viernes, 27 de abril de 2012

¡Viva Jesús Sacramentado!


Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá eternamente (Jn 6,51).
Jesús, al leer este Evangelio me acuerdo que hablas del maná y lo único que se me viene a la cabeza es Maná, el grupo de rock mejicano. Y ya ves estoy ya distraído con la canción esa que dice así: Desde que te perdí / la luz se ha puesto muy mojada / mirada triste está nublada / Y en mis ojos no ha parado de llover. Te parecerá una tontera, pero me recuerda lo mal que se está sin Ti, cuando te pierdo por el pecado. Solo y ya sin ti / Me tienes como un perro herido / Me tienes como un ave sin su nido / Estoy solo como arena sin su mar.
u  Pregúntate: ¿En qué tipo de ocasiones pierdo a Jesús? ¿Me duele perderle?
Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida Eterna (Jn 6,54).
Jesús, como en la canción te pregunto: Dime que faltó, dime que sobró, dime que pasó / Pero dime algo, pues me estoy muriendo. Y en la oración me respondes que me faltó valentía, me sobró egoísmo, y por eso, pasó… lo que pasó. ¡Qué mal se está sin Ti! ¡No se puede vivir sin Dios! Y vienen las lágrimas del arrepentimiento: Sigue lloviendo, le sigue lloviendo al corazón / Y en mis ojos no ha parado de llover. Bien purificado por la Penitencia me acercaré el Pan de Cielo, a la Eucaristía.
u  Einstein se equivocó: la oración viaja más rápido que la luz. Di despacito una Comunión espiritual.
Propósito: Comulgar a diario.