miércoles, 6 de agosto de 2014

La Transfiguración del Señor

Mientras Él oraba, cambió el aspecto de su rostro y su vestido se volvió blanco, resplandeciente (Lc 9, 29).
Un Papa de los primeros siglos, con un nombre curioso –San León– explicaba esta fiesta así: “El fin principal de la transfiguración era des­terrar del alma de los discípulos el escándalo de la cruz”. Jesús, me parece entender que te transfiguraste –cambiaste tu figura haciendo tu cuerpo reluciente– para darles esperanza a los apóstoles, para que no se fueran a desanimar cuando te vieran sufrir y morir en la cruz. ¡Qué bueno eres! Y nos conoces muy bien, que a la hora de la ver­dad, de lo difícil o de lo que no se entiende, nos desanimamos y tiramos todo por la ventana.
u  Anímate a besar un crucifijo y pedirle a Jesús que te preste fortaleza.
Dijo Pedro a Jesús: Maestro, qué bien estamos aquí, hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías (Lc 9, 33).
Jesús, este Pedro sí que sabía disfrutar y como estaba feliz quiere que­darse en el Monte Tabor. La verdadera felicidad es estar junto a Ti. Cuando me voy a confesar, salgo tan contento que voy hasta silban­do luego por ahí, es como si me hubieran llenado de combustible para avión. Y si comulgo ese día ya es agarrar aviada, tomar pista y despegar. ¡Gracias, Jesús, por los sacramentos que me transfiguran el alma!
u  Habla con Jesús sobre los amigos a los que puedes ayudar a despegar y volar.

Propósito: Ser torre de control de aeropuerto para los demás.

martes, 5 de agosto de 2014

Amabilidad

Inmediatamente después Jesús mandó a los discípulos que subieran a la barca y que se adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente (Mt 14, 22).
Ahora que me fijo con más atención, Jesús, me doy cuenta de que eres muy amable. Después de haber estado enseñándole a la gente, haciendo curaciones, no te vas sin dejar de tener el detalle de des­pedirte. Probablemente tendrías unas palabras para cada una de las personas que estaban ahí. Jesús, yo quiero quererte y aprender de Ti a ser amable. Ilumíname para descubrir qué detalles de amabilidad puedo tener con los de mi casa.
u  A lo mejor podrías comenzar por dar los “buenos días” con una sonrisa y dar las “buenas noches” antes de irte a la cama.
Y, despedida la multitud, subió al monte a orar a solas; y des­pués de anochecer permanecía él solo allí (Mt 14, 23).
¡Con razón eres tan amable! Ya voy entendiendo. El secreto está en que pasas tiempo con tu Padre, haciendo oración. Por eso es que puedes querer a todos, incluso a los pesados e inoportunos. Y yo que­brándome la cabeza para ver en qué ser amable con los de mi casa. Si no dejo mi rato de oración cada día, seguro que me soplas al oído algunos detallitos de cariño con mi mamá, mi papá, mis hermanos…
u  Piensa en cosas concretas, no te quedes en generalidades como “voy a ser bueno”.

Propósito: sonreír cuando mi mamá o papá me explique algo

lunes, 4 de agosto de 2014

Dolor de amor

Cuando le vieron los discípulos caminando sobre el mar, se turbaron y decían: Es un fantasma; y llenos de miedo em­pezaron a gritar. Pero al instante Jesús comenzó a decirles: Tened confianza, soy yo, no temáis (Mt 14, 26-27).
Qué fácil es tener miedo cuando Tú no estás. Jesús, esos pobres após­toles se llevaron un buen susto, pero por gusto. Mi abuela le gusta de­cir que el que nada debe nada teme. A mí también me algo similar cuando ando un pecado atravesado en el alma. Me creo cualquier cuento o superstición, hasta evito pasar por debajo de una escalera o cruzarme con un gato negro. Y me muero de miedo de lo que me pueda decir el sacerdote en la confesión. Y de que me miren que voy a confesarme y de que la gente hable de mí…
u  Para confesarse, siempre valiente.
Y cuando subieron a la barca cesó el viento. Los que estaban en la barca le adoraron diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios (Mt 14, 32-33).
¡Qué paz da la confesión! Es realmente como si vinieras a ponerte en medio de mi vida y dijeras, de pie y con fortaleza, que se calme el alboroto que causa el amor propio; y viene la calma. Lo que pasa es que siempre da algo de miedito. Pero como dice el Papa, eso es señal que reconocemos que no estuvo bien lo que se hizo.
u  Pídele a Jesús aprender a tener dolor de amor y no miedo.

Propósito: una obra buena para reparar por los pecados.

domingo, 3 de agosto de 2014

El minutero

Jesús al desembarcar vio una gran multitud y se llenó de compasión por ella y curó a los enfermos (Mt 14, 14).
Una vez fui a una peluquería donde tenían las noticias puestas. Ya me han tocado peluquerías con videos indecentes y me ha admirado cómo mi papá iba donde el peluquero y le pedía que cambiaran de canal. Esta vez, como sólo era un noticiero, mi papá ni se movió. El presentador del hablaban de mil y un desastres en todo el mundo. A la salida, me dijo mi papá que pasaríamos un momento a una iglesia. Me extrañó. Al ver mi cara, me dijo: vamos a rezar un poquito por toda esa gente que sufría y que acabamos de ver en las noticias. Creo que eso es ver con compasión a la multitud que está alrededor.
u  ¿Cuántas veces te has compadecido del mal ajeno?
Jesús les dijo: (...) dadles vosotros de comer. Ellos le respon­dieron: No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos aquí (Mt 14, 16-18).
Después de pasar con mi papá a rezar por la gente que sufre en el mundo, pensé que era muy poca cosa solo unos minutos delante del Santísimo. Ahora, leyendo esto, veo que con algo pequeñito, tú eres capaz de hacer cosas muy grandes. A lo mejor, así como hiciste con los panes y peces, haces con mi oración: unos minutos sirven para una multitud.
u  Has pensado el valor que tiene ante Dios este ratito de oración.

Propósito: llenar de minutos de oración el día.

sábado, 2 de agosto de 2014

Herodes, en efecto, había prendido a Juan, lo había enca­denado y puesto en la cárcel a causa de Herodías la mujer de su hermano Filipo, porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y aunque quería matarlo, temía al pueblo, porque lo tenían como profeta (Mt 14, 3-5).
Jesús, dicen que uno admira en los demás lo que a uno le falta. Pues bien, lo que me apantalla y me deja con la boca abierta es la forta­leza de Juan Bautista. Una vez leí que el que tiene la virtud de la for­taleza es aquel que tiene una cabeza de hielo (ideas claras), corazón de fuego (amores encendidos) y brazos de hierro (voluntad firme). A mí Jesús me parece que tengo la cabeza como cóctel de frutas (un revoltijo de ideas), corazón de gelatina (ahora quiero, ahora no quiero) y brazos de flan (blandito, blandito). ¡Ayúdame! ¡Ayúdame a ser fuerte para el bien, a tener el objetivo claro, y amarte (corazón) con obras concretas (voluntad).
u  Sigue pidiéndole fortaleza a Jesús.
Y envió a decapitar a Juan en la cárcel (Mt 14, 10).
Siguiendo con los ejemplos de comida. Ayer me tocó comer tostadas. Estaban un poco aguadas porque la salsita había humedecido la tor­tilla. Estaban ricas, pero no se podían agarrar bien y, a medio camino entre la mesa y la boca, se destartalaban todas. Una tortilla aguada, no sirve para nada, quizá para sopa nada más. Fortaléceme, Jesús, para no ser un aguado. Quiero que te puedas apoyar en mí.
u  ¿Cuáles serán esas “salsas” que tanto te aguadan?

Propósito: No quejarse.

viernes, 1 de agosto de 2014

Desarrollando capacidad de asombro

Y, llegado a su ciudad, les enseñaba en su sinagoga, de ma­nera que se admiraban (Mt 13, 54).
Jesús, veo que tienes una idea clara. Estas en esta tierra para llevar a cabo una misión. No sólo predicas unas ideas bonitas y ya. Eso de dar sermones bonitos se le da a muchos. Tú vienes a mostrarnos, con obras y con palabras, el amor tan inmenso que Dios nos tiene. Por eso no te detienes ni cuando estás cansado. La gente que te oía, se ad­miraba, pero no sólo por las cosas bellas que decías, también porque veía que no te dejabas vencer por la pereza ni el cansancio. A mí a veces me vence la pereza, porque a cansarme ya ni tiempo me da.
u  Pídele ayuda a Jesús, para derrotar a la pereza con fortaleza.
Y no hizo allí muchos milagros a causa de su incredulidad (Mt 13, 58).
A pesar de que muchos se admiran, otros les pasa aquello que dicen que es típico del mediocre: está delante de algo grande y no se da cuenta. A veces pienso que si no veo muchos milagros en mi vida, es por incrédulo, por no caer en la cuenta de las muchas maneras en las que intervienes en mi vida. Quizá espero cosas muy llamativas. No me doy cuenta que cada sonrisa de mi mamá o la alegría de mis hermanos es ya un regalo que me das.
u  Por qué no haces cuenta de tanta cosa bonita que Dios hace en tu vida.

Propósito: ser investigador, de las cosas buenas que hace Jesús contigo.

jueves, 31 de julio de 2014

De visita

Ellos le contestaron: Sí (Mt 13, 51).
Hoy es jueves. Día para pensar sobre la Eucaristía. Jesús, te quedas en un pedacito de pan para que yo te tenga cerca y pueda venir a visi­tarte las veces que quiera. A veces me da pereza, no quiero pasar al oratorio o a la capilla. Qué fácil es llegar, hacer una genuflexión bien hecha y decirte unas palabras de cariño. Pero no, a veces me pesan los pies, como si fueran de plomo, y no quiero pasar. Otras veces, no son las los pies de plomo, sino que me da vergüenza. Es absurdo pero a veces uno reacción ante sus amigos como si fueran de saber qué religión fundamentalista, que de un momento a otro me van a cortar la cabeza por profesar mi fe públicamente.
u  Dile a Jesús ¡Sí!, voy a visitarte al Sagrario.
Todo maestro de la ley que se ha hecho discípulo del Reino de los cielos, es como un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas (Mt 13, 52).
Delante del Santísimo todo se ve diferente. Hay un no sé qué que hace que fluya la oración. A veces basta hacer como decía aquel campesino del pueblo del Cura de Ars, “Yo le miro y Él me mira”. Mirarle. Eso ya es sacar tesoros nuevos y viejos. Los tesoros viejos, de última tecnología, son los propósitos nuevos o cosas que no me había dado cuenta que puedo mejorar. Los tesoros viejos, o tesoros “retro”, son cosas ya sabidas pero que vale la pena volver a poner de moda en mi vida.
u  Qué tal un collage de propósitos: moderno con algo retro.

Propósito: Vivir moda pro y retro a la vez: visitar el Sagrario.

miércoles, 30 de julio de 2014

La Perla

El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo. (Mt 13, 44).
Escucho estas palabras, Jesús, y me doy cuenta de que a veces, en vez de venderlo todo para comprar el campo, ando viendo quién me compra el campo. Ando viendo cómo me zafo de las tareas, cómo como en clase sin que me cachen, cómo duermo en el aula sin que el profesor se dé cuenta, y así un sinfín de cosas más. No me veo que soy un privilegiado por tener educación.
u  Piénsalo un momento, el estudio es un gran tesoro.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra. (Mt 13, 45).
¿Y yo cómo podría vivir esto que me planteas en el Evangelio, Jesús? ¿Cuál es esa perla valiosa que debo cuidar tanto? Lo único que sé de joyas es que mi mamá las suele usar para verse linda en las reuniones. Eso me hace pensar en mi familia. Hay muchas perlas de gran valor, pienso que una de ellas es mi casa: mi papá, mi mamá, mis herma­nos. Pierdo mi perla cuando me encierro jugando videojuegos, cuan­do me salgo a la calle y no regreso sino hasta muy tarde. La pierdo cuando en vez de comer con todos, como viendo la tele en la sala.
u  Piensa qué más cosas haces en las que pierdes la Perla.

Propósito: comer siempre que sea posible con algún miembro de mi familia

martes, 29 de julio de 2014

Cara de vaca

Sus discípulos y le dijeron: “Explícanos la parábola de la ciza­ña del campo”. (Mt 13, 36).
Los discípulos son humildes y no tiene pena de preguntar lo que no entienden. Otro quizá hubiera puesto cara de inteligente aunque no captara nada, o como dicen, ponen “cara de vaca”: ojos como pla­tos, mirada perdida y boca entreabierta. Cuántas cosas se pierden cuando no se es humilde. Yo no quiero perderme tus enseñanzas, Jesús. Quiero captar hasta el porqué de los detalles más pequeños. Voy a levantar más la mano cuando esté contigo, Jesús.
u  Más vale un instante de vergüenza que una vida de ignorancia.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su reino a todos los que fueron causa de tropiezo y a los mal­vados, y los echarán al horno de fuego. Allí llorarán y les re­chinarán los dientes. (Mt 13, 41-42).
La ignorancia es atrevida, dice el refrán. Mucha gente hace el mal por ignorancia. Jesús, cuando estaba en la cruz, pidió a su Padre que perdonara a los que lo crucificaban porque “no sabían lo que ha­cían”. Por no preguntar, por no averiguar bien, uno puede convertirse en causa de tropiezo, puede terminar obrando el mal. En cambio, cuando se sabe preguntar lo que no se entendió, se hace mucho bien a los demás. Quizá por eso me peleo a veces con mis papás. No pregunto el porqué de las cosas que me indican, y sólo las juzgo de injustas.
u  Si no entiendo, pregunto, así obedezco más rápido y mejor.

Propósito: preguntar antes de juzgar

lunes, 28 de julio de 2014

Pequeñas grandes cosas

Sucede con el Reino de los cielos lo mismo que con un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. Es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece es mayor que las hortalizas y se hace como un árbol, hasta el punto que los pájaros del cielo pueden anidar en sus ramas (Mt 13, 31-32).
Dicen que el camino al infierno está empedrado con “buenas inten­ciones”; y el que va al cielo, también, pero buenas intenciones que terminaron en buenas obras. Una buena intención es algo chiquito, pero cuando termina en una buena obra se convierte en algo gran­de. Una ayudadita para resolver una duda de mate puede terminar en una buena nota en un examen y eso, después, en pasar de grado.
u  ¿Cuántas de tus buenas intenciones han terminado en obras?
Jesús expuso todas estas cosas por medio de parábolas a la gente, y nada les decía sin utilizar parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el profeta: “Hablaré por medio de parábolas, publicaré lo que estaba oculto desde la crea­ción del mundo (Mt 13, 34-35).
Jesús, nos tratas con tanto cariño. Tienes cosas tan grandes e impor­tantes que comunicarnos, y lo haces de manera que podamos en­tenderte. Esas pequeñas historias explican cosas profundísimas. Poner atención a algo pequeño ayuda en lo grande. Una pequeña historia puede ayudar a llevar a cabo la gran historia de la propia vida.
u  Pídele a Jesús no despreciar lo sencillo.

Propósito: terminar lo que te habías propuesto para hoy.

domingo, 27 de julio de 2014

Hasta el que insulta

El Reino de los cielos se parece también a la red que los pesca­dores echan en el mar y recoge toda clase de peces (Mt 13, 47).
Un domingo como hoy, estábamos con mi familia en Misa cuando vi que a pocas bancas de la nuestra estaba un tipo que nos había insultado en el tráfico hacía unos días. “¡Cómo puede ese salvaje venir a Misa!”, pensé para mis adentros. Le hice señas a mi papá para que lo viera, pero ni caso me hizo. Después de Misa, ya en la casa, me llamó aparte y me dijo que debíamos alegrarnos de que esa persona estuviera en Misa, y que aquel hombre, al igual que nosotros, necesi­taba a Dios en su vida. Pues resulta que algo similar dijo el sacerdote en la homilía.
u  Y quién te engaño haciéndote creer que eras perfecto.
Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados, ponen los buenos en ca­nastos y tiran los malos (Mt 13, 48).
¡Caben todos! En la Iglesia caben hasta los más malvado, pero eso sí, tarde o temprano tendrán que cambiar. Aquí viene la gran responsabi­lidad: si voy a Misa, si rezo, si hago oración con el 3+2, eso se tiene que notar. El Espíritu Santo está a cada rato insistiendo, empujando, y uno tiene que dejarse. Quizá esa es la palabra “dejarse”. Por eso a veces dicen “es que vos no te dejas”. Me quiero dejar, Jesús, quiero dejar que tu amor me transforme y que se note que estoy en la Iglesia. Voy a portarme bien, voy a estudiar, voy a obedecer, voy a ser buen amigo.
u  ¿Qué cosas serán esas en las que no te dejas?

Propósito: No juzgar a nadie, y ayudar en la casa

sábado, 26 de julio de 2014

Religión a la Wikipedia

Mientras todos dormían, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Y cuando creció la planta y se formó la espiga, apareció también la cizaña. (Mt 13, 25-27).
Desde hace algún tiempo, Jesús está sembrando su palabra en mi corazón, pero vengo yo “de bruto” y me pongo a buscar respuestas a mis dudas en Internet. Ya se ve que eso de sólo copiar y pegar de la Wikipedia, también existe en la vida espiritual. No me gustaría tener una vida espiritual “chafa”; o, peor aún, creer que mi vida espiritual es lo máximo, cuando en realidad está apoyada en puro sentimiento.
u  Procura estar más atento en las clases de formación.
Le dijeron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” Él les dijo: “No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo. Dejen que ambos crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha; entonces diré a los trabajadores: Recojan pri­mero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, pero el trigo júntenlo en mi granero” (Mt 13, 28-30).
En Internet hay de todo: ahí está lo que dice el Papa cada día, y un montón de cosas buenas más, pero hay que tener cuidado. Una vez me dieron un tip: sobre cosas de tu fe, mira antes qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica. Después, confiar, la Iglesia es Madre y lo que dice es para nuestro bien.
u  Mejor acabar las tareas antes y luego jugar.

Propósito: Averiguar dónde está el Catecismo de mi casa, y si no tenemos, ir a comprar uno.

viernes, 25 de julio de 2014

Eran tan bello, que daba miedo

Así pues, escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador. Hay quien oye el mensaje del reino, pero no lo entiende; viene el maligno y le arrebata lo sembrado en su corazón. (Mt13, 18-19).
De chiquito, llegué a medianoche asustado al cuarto de mis papás. Estaba llorando. “Estaba soñado con el Diablo”, le dije a mi mamá. “Era horrible”, completé. Entonces mi mamá me explicó que mi Ángel de la Guarda me cuidaba, y que no había que tenerle miedo a lo horrible, porque el Diablo rara vez aparece así. Ahora que ya crecí un poco más, Jesús, lo voy entendiendo. Si ver tele en vez de estu­diar fuera horrible, no vería tele; y así con todo lo demás. El maligno arrebata las cosas del corazón disfrazado de belleza, de planes más bonitos, de comodidad.
u  Pídele ayuda a tu Ángel de la Guardia para vencer la pereza.
La semilla que cayó en terreno pedregoso es como el que oye el mensaje y lo recibe en seguida con alegría, pero no tiene raíz en sí mismo, es inconstante y, al llegar el sufrimiento o la persecución a causa del mensaje, en seguida sucumbe (Mt 13, 20-21).
La constancia es una virtud que le escucho mencionar a mis papás desde que soy pequeño. “Si se lo sirvió, ahora se lo come”, “Si lo em­pezó, lo termina”, y así sucesivamente. A veces, de verdad, Jesús, es que no quiero. Me siento harto. ¿Tú no te hartabas alguna vez?
u  Pregúntale a Jesús qué hacía cuando se sentía cansado.

Propósito: acudir más al Ángel custodio a lo largo del día

jueves, 24 de julio de 2014

WhatsApp… family?

“¿Porqué les hablas por medio de parábolas?” Jesús les res­pondió: …porque aunque miran no ven, y aunque oyen no escuchan ni entienden (Mt 13, 10.13).
Un día, estaba mandando mensajitos cuando mi papá me arrebató el teléfono. “¡Me vas a poner atención de una vez por todas o no!”, me dijo. La verdad no sabía de qué me hablaba. Estaba en otro mundo. “Quizá hay que llevarlo a que le vean los oídos”, dijo mi mamá salien­do en mi defensa. “No está sordo de los oídos sino de los ojos”, repuso mi papá. Como vio que ni mi mamá ni yo entendimos, añadió “por tener los ojos en el teléfono es que no oye”. Ahora si ya iba entendien­do. El asunto es que se parece a lo que les pasaba a muchos cuando oían a Jesús. Estaban “chateando” en su egoísmo y por eso ni con las parábolas atendían.
u  Intenta no chatear cuando estés compartiendo con tu familia.
Dichosos ustedes por lo que ven sus ojos y por lo que oyen sus oídos; porque les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron (Mt 13, 16-17).
Un día se cayó el WhatsApp. Durante una hora no se podía mandar mensajes. Decía un tweet muy gracioso: en ese momento descubrí que tenía al lado unas personas muy simpáticas que decían ser mi familia. ¿No me estaré perdiendo el tesoro de mi familia por hablar… tonteras?
u  Y si buscas hablar los mismo temas del chat con los de tu casa...

Propósito: no irme a comer con el cel

miércoles, 23 de julio de 2014

Coeficiente intelectual requerido: 70

Se sentó a orillas del lago. Se reunió en torno a él mucha gen­te, tanta que subió a una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba de pie a la orilla. (Mt 13, 1-2).
Mi mamá una vez estaba viendo un concierto de un cantante que es cieguito. El escenario estaba colocado a la orilla de un lago inmenso. Mientras la gente escuchaba al cantante, en unas pantallas se veían tomas de los alrededores. Jesús, hoy día todavía te sigues sentando a la orilla, cerca de donde yo estoy. Si te pongo atención, descubro que realmente es increíble estar contigo. Pensándolo bien, ponerse a hacer oración es casi como sentarse en la arena, a tus pies, y escu­charte, sin apartar la mirada de tu rostro.
u  No pierdas el hábito de sentarte a los pies de Jesús.
Y les habló de muchas cosas por medio de parábolas. Decía: “Salió el sembrador a sembrar… (Mt 13,3).
Y como nunca falta al que le cuesta un poco entender las cosas, les explicas las cosas con “palitos”. Aunque pensándolo bien, las historias gustan a todos. Basta ver las colas que hace la gente para ver las películas de superhéroes; y ahí se ve gente de todas las edades y coeficientes intelectuales. A lo mejor, Jesús, no me he dado cuenta que las parábolas, o “palitos”, son también una escuela para ser más humilde.
u  Deja de lado tu “coeficiente intelectual” e ilusiónate con las historias que cuenta Jesús.

Propósito: darle una leidita a un trozo del evangelio cada día.

martes, 22 de julio de 2014

Un “selfie” con Jesús

“¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y, seña­lando con la manos a sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos” (Mt 12, 48-49).
Si hubiera estado ahí, después de oír eso, hubiera agarrado mi celular y me habría hecho una selfie con Jesús. ¡Qué nivel de foto hubiera salido! Además, podría haber puesto al publicarla “con mi familia”. Ser hijo de Dios es realmente tener a Dios como Padre y a Jesús como hermano. Más aún, es ver a los demás, como hijos del mismo Papá, y también como hermanos. ¡Qué honor, Jesús! Ahora si me siento bien VIP.
u  Piensa si estás tratando a la gente que te rodea como hermanos.
“Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”. (Mt 12, 50).
¿Qué tal si hubiera una app llamada “hacelavoluntadediosimetro” que bloquea las fotos en las que sale Jesús cuando uno no procu­ra hacer su voluntad? ¿Se me habría borrado el “selfie” con Jesús? A veces eso de hacer tu voluntad, Jesús, no sale tan fácil. Sé que a ti también te costó aceptar la voluntad de tu Padre antes de la Pasión. Hasta sangre sudaste. Yo aún no he llegado a ese extremo. Además, lo más duro que me ha tocado hacer, es quedarme si ver un partido del mundial porque tenía una tarea.
u  Piensa si no exageras un poco cuando hablas de cosas “difíciles”.

Propósito: no retrasar las cosas difíciles de hacer.

lunes, 21 de julio de 2014

Estar en buen plan

Los ninivitas se levantarán en el día del juicio contra esta ge­neración y la condenarán, porque ellos hicieron penitencia al escuchar la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más importante que Jonás (Mt 12, 41).
Un día me dijo el sacerdote de mi colegio: ¿qué esperas para cambiar ese defecto?, ¿que se te aparezca la Virgen? Qué bonito sería, le contesté algo maleducado. Después pensé, ¿y si se me aparece la Virgen de verdad? Seguro me va a decir lo mismo que en la direc­ción espiritual, porque al final, a través de aquel sacerdote me habla el Espíritu Santo. ¿Por qué a veces somos tan necios, Jesús? Estamos esperando el desenlace trágico para cambiar de vida.
u  Ya no le des más vuelta al asunto y corrígete.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra esta genera­ción y la condenará, porque ella vino del extremo de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más importante que Salomón” (Mt 12, 42).
Lleva ya varias semanas llegando a las clases de formación un niño nuevo. Con dos o tres cosas que ha oído, ya hace un rato de oración, le ofrece a Dios su estudio, y está viendo cómo llevar otro amigo. Yo, en cambio, aparte de la envidia, poco más he hecho en todo este tiempo. Jesús, ayúdame a aprovechar mejor las oportunidades que me das para ser bueno.
u  ¿No te estarás acostumbrando a escuchar tanta cosa buena?

Propósito: Poner más atención en el círculo o la clase de formación.

domingo, 20 de julio de 2014

Tecnología LED

“El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que uno siembra en un huerto. Ciertamente es la más peque­ña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas” (Mt 13, 31-32).
Mi hermanito asegura que de grande va a ser ingeniero. Lo suele decir después de que ha descuartizado cuanto electrodoméstico se pone a su alcance. Hace poco, desarmó mi linterna de excursiones. Casi lo mato, era LED y alumbra super fuerte. Me acordé de esto leyendo lo de la semilla de mostaza. Las buenas obras son como un LED. Solito alumbra poco, pero junto a otros, da un chorro de luz potente.
u  Adelantarte a hacer algún favor. No esperes a que te lo pidan.
“El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar” (Mt 13, 33).
Ayer en la cena estábamos todos muy callados. Alguien había conta­do una noticia horrible que salió en el periódico que nos enmudeció. Mi papá contó un chiste. Era malísimo, tan malo que daba risa de lo malo. Luego se animó mamá a contar algo similar, y así terminamos con dolor de estómago de tanto reír. Jesús, un comentario simpático en medio un ambiente espeso, lo puede cambiar todo. Ilumíname, para ser alegría de la casa, a base de buscar que todos lo pasen bien.
u  Piensa en las cosas que divierten a tu familia

Propósito: Hacerse el chistoso, pero no por vanidad, sino para servir.

sábado, 19 de julio de 2014

Peor que una bomba atómica

En aquel tiempo, los fariseos, al salir, se pusieron a planear el modo de acabar con Jesús. Jesús lo supo y se alejó de allí (Mt 12, 14).
Por qué los fariseos odian a Jesús. Ha curado enfermedades, ha dado la vida a muertos, y aun así, lo quieren matar. ¿Cómo perdieron la ca­pacidad de ver todo el bien que Jesús hace? A lo mejor, su amor pro­pio. Jesús, cuando nos ponemos a pensar sólo en nuestro beneficio, en cómo salir ganando, terminamos ciegos. No vemos lo bueno de los demás, sólo lo malo. Nos volvemos criticones. Nadie es perfecto.
u  ¿Has criticado a alguien últimamente?, ¿no tendrá también algo bueno esa persona?
No discutirá ni gritará; no se oirá en las plazas su voz. No rom­perá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que ape­nas arde, hasta que haga triunfar la justicia. En él pondrán las naciones su esperanza (Mt 19, 21).
Decía un experto en cine que algunas películas recientes abusan de los efectos especiales. Como si nada se destruyen ciudades enteras. Cuando uno critica pasa igual: un comentario, un gesto, hace gran­des destrozos, aunque vaya bien intencionado. Jesús, tu ni siquiera rompes la caña resquebrajada. Con razón dice el Papa Francisco que construir la paz es algo artesanal, que se logra poquito a poquito.
u  Como dice san Josemaría “Si no puedes alabar, cállate”

Propósito: pensar en algo bueno de los que me rodean y decírselo (sin adular)

viernes, 18 de julio de 2014

Decoración de interiores

Yo les digo que aquí hay alguien más importante que el tem­plo (Mt 12,6).
Mi abuelita regresó de un tour por Europa. Le tomó foto a todo. Un día que fui a visitarla, y me las fotografías. Había imágenes del ala del avión, de un perrito cursi que vio por la calle, comida, tiendas, y mu­chas fotos de iglesias espectaculares que se ve hay por toda Europa. “Ahí sí dan ganas de rezar”, le dije a mi abuelita. Ella resopló, y me dijo que aunque las iglesias sean bellas, eso no es lo más importante. Nadie hubiera hecho construcciones tan hermosas, si no hubieran te­nido fe en la presencia de Jesús en la Eucaristía.
u  Cuando entres a una iglesia, vete directo a saludar a Jesús en el Sagrario.
Si supieran lo que significa: quiero amor y no sacrificios, no condenarían a los inocentes (Mt 12, 7).
Creo que entendí lo que decía mi abuelita. Las iglesias hermosas que fotografió, eran como regalos para Jesús Sacramentado. Realmente no habían sido hechas para ser fotografiadas, sino para que Jesús se pusiera contento estando en un lugar tan bonito. Jesús, ¿te parece mi corazón un lugar bonito para estar? Voy a procurar embellecerlo para ti con buenas obras y sacrificio por los demás. Me van a tener envidia los arquitectos del renacimiento.
u  Piensa en qué vas a hacer para embellecer tu corazón.

Propósito: Decorar el interior de mi corazón.