a su nombre: ¡Llega al segundo! Se lo decimos y se ríe. Y ya, en el colegio, encuentro la clase limpia y ordenada: ha sido Hortensia que por las tardes hace la limpieza. Jesús, ellos, quizá sin darse cuenta son Cristo. No son don Segundo, ni Hortensia: son Tú, Cristo que te haces presente. Este es el Cristo, que no ha venido a ser servido, sino a servir
·        Ahora habla con Jesús si sabes servir o eres un servido.
¿Por qué no le habéis traído? Respondieron los alguaciles: Jamás hombre alguno habló así. (Jn 7, 45-46).
Jesús, ¡qué bien hablabas! Los que te oían se quedaban boquiabiertos, embobados (esta palabra se la aprendí de la muy fresa de mi hermana), escuchándote: ¡Más, más… otros cinco minutos más porfa..! ¡La de la oveja perdida! ¡La del hijo pródigo! ¡Maestro, la última parábola! Jesús, Tú eres el Verbo hecho carne, eres La Palabra encarnada y los Evangelios son La Palabra encuadernada, por eso cada día, después de leerlos, los beso, te beso a Ti.
·        ¿Leo los Evangelios todos los días?
Propósito: Servir y no ser servido.

viernes, 15 de marzo de 2013

Jesús, que no se me arrugue el ombligo


Entonces, algunos de Jerusalén decían: ¿No es éste el que buscan para matarle? Pues mirad cómo habla con toda libertad y nada le dicen (Jn 7, 25).
Jesús, te buscan para matarte; tu vida corre peligro pero no te escondes, sino que continúas con tu misión de enseñar el Evangelio a todas las gentes. En cambio yo, Jesús, cuánta cobardía tengo a veces. Veo que debería decirle algo a ese amigo, o cortar una conversación cochina, o defender a la Iglesia o al Papa ante esa crítica. Pero se me arruga el ombligo (como dicen en España cuando a uno le da miedo) y me quedo allí arrinconado, escondido en mi silencio, y pierdo una oportunidad de darte a conocer y defenderte.
·        Dile a Jesús que te dé una buena dosis de VALENTÍNA® (vía oral).
Jesús, enseñando en el Templo clamó: Me conocéis y sabéis de dónde soy (Jn 7, 28).
Jesús, quiero conocerte cada vez mejor. Quiero enterarme bien de tu vida para tratarte, quererte y luego poder transmitirla a los demás. Por eso me recuerdo de aquello que escribió San Josemaría: Al regalarte aquella Historia de Jesús, puse como dedicatoria: Que busques a Cristo: Que encuentres a Cristo: Que ames a Cristo. Son tres etapas clarísimas. ¿Has intentado, por lo menos, vivir la primera? (Camino 382).
·        Dile a Jesús que le quieres conocer mejor cada día.
Propósito: Tomar VALENTINA®.

jueves, 14 de marzo de 2013

No tengáis miedo. Abrid las puertas a Cristo…


Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viniera en nombre propio, a ése lo recibiríais (Jn 5, 42).
Jesús, fíjate si soy dundo que a veces pienso que ya te conozco lo suficiente y que me cansas. Entonces ya no te recibo. E incluso me quejo cuando tengo que estudiar el catecismo o asistir a una plática. —¿¡Otra vez Misa…?! ¡Vaya aburrimiento…! Tú, que te me acercas, que quieres ser mi amigo, y yo… no te recibo. Y, en cambio, recibo a Batman, a los Simpson, o Bob Esponja. Jesús, que te reciba siempre con alegría en los sacramentos, en los medios de formación.
·        Jesús, te pido por todos los que se preocupan de mi formación.
¿Cómo podéis creer vosotros, que recibís gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que procede del único Dios? (Jn 5, 43).
Jesús, me doy cuenta que la fe se robustece con el estudio y con la formación. No es lógico que vaya creciendo en mi cultura, mi ciencia, mi capacidad, y continúe con una formación religiosa de primera comunión. Ya va siendo hora de sustituir en el alma los dientes de leche de niño por una dentadura fuerte: con mi formación y doctrina echaré el diente a cualquiera que se ponga por delante. Jesús, mi inteligencia es un chispazo de tu Sabiduría y, por eso, nada hay más razonable que creer y estoy dispuesto a demostrarlo…
·        Sigue pidiéndole que te aumente la Fe y concreta cómo vas a cuidar tu formación.
Propósito: Comprometerme en mi formación.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Mi Padre sigue actuando y Yo también actúo


Dijo Jesús a los judíos: Mi Padre sigue actuando y Yo también actúo. (…)  Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre (Jn 5, 17.19).
Jesús, esto que leo El Hijo no puede hacer nada por su cuenta…, me trae recuerdos de la infancia. Cuando era pequeño, más pequeño todavía, un día mi papá me dijo: Hijo mío ya te estás haciendo un hombre. Ha llegado el momento de que aprendas a montar solo en bicicleta. Entonces, quitó las rueditas y agarrándome por detrás me dijo —Pedalea… Yo pensaba que él me sujetaba: Mi Padre sigue actuando y Yo también actúo. Y cuando quise mirar para atrás, estaba, pero lejos. Todo orgulloso me gritaba: —pedalea, pedalea… y Tú, Jesús, me dices: —Venga, no te pares, así, muy bien…
¿En qué cosas te está diciendo Jesús que pedalees?
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; (…) porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió (Jn 5, 30).
Jesús, yo soy un voluntarista; lo que se dice un voluntas. Me creo que voy a ganar el Cielo, yo solo, a fuerza de bíceps, tríceps y cuádriceps. Y, de repente: ¡Cataplum chispúm! De buenas a primeras me vengo abajo con todo, y me caigo on the face. Jesús, que no confíe tanto en mí; que sólo confíe en Ti y en tu Gracia.
·        Termina diciendo: Jesús, hágase tu voluntad… no la mía.
Propósito: Pedalea, que algo queda.

martes, 12 de marzo de 2013

Aquí estoy, tanto para un cosido como para un zurcido


Había un hombre que padecía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años. Jesús, al verlo tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: ¿Quieres ser curado? (Jn 5, 3-4).
Jesús, ves a ese hombre que lleva tanto tiempo paralítico ¡treinta y ocho años!— y te compadeces de él. ¿Quieres ser curado?, le preguntas. Jesús, también a mí me haces preguntas: ¿Quieres que te ayude a superar este o aquel defecto? ¿Quieres que te dé alas para volar en tu vida interior? Jesús, te parecerá mentira pero… a veces te digo que no, que no me interesa comprometerme (tener dirección espiritual, hacer un retiro, asistir a una charla), no sea que me complique la vida. ¡Jesús no me dejes solo con mi egoísmo!
·        El amor de verdad exige compromiso. ¿Me comprometo con Dios?
El enfermo le contestó: Señor, no tengo un hombre que me introduzca en la piscina cuando se mueve el agua (Jn 5, 8).
¡Cuánta gente podría decir lo mismo!: Jesús, no tengo un hombre, no tengo a nadie que me eche una mano, que me ayude, que me oriente; nadie que me dé un buen consejo; nadie que me apoye cuando lo estoy pasando mal. Jesús, de los que están a mi alrededor, ¿puede quejarse alguno de mí? Jesús, que en el día del Juicio nadie pueda decir que no le ayudé. Ayúdame para que a nadie le falte mi cariño, mi ayuda, mi palabra de cristiano.
·        Dile a Jesús, a qué personas estás dispuesto a ayudar.
Propósito: Hacer apostolado.

