miércoles, 30 de mayo de 2018

Mirarán al que traspasaron...


Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte” (Mc 10, 33-34).
Madre mía, me contaron la historia de la Vulnerata (la herida, la injuriada), que tanto me gusta. Así se llama una talla de la Virgen que fue profanada en Cádiz en el siglo XVI por una incursión de piratas ingleses protestantes. Cuando la encontraron, estaba llena de cuchilladas, sin Niño y sin brazos. Otros ingleses, los seminaristas del Colegio de San Albano de Valladolid, al enterarse de lo sucedido, pidieron la imagen para su capilla. Desde entonces, hace más de 400 años, la talla, sin restaurar pero de gran belleza, recibe el cariño y el desagravio de futuros sacerdotes ingleses por lo que hicieron sus compatriotas.
Jesús, ayúdame a desagraviar por mis pecados ¿Te duelen mucho?
Lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán y lo matarán; y a los tres día resucitará (Mc 10,34).
Virgen Santa, ¡Cuánto sufriste con la Pasión de tu Hijo! ¡Cuánto sufres por cada uno de tus hijos heridos! Al considerar la historia de la Vulnerata me acuerdo de tantas personas Vulneradas, que han sufrido abusos, con heridas físicas y morales abiertas, que quizá nunca cerrarán. Son Cristo sufriente, son de nuevo, en vivo, la historia de la Vulnerata.
Alguna persona Vulnerada (injuriada) a la que consolar
Propósito: Consolar a Cristo en los injuriados.