lunes, 7 de enero de 2019

Preguntando se llega a Roma… y al Niño


Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntado ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo (Mt 2, 1-12).
Jesús, qué sorpresa la que se llevaron María y José al ver a aquellos Magos; y más sorpresa cuando les dieron oro –como Rey–, incienso – como Dios– y mirra –como hombre mortal–. Pero los Magos salieron ganando porque vieron al Niño y lo adoraron. Los Magos encontraron al Niño-Dios porque cuando perdieron la estrella, preguntaron… Jesús, que no me de pena preguntar cómo encontrarte cuando ando perdido… ahora estoy contigo en el Nacimiento y voy a mover un poco a los Reyes para que no se pierdan.
Jesús, no quiero perderte, que no me de pena preguntar.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al Niño con María, su madre y cayendo de rodillas le adoraron; después, abriendo sus cofres le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra (Mt 2, 1-12).
Los Reyes le hicieron sus regalos de Navidad al Niño, pero Él les tenía guardados regalos para ellos desde el 25: –Melchor ¿qué te trajo Santa?: Una estrella juguetona, un Niño que es Dios y una Madre de verdad. – Anda, lo mismo que a mí. –Y a mí también, replicó Baltasar. Jesús, Tú y tu Madre sois el mejor regalo para la humanidad.
Pásate el día jugando con tus regalos de Santa… y con el Niño Dios.
Propósito: jugar todo el día

domingo, 6 de enero de 2019

Alma, calma


Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como oveja sin pastor, y se puso a enseñarles con calma (Mc 6, 34).
Jesús, ¡ay que depre! Vaya bajón esta mañana al despertarme, pensar en que sólo me quedan unos diez días más de vacaciones. Si alguna vez me pongo triste, sé cuál es el remedio: acudir a ti. Jesús vio una multitud y le dio lástima. Me viste, nos viste y comenzó la fiesta: Hicieron recostar a la gente sobre la hierba en grupos y nos diste de comer. Partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran. Por eso la Misa y el Sagrario son mi quitapenas. Quiero alimentarme del Pan de Vida y después, cuando te tenga dentro, te daré gracias por lo bien que me lo he pasado esta Navidades.
¿El mejor antidepresivo?: La comunión frecuente. Hoy lo necesito…
Y se puso a enseñarles con calma (Mc 6, 34).
Esto va por los profesores. Es que ¿nunca han sido alumnos? ¿Tan lejos les queda su infancia? Nada de exámenes de nivelación a la vuelta… Eso es de mal gusto y va contra los derechos humanos (los alumnos también somos humanos). Fue lo que hizo Jesús: enseñarles con calma, con calma, con calma, con mucha calma. ¡A ver quiénes me tocan este año! Ayúdales, Señor, porque a veces la culpa es mía y de mis aleros molestando.
Agradece a Jesús por los profesores tan buenos que tendrás.
Propósito: Empezar a rezar ya por un buen regreso a clases

sábado, 5 de enero de 2019

De todas las Zonas


Y dejando Nazaret se fue a vivir a Cafarnaún (…) para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: el pueblo que yacía en tinieblas ha visto una gran luz. (Mt 4, 13-16)
Jesús, pronto voy a dejar mi casa cada mañana para volver al colegio, me queda poco tiempo de vacaciones. ¡Ojalá sea mi casa como la tuya de Nazaret! En parte depende de mí, de no ser un servido. Voy a aprovechar los días que me quedan para ayudar mucho a mis papás, seguro que puedo arreglar más de un closet, recoger y ordenar cosas de estos días… ¡ah! y preparar muy bien todo mi material y el de mis hermanos para el colegio.
Jesús, que no se me apague tu Luz cuando empiece el colegio.
Y le seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán (Mt 4, 25)
Estos días pasados mucha gente se ha acordado de Ti, mi Jesús, pero te pido para que no haya sido sólo por un día. Una prima mía fue a Orlando y me contó que las calles estaban bien bonitas y que en la iglesia supo seguir la Misa muy bien aunque era en inglés y que había dos chinos y bastantes negros. ¡Qué alegría que tanta gente te siga, todos tan distintos y todos tan iguales! Quiero ser hermano de todos, también de los nuevos en el colegio y de aquellos que no me caen tan bien.
Te siguen canches, cheles, chaparros, negritos,… yo no discrimino, soy cristiano.
Propósito: no ser racista

viernes, 4 de enero de 2019

Siempre llegas a tiempo


Y viéndoles remar con gran fatiga, pues el viento les era contrario, hacia la cuarta vigilia de la noche viene a ellos andando sobre el mar, e hizo ademán de pasar de largo (Mc 6, 48)
A veces no te entiendo, Jesús, cuando estoy en un peligro no me “salvas” enseguida. Me acuerdo del poema que leí en la puerta de una ermita de la Virgen del Carmen, en un puerto de pescadores: “Quien no sepa rezar / que navegue en alta mar / allí solo aprenderá”. Quieres que ponga de mi parte, no me das nada que pueda conseguir yo remando, y además Tú te apareces y si te llamo acudes. A veces son buenos los problemas, para que no me crea ni Superman, ni la Mamá de Tarzán. Yo sólo no puedo, tengo que acudir a Ti.
Jesús, que no me crea Superman, que siempre cuente contigo.
El habló en seguida con ellos, y les dijo: Tened confianza, soy yo, no temáis. Y subió con ellos a la barca y cesó el viento (Mc 6, 50-51)
Nunca he estado en Galilea, pero estuve una vez en el mar. ¡Cómo me gustaría ir en una barca contigo y mis amigos! ¡Cuántas cosas te preguntaría! ¿Por qué el cielo es azul, y por qué disfruto pescando pero no me gusta comer pescado? ¿Por qué aunque no lo parezca, ya quiero que empiecen ya las clases? Jesús, te gusta la pesca; acompañarte, me encanta; pero dejarme pescar, ¿por qué no me gusta? ¿Acaso no estaré en buenas manos, si me dejo “agarrar” por ti?
Señor, en tu barca ¿pescador o pescadito?
Propósito: ser pececillo

jueves, 3 de enero de 2019

Buena memoria


“Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús (Jn 1, 36-37).
Todo israelita bien con buena formación sabía qué significaba que alguien fuera el “Cordero de Dios”. Lo recordaban cada vez que comían la Pascua, y cuando se ofrecían sacrificios en el templo de Jerusalén. Habían aprendido a reconocer a Jesús gracias a la formación que habían recibido. Yo he recibido mucha formación espiritual, Jesús. Pertenezco a un país católico en su mayoría, mi familia me ha transmitido la fe y en el colegio también me enseñan mucho. Creo que ya es hora de que abra bien los ojