miércoles, 10 de octubre de 2018

¡Porque has sido fiel en lo poco!


Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho (Lc 11, 1-2).
¡Cómo me impresionó! No fue solo su piedad, su amable conversa­ción, ni su natural elegancia, ni siquiera su buen gusto. Lo que real­mente me impresionó fue que aquel día cambió el rollo de papel en el baño… No nos olvidemos, decía un poeta, que los hombres, a lo más grande que pueden llegar, es a ser hacedores de cosas pequeñas. Y quizá, algún día, con la gracia de Dios oiremos aquello de: Muy bien siervo bueno y fiel. Porque has sido fiel en los poco… (Lc 19,11), porque cambiaste el rollo de papel y ordenaste la habitación y recogiste la mesa y te hiciste la cama…
Dile a Jesús que te ayude a descubrir cómo amarle en las cosas pequeñas.
Dios conoce vuestros corazones; porque lo que parece ser excel­so ante los hombres, es abominable delante de Dios (Lc 11,3-4).
Jesús, no hay cosa más absurda que hacer trampas jugando al soli­tario. Y es que es de tontos eso de engañarse a sí mismo. Jesús, tú me conoces mejor que yo, hasta el último rincón de mi alma, de mi con­ciencia. Qué no quiera aparentar, dar imagen, que no me engañe, porque lo que parece ser excelso ante los hombres, es abominable delante de Dios Jesús, quiero dar sólo tu imagen.
Jesús ayúdame a hacer todas las noches un buen examen de conciencia.
Propósito: cuidar las cosas pequeñas

martes, 9 de octubre de 2018

na sola cosa es necesaria: escuchar a Jesús


Marta le recibió en su casa. Tenía ésta una hermana llamada María que, sentada también a los pies del Señor, escucha­ba su palabra. Pero Marta andaba afanada con los múltiples quehaceres de la casa (Lc 10,38-40).
No era la primera vez. Era reincidente. Marta, convencida de que te­nía razón, ya no pudo aguantar más, explotó y dio el numerito. Se puso delante de Jesús, con los brazos cruzados y con voz fuerte dijo: Señor, ¿nada te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo de la casa? Dile, pues, que me ayude. Un silencio tenso llenó la sala, hasta que tu risa, Jesús, hizo reír a todos: —Dominante, que eres una dominante. Jesús, me encanta que los personajes del evangelio sean tan normales, que se enojen y discutan. Como en todas las familias, también en Betania había peleas. Las hermanas se lanzan los platos a la cabeza, se enfadan, discuten, se perdonan… Jesús, me encanta.
En casa, ¿con quién me peleo? ¿Sé pedir perdón y perdonar?
Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, tú te preocupas y te in­quietas por muchas cosas. En verdad una sola cosa es necesaria.
Jesús, ese Marta, Marta… me hace tanta gracia. Igualito que cuando mi mamá me regaña con cariño, o en serio. Y me dices que una sola cosa es necesaria: escuchar tus palabras, pues María ha escogido la mejor parte. Si te escucho, si hago oración con el 3+2, ya no tendré más preo­cupaciones ni inquietudes. Solo estar siempre cerca de Ti, a la escucha.
Jesús, elegir la mejor parte no es lo mismo que elegir la parte mejor. ¿Me lo explicas?
Propósito: Stop peleas y elegir la mejor parte…

lunes, 8 de octubre de 2018

Jesús, te quiero con todas mis fuerzas


Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con toda tu mente (Lc 10, 27).
Jesús, se ve que no te gusta eso de compartir, ¡lo quieres todo!, ¡me quieres del todo! Eres celoso de mi amor. Pero eso de amarte completamente y con exclusividad me parece ¡tan difícil! Sabes, Jesús, me gusta el tenis y los perros y Harry Potter, y tantas otras cosas. Jesús, qué bueno eres, porque queriéndote, con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas, amo todas esas cosas que me gustan. Amar a Dios es amar todo lo bueno, bello, noble, valioso, que hay en la tierra.
Cuéntale a Jesús tu plato preferido, la película que más te ha gustado, el libro que estás leyendo, un chiste, el gol que has metido, etc.
Y a tu prójimo como a ti mismo. (Lc 10, 27).
Jesús, eso ya me cuesta más. No sabes ¡cuánto me quiero a mí mismo! Es impresionante. Y me dices que es así, como a mí mismo, como tengo que amar a los demás… ¡Me va a costar un montón! Pero cuento con tu ayuda porque en el prójimo te veo a Ti. Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve (1 Jn 4, 20). ¡Lógico!
Prójimo es el más próximo. Mira a quién tienes a derecha e izquierda.
Propósito: poner el corazón en lo que vale la pena (además del fútbol).

domingo, 7 de octubre de 2018

Nuestra Señora del Rosario. Mi amor es mi peso


¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? (Mc 10,2).
Jesús, pero ¿Qué está pasando? ¿Por qué tanta tragedia, tanto dolor? ¿Por qué tanto matrimonio roto? ¿No me pasará a mí también? Jesús, con razón me decía aquel amigo: Cuando el noviazgo es una come­dia (todo vale), el matrimonio acaba en tragedia (ya, nada vale). Es en el noviazgo cuando se ponen los cimientos, las bases, de lo que después será un hogar luminoso y alegre y… no todo vale. Es tiempo de hablar y hablar. ¿De qué? Decía una abuela: Si la persona con la que sales, que empieza a gustarte, no tiene fe, entonces no tomes ni café; porque si te enamoras, luego ¿Qué haces?... Compartir amores es compartir valores.
Dicho de abuela sabia (un poco guerrillera): “Si no tiene fe, ni café”
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre (Mc 10,9).
San Juan Pablo II escribió una obra de teatro “El taller del orfebre” donde trata de las andanzas de varios matrimonios jóvenes en los que “se ha terminado el amor”. Un día Ana, una de las mujeres casada recientemente, decide entrar en la tienda para tasar su alianza ma­trimonial de oro... El orfebre comprueba en la balanza que ¡no pesa nada! Asombrado mira por dentro y encuentra inscrita la fecha de la boda. –Lo siento, su anillo no tiene ningún valor, a no ser que esté junto al otro. Es lo que decía San Agustín: Mi amor es mi peso. Lo que da peso al amor es el sacrificio por la persona amada, los pequeños detalles… lo demás es aire, vapor, humo.
¿Cuánto pesa tu amor? Dile a Jesús que te de muchos kilos, toneladas…
Propósito: engordar en el amor.

sábado, 6 de octubre de 2018

A vista de niño, ver a Dios


Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque lo has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Si, Padre, porque así te ha parecido mejor (Lc 10,21).
Era un 18 de enero de 1945. Cracovia (Polonia) recién liberada. De aquel soldado ruso aprendí muchísimo — recordaba San Juan Pablo II —, sobre la manera con la que Dios se abre camino en el pensamien­to de las personas que viven bajo condiciones que niegan sistemáti­camente su existencia. No había entrado jamás en una iglesia. Tanto en la escuela como en el trabajo, siempre había oído negar la existen­cia de Dios. El soldado insistía: —En mi país nos repiten continuamen­te que Dios no existe. Pero yo siempre he sabido que existe, y ahora quiero saber algo más sobre Él. Entonces Karol se convenció de que la verdad sobre Dios está inscrita en el espíritu de las personas sencillas y que ningún sistema, ninguna ideología podrá extirpar esta verdad.
Premios Nobel, filósofos, intelectuales, pero si no se conoce a Dios hay un vacío. ¿Con quién puedo hacer apostolado?
¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! (Lc 10,23).
Ver a Dios es muy sencillo y asequible. Lo ven hasta los niños. No hacen falta ni microscopios, ni telescopios, ni periscopios, ni nada. Para poder ver a Dios lo único que hace falta es sencillez en la vista y limpieza de corazón: Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios.
Pide a Jesús sencillez y limpieza de corazón, y que luego se te revele.
Propósito: graduarme la vista en la próxima confesión.

viernes, 5 de octubre de 2018

Témpora de Acción de Gracias. Todo el que pide, recibe


Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá (Mt 7, 7).
Desde pequeñito todo el mundo me decía que era un pedigüeño, que no hacía más que pedir, que si era una sanguijuela o cosas peo­res. Jesús, Tú sí que me entiendes: Pedid y se os dará. Bueno, pues prepárate: te pido por los niños a los que nadie habla de Dios, que no conocen a tu Madre dulcísima; te pido por los que mueren antes de nacer y por sus padres; que cures a todos los enfermos, que se acaben las guerras, por los cristianos perseguidos, que nadie pase hambre; te pido por el Papa, los sacerdotes y los religiosos; te pido por mis padres y por el pesado de mi hermano, para que se haga cura; te pido por el Betis, para que gane la Champion y la liga; te pido… ¡la Luna!
Añade tu lista personalizada de peticiones… (no hay límite).
Porque todo el que pide, recibe; y todo el que busca, en­cuentra; y al que llama se le abrirá (Mt 7, 8).
Perdóname, Jesús. No sé si me habré pasado un poco. Me ha salido una lista casi tan grande como la de mi mamá en el supermercado, pero tú has dicho: Porque todo el que pide recibe. Bueno, Jesús. Ya sabrás Tú el momento y la forma oportuna. Porque también a veces me dices como a tus Apóstoles No sabéis lo que pedís (Mt 20, 22). Jesús, Tú sabrás mejor que yo lo que más me conviene, cuándo y cómo; lo dejo todo en tus manos.
Hasta ahora ¿qué no me he atrevido a pedir?
Propósito: sobre todo te pido: ¡hágase tu voluntad!

jueves, 4 de octubre de 2018

San Francisco de Asís. Jesús, soy un “bicho” que te quiere


Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza (Lc 9,57-62).
Las hormigas tienen sus hormigueros, las abejas sus colmenas, las arañas sus telas, los ratones sus agujeros, mis hermanos su habitación… Mira, Jesús, mientras yo viva, tú tranquilo, que no te faltará una casa, un techo. Estarás siempre conmigo, ¡de verdad! ¡Te lo prometo…! Te llevaré siempre conmigo. Jesús yo quiero ser tu templo, ¡soy Templo del Espíritu Santo!: tu refugio, tu escondite, tu consuelo y tu descanso, donde puedas echar una cabezadita o unas risas de vez en cuando. Me sé unos chistes buenos.
Jesús descansa en mi alma. Dile que ya no quieres ser más su pesadilla.
Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos
Jesús, hoy te pido por todos los Franciscos, Pacos, Pacorros, Paquitas… del mundo. Hoy es la fiesta de uno de tus grandes amigos, San Francisco de Asís, también amigo de la naturaleza y de los animales: hermano Sol, hermana Luna, hermano pájaro… Como soy bastante animal le pido a San Francisco que me domestique, que me convier­ta en tu mascota preferida, en tu animal de compañía. Jesús, perdó­name que todavía sea un poco, o bastante, animalito, pero con tu gracia, con mi lucha y con el paso del tiempo me corregiré.
Reza especialmente por el Papa Francisco.
Propósito: Ser la “+cota” de Jesús (menos animal y más racional).

miércoles, 3 de octubre de 2018

Jesús, te quiero con todas mis fuerzas


Le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas». Jesús le respondió: «las zorras tienen sus madrigueras, y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Lc 9, 58).
Jesús, en casa tenemos un conejo. Se llama Tambor, por la peli de Bambi. Es suave, peludo y muy listo. Está tan contento que cuando le abrimos la jaula no se quiere salir de lo a gusto que está. A veces le sacamos de paseo por la calle con correa y todo, pero entonces se acercan perros a olisquearle y se muere de miedo. Las zorras tienen sus madrigueras, y los pájaros nidos… Y Tambor su jaula. ¿Y Tú, Jesús? ¿Dónde duermes? ¿Quién te cuida? Jesús, el Sagrario es muy frío. Si soy capaz de cuidar tan bien a un conejo, ¿cómo no voy a hacerte espacio en mi alma? Jesús, mi corazón es tu casa.
Dile a Jesús que lo quieres y que quieres tratarle muy bien
A otro le dijo: «Sígueme». Él respondió: «déjame primero ir a enterrar a mi padre» (Lc 9, 59).
Jesús, ¡vaya plan! Una excusa mala. Le invitas a ir contigo y prefiere irse de funeral, a un entierro. No sé qué pasa pero estoy rodeado de enterradores, de gente triste. Lo entiendo en mi amigo Fune, el de la Funeraria, porque es su trabajo, pero estar siempre triste… Jesús, yo me he propuesto estar siempre contento, que me conozcan por el que siempre ríe. La verdad es que no me cuesta. Me sale sin esforzarme, cuando pienso que te he hecho un espacio en mi alma
Cuéntale a Jesús que enterradores o gente triste conoces.
Propósito: lucir cada día mi mejor sonrisa.

martes, 2 de octubre de 2018

Ángeles Custodios. No me dejes ni de noche ni de día


¿Quién juzgas que es el mayor en el Reino de los Cielos? Entonces, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos (Mt 18,1-5).
¡Qué pesados los mayores! Siempre comparándolo todo, midién­dolo todo: ¿cuánto cuesta?, ¿cuánto vale?, ¿cuánto ganas?, ¿quién manda más? ¿Quién juzgas que es el mayor? Jesús, muy buena tu respuesta: Si no os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos. Jesús, como te decía ayer, delante de Ti quiero ser siempre niño. Y aprender a confiar en Ti, como lo hizo san Josemaría hace 90 años y se lanzó al mundo entero para sacar adelante el Opus Dei.
Pide a Jesús ser niño delante de Él, es decir confiar en su voluntad.
Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, pues os digo que sus Ángeles en los Cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre (Mt 18, 10).
¡Felicidades, Ángeles Custodios!, con mención especial al mío (que tan bien me cuidas…). Hoy es fiesta en el Cielo, la Fiesta de los Santos Ángeles, con demostración de acrobacias angélicas y todo. Pero también cumple años la Obra: ¡Felicidades Opus Dei! Gracias, Jesús, por algo tan bueno; gracias Ángeles Custodios, muchas gracias San Josemaría por ser un hombre tan fiel.
Di a tu Ángel que te hable de Jesús, de lo guapa que es la Virgen….
Propósito: tratar más a mi Ángel Custodio y a san Josemaría.

lunes, 1 de octubre de 2018

Santa Teresa del Niño Jesús. Ser sencillo, no es ser tonto


Jesús, adivinando lo que pensaban, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: «El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que acoge a mí acoge al que me ha enviado» (Lc 9, 47-48).
¿Quién sería ese niño tan afortunado? Podía ser la hija de Jairo, tan contenta, o el despierto chico de los panes y los peces, o uno des­pistado que pasaba por allí, o yo… ¿Por qué no? Jesús, entonces me tomas de la mano, me la aprietas, sonríes y me dices bajito: —Vamos a darle un susto a estos. El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí. Jesús, pienso en los niños no nacidos y me dan ganas de llorar… ¿Por qué no los quieren? Es horrible, matar a esos niños es como matarte a ti. ¿Tú quieres también a esos niños abortados? —Pues claro, tan pequeñitos que son, serán pues, muy grandes en el cielo y además desde allí intercederán por sus papás.
Santos niños inocentes, no nacidos, intercedan también por mí.
El más pequeño de vosotros es el más importante (Lc 9,49).
Hoy la Iglesia celebra a una gran santa: Santa Teresa del Niño Jesús o Santa Teresita. Tan grande y tan pequeña. Ella supo hacerse pequeña, muy pequeña, para que Dios la pudiera coger en sus brazos y entonces, se hizo muy grande. No podemos olvidar que como decía el poeta: lo más grande que podemos hacer en la tierra es ser hacedores de cosas pequeñas.
Pide a Jesús hacerte más pequeño y cuidar los pequeños detalles
Propósito: ser como los niños que se dejan querer.

3+2 octubre 2018


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domingo, 30 de septiembre de 2018

Si la envidia fuera verde, cuántos “marcianos” habría


El que no está contra nosotros está a favor nuestro (Mc 9, 39).
Las envidias, eso es lo que a veces arruina todo en la clase. Una vez un compañero de mi clase le propuso al profesor que rezáramos una estampa a San Josemaría pidiendo por una señora que había tenido un accidente en la entrada del colegio. No lo pidió el más piadoso de la clase precisamente, y eso fue lo que me cayó mal. Me enojé con él y no recé bien la estampa por pensar en mis adentros que ese compañero mío era un hipócrita. Después lo pensé con calma. Lo hablé contigo, Jesús. Lo que me había caído mal era que no se me hubiera ocurrido a mí, ni que hubiera sido yo quien sugiriera a mi compañero que rezara.
La envidia se cura dando gracias a Dios por lo que uno tiene.
Y cualquiera que os dé de beber un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, en verdad os digo que no perderá su recompensa (Mc 9, 40).
¡Cómo cuidas, Jesús, a los tuyos! Como decía San Josemaría: no te dejas ganar en generosidad. Quiero ser tuyo, mi Jesús. Quiero pertenecerte. No es que quiera que la gente me vaya dando vasos de agua (aunque a veces no me vendrían mal, mejor si es alguna bebida rehidratante). Es más, esas palabras tuyas me animan a mostrar que soy tuyo porque voy dando “vasos de agua”. Esa agua puede ser: hacer mi cama, recoger la ropa sucia de mi cuarto, ayudar a poner la mesa, etc.
Menos pensar en ver quién me da de beber y más a quién hidrato.
Propósito: Dar un vaso de agua a alguien.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael


Vio Jesús a Natanael que se acercaba y dijo de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay doblez (Jn 1, 47).
¡Qué buen piropo le echas, Jesús, a Bartolomé! Que era como un ángel, que no tenía “doblez”, lo que decía lo hacía y no cambiaba aunque la situación fuera difícil. Y es que cuando la Trinidad creó a millardos y millardos de ángeles les dijo “o conmigo o contra mi” y ellos eligieron libremente de una vez para siempre y nombró a tres capitanes. Jesús, ¡qué envidia de Miguel “Príncipe de la milicia celestial”, de Gabriel “Mensajero de Dios”, de Rafael “Medicina del Señor”… a los tres les pido ayuda y que no tenga nunca “doblez”, que mi “sí” sea siempre “sí”.
Pide su especialidad a cada uno de los tres Arcángeles.
En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar (Jn 1, 56).
Yo no he visto ningún ángel, pero sé que tengo uno conmigo siempre –lo llamo así “Ángel”, sin hacerme bolas– y que mi clase está llena de ellos porque somos muchos compañeros. Pero donde se juntan todos los ángeles y arcángeles es en Misa y en el Sagrario, por eso me gusta rezarles: “Oh Espíritus Angélicos que custodiáis nuestros Tabernáculos, donde reposa la prenda adorable de la Sagrada Eucaristía, defendedla de las profanaciones y conservadla a nuestro amor”. ¡Que inmenso aeropuerto de ángeles es cada altar!
Encarga a los Arcángeles que cuiden a Jesús Hostia.
Propósito: Saludar a los ángeles del Sagrario… y a los otros.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Chat divino


Y sucedió que, cuando estaba haciendo oración, se hallaban con Él los discípulos (Lc 9, 18).
¿Cómo rezabas, Jesús? O más bien ¿cómo rezas? Digo como rezas porque si rezar es hablar con Dios, lo tuyo es un chat permanente con el Padre y con el Espíritu Santo. Pero cuando estabas en la tierra con tu cuerpo mortal debía ser impresionante: ¡ayúdame a rezar! Porque a veces se me olvida, o me pongo a pensar en vez de hablar contigo, o con el Padre o con el Espíritu Santo, o con tu Madre –que es también madre mía–. Otras veces retraso el momento, porque sé que Tú siempre estás ahí esperándome y soy un abusivo.
Pide perdón a Dios por tus descuidos en la oración.
Él les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro dijo: El Cristo de Dios (Lc 9, 20).
Con la boca lo digo, Jesús, cuando rezo el Credo y en mi oración también te lo digo muchas veces: Jesucristo, Jesús el Cristo, el ungido de Dios Padre, su Unigénito. Con la boca y con el corazón, pero tantas veces, Jesús, con las obras no. Y es que seguirte cuesta, y Tú me contestas: –a mí también me costaba ir a la Cruz por ti, para salvarte, por eso me fui al Monte de los Olivos y me puse a rezar: “no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22, 42). Que aprenda a decir “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28) con mi comportamiento.
Sigue pidiéndole que te haga muy coherente.
Propósito: Rezar bien y que se note luego.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Creer de verdad


Herodes el tetrarca oyó todo lo que ocurría y dudaba, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, otros que Elías había aparecido, otros que algún profeta de los antiguos había resucitado (Lc 9, 7-8).
¡Cuánta gente se dice cristiana, Jesús! Pero no todos creen; yo ahora te digo “creo que eres el único Hijo del Padre, nuestro Señor, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nacido de santa María Virgen, que padeciste bajo el poder de Poncio Pilato, que crucificado, muerto y sepultado, tras descender a los infiernos, resucitaste al tercer día de entre los muertos, y subiste a los cielos y estás sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí has de venir a juzgar a vivos y muertos”.
Haz muchos actos de fe en Jesucristo.
Y dijo Herodes: A Juan lo he decapitado yo, ¿quién, pues, es éste del que oigo tales cosas? Y deseaba verlo (Lc 7, 9).
Te he dicho que creo, Jesús, y –como Sto. Tomás– cuando el sacerdote te alza en la Consagración rezo “Señor mío y Dios mío”, y te veo oculto bajo las apariencias de Pan y de Vino, pero te deseo ver cara a cara. Jesús, que te vea, llévame un día al Cielo. “Tu rostro buscaré, Señor” (Sal 26, 8), o como decía la Santa Patrona de los poetas: “Véante mis ojos, / dulce Jesús bueno, / véante mis ojos, / muérame yo luego”.
Dile a Jesús: “Creo, te amo y espero que me lleves al Cielo”.
Propósito: Hacer actos de fe, esperanza y caridad sin parar.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

MISIÓN: cambiar el mundo


Los envió a predicar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos (Lc 9, 2).
Yo Jesús ni soy uno de los doce Apóstoles ni tampoco soy médico, pero soy cristiano. “Cristiano es mi nombre, Católico mi apellido” decía S. Agustín hace muchos siglos. Un día en Reli nos explicaron que las últimas palabra de la Misa en latín son “ite, missa est ” que significa “salgan, su misión es ahora”. Tú me sigues enviando a predicar y a sanar a quien me rodea, a predicar con mi ejemplo, a sanar con mi sonrisa… Tú te quedas en el Sagrario, pero tu Gracia me acompaña para hacer felices a los demás… ¡Jesús, que me llene de amor a Ti y a los demás en cada Misa, en cada Comunión, y cuando voy a visitarte!
Dile a Jesús que te mande en una misión SWAT.
Y les dijo: No llevéis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas (Lc 9, 3).
¡Cuánto miedo, Jesús! Veo claro que soy de tu SWAT, pero me da miedo, cuando quiero ayudar a un amigo, hablarle de que no moleste a sus hermanos, que no es más macho por ser más patán…, entonces me da vergüenza. Me has visto, Jesús, haciendo pruebas en el espejo de lo que le voy a decir, o inventando primero jugar FIFA, para luego –medio engañado– llevármelo a Misa… Tú me dices que no necesito nada, ni bastón, ni plata… y es que teniéndote a Ti, lo demás se arregla.
Cuenta tus miedos y tus “estrategias” a Jesús.
Propósito: Lanzarme en el apostolado.

martes, 25 de septiembre de 2018

La familia lo primero


Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte (Lc 8, 20).
Esta frase, Jesús, me hace pensar en que todas las familias son iguales. Siempre quieren ver y atender especialmente a los más pequeños o jóvenes. Y yo muchas veces me hago el rogado o pongo mala cara cuando hay reuniones familiares. Y en ocasiones llego a decir que son aburridas esas reuniones y que por eso no quiero ir. Jesús, hoy quiero hablarte de cada uno de los miembros de mi familia. Y además pedirte que me ayudes a tratar a todos muy bien y a quererlos.
Habla con Jesús de cada uno de los de tu familia y pide lo que piensas que necesitan.
El, respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen (Lc 8, 21).
Aquí está el secreto de los buenos hijos de Dios. Me parece entender, Jesús, que un buen hijo de Dios es el que quiere descubrir cuál es la voluntad de Dios Padre y luego hacerla. Jesús, ayúdame a que no me deje engañar por la comodidad y me conforme con simplemente no pecar y creerme después que soy bueno. Y es que a veces me felicito a mi mismo por lo bueno que soy ya que no he hecho nada malo.
¿Cuál es la voluntad de Dios Padre para ti? ¿Estás dispuesto a cumplir esa voluntad?
Propósito: Ser buen hijo de Dios.

lunes, 24 de septiembre de 2018

Dar luz, tipo lámpara LED


Nadie que ha encendido una lámpara, la oculta con una vasija o la pone debajo de la cama, sino que la coloca sobre un candelero para que los que entran vean la luz (Lc 8, 16).
Jesús, no me gustan nada los nerdos, esos egoístas que quieren sacar 100 en todas la clases para ser millonarios el día de mañana. Yo quiero sacar buenas notas, pero ayúdame a no ser un egoísta, a ayudar a los demás, a pasarlo bien con ellos y a prepararme muy bien para servir con mi profesión a todos. Leí en Camino (n. 301) “estas crisis mundiales son crisis de santos”: ¡ayúdame, Señor, a iluminar y a mejorar mi ciudad, mi patria, la tierra entera!
Sueña con Jesús en darle la vuelta al mundo como a un calcetín.
Al que tiene se le dará; y a todo aquel que no tiene, incluso lo que piensa tener se le quitará (Lc 8, 18).
No lo entiendo bien, Jesús. Me parece que el rico se confía en su dinero, el nerdo en sus notas, el interesado en los conectes de su papá… Luego el banco quiebra, le da un derrame cerebral o cambian al Ministro de Economía y todo lo que uno pensaba tener se acaba… y después la muerte. Dijo San Juan de la Cruz, “al atardecer de la vida, nos juzgarán en el Amor”. A quien Te haya buscado y amado en la Tierra, Te le darás por entero y PARA SIEMPRE.
Pregunta a Jesús si piensa que tú estás aprovechando la vida. Por cierto, ¿ya descubriste tu vocación?
Propósito: Ser avaricioso del Señor.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Estar siempre ahí


Una vez en casa, les preguntó: –«¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante (Mc 9, 33-34).
Jesús, esa discusión de tus discípulos me recuerda los pleitos que a veces tenemos en el carro con mis hermanos. Tiene que ver con quién se sienta adelante. Me debería de dar igual, lo sé. Pero ir adelante implica tener el control del radio y elegir la música. Si no, le toca a uno ir con audífonos como si no tuviera familia. Cuando estamos en esas, intento llevar la discusión a términos tan absurdos como, por ejemplo, que el que debería ir adelante es el que tiene mejor gusto musical: es decir, yo. ¿Será posible que sea tan egoísta?
Ser generoso es oír la música que le gusta a tus hermanos.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: –«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» (Mc 9, 35).
Me emociono al verte así de cariñoso, Jesús. Otro les hubiera pegado una buena gritada a los apóstoles. Tú, en cambio, los reúnes, y les explicas con cariño las cosas. Ayúdame a mí también, Jesús. Quiero entender que no es ni más listo ni mejor el que “sale ganando”, a base de hacer de menos a los demás. No es más listo el que se sirve primero y agarra el pedazo más grande; ni el que corre más y se logra sentar adelante en el carro.
Dejarle lo mejor a otro. Ser el último. Eso sí quiere ganas.
Propósito: Aprenderme los gustos de mis hermanos.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Sembrar en las almas


Salió el sembrador a sembrar su semilla; y al sembrar, parte cayó junto al camino (...), parte cayó sobre terreno rocoso (...) parte cayó en medio de las espinas (...) y parte cayó en la tierra buena (Lc 8, 5-8).
Jesús mío, enséñame a recibir bien tu semilla, aunque ahora ya no haya casi nadie que quiera ser agricultor, yo sí quiero serlo. Mi abuelo me cuenta cómo se cultiva la milpa, o cómo es el trabajo de la zafra (caña de azúcar)… Y cómo pasan pendientes del clima para la cosecha… Yo he de sembrar como cristiano, con mi ejemplo, con mi palabra, con mi amistad…, recordando una obligación, desviando una mala plática hacia el fut y luego jalando las orejas, con cariño, al que la empezó.
Examina con Jesús si eres un buen agricultor de tu alma.
La que cayó en tierra buena son los que oyen la palabra con un corazón bueno y generoso, la conservan y dan fruto mediante la paciencia (Lc 8, 15).
Quiero, Jesús, ser tierra buena… soy buena tierra desde que me bautizaron; pero el pecado la convierte en mala, luego llegas Tú y me purificas –Penitencia– y me abonas y nutres con tu Palabra y con tu Pan –Eucaristía–. Sé que la Misa dura un rato, y la Comunión unos minutos, pero ayúdame Jesús a que la Misa sea el riego de un corazón bueno y generoso, que dé fruto sin cansarme.
Analiza con el Señor cómo aprovechas el riego de la gracia.
Propósito: Sembrar hoy en el alma de los amigos.