lunes, 11 de marzo de 2013

Como los míos… no hay (papás) iguales


Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Galilea a Judea, fue a verle, y le pedía: (…) Señor, baja antes de que se muera mi niño (Jn 4, 46-47).
Jairo te fue a buscar para que le curases a su hijita de 12 años; la mujer cananea, la de los perritos, consiguió que sanaras a su niña; también lo logró el papá de aquel chico lunático que se tiraba al fuego; incluso la Viuda de Naim, sin pedirlo, sin palabras, sólo con su mirada, consiguió que le resucitaras a su único hijo; hoy, en el Evangelio, es el funcionario de Cafarnaún. Todos estos papás angustiados no pedían para sí mismos, sino para sus hijos. Jesús, muchas gracias por darme unos papás que me quieren tanto, tanto, que siempre me llevan hacia ti.
·        Sigue por tu cuenta rezando por tus papás.
Sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: Hoy a la una le dejó la fiebre (Jn 4, 51-53).
¡Como se habrá asustado el pobre papá cuando vio que se le acercaban sus criados! —Esperaba lo peor… ¡Y vaya brinco de alegría cuando recibió la noticia!: Batió el record de salto de altura, seguro. Jesús eres el mejor antipirético, el mejor remedio contra la fiebre.
·        Repite muchas veces: ¡Jesús, muchas gracias por mis papás!
Propósito: Tratar bien a mis papás. 

sábado, 9 de marzo de 2013

Quiero hacer de Hijo Pródigo


Un hombre tenía dos hijos: el más joven de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. Y les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo más joven, reuniéndolo todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna (Lc 15, 11-12).
Jesús, ¡qué historia! Te reconozco, aunque quieras esconderte, en el Padre amoroso de la parábola. Yo también me reconozco en el hijo tonto y caprichoso. Me veo como ese joven lleno de dones, porque Tú me los has dado: salud, inteligencia, estudios, simpatía, familia… Perdóname, Jesús, porque a veces hago mal uso de mi libertad, me alejo de ti en busca de diversión y acabo mal: cuidando cerdos.
·        Dile a Jesús que no quieres caer en el pecado.
Aún estaba lejos, lo vio su padre y se compadeció; y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y lo cubrió de besos (Lc, 15, 20).
Jesús, mira que era canalla el hijo pródigo: el típico niño de papi que no ha ganado un peso en toda su vida, que se queja de todo y por todo. Pero su papá no podía dejar de ser padre y el hijo, por muy burro que fuera siempre sería su hijo. Jesús, así haces conmigo cada vez que vuelvo a ti: Un Dios que perdona con abrazos llenos de ternura y besos, lo cubrió de besos, se lo comía a besos. Jesús, es lo que haces conmigo.
·        Y yo, ¿me dejo querer por Jesús en la Confesión?
Propósito: Volver las veces que haga falta.

Humildad es andar en Verdad


El fariseo quedándose de pie, oraba para sus adentros: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como este publicano. Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo (Lc 18, 9-14).
Jesús, el fariseo de la parábola se creía muy bueno: No soy como los demás hombres. Sólo le hace falta decir: No me beso porque no me llego, que sino… Jesús, no hay cosa más fea que eso de colgarse medallas y hablar bien de uno mismo: Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo. Jesús, ¡ayúdame a ser humilde!
·        ¿Me creo bueno? Pídele la fe y la humildad.
Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado (Lc 18, 9-14).
De la mano de San Josemaría: Déjame que te recuerde, entre otras, algunas señales evidentes de falta de humildad: —pensar que lo que haces o dices está mejor hecho o dicho que lo de los demás; —querer salirte siempre con la tuya; —disputar sin razón o —cuando la tienes— insistir con tozudez y de mala manera; (…) —despreciar el punto de vista de los demás; —no mirar todos tus dones y cualidades como prestados;(…) —citarte a ti mismo como ejemplo en las conversaciones; —hablar mal de ti mismo, para que formen un buen juicio de ti o te contradigan (Cfr. Surco 263).
·        Vuelve a leer despacito Surco 263.
Propósito: No colgarme medallas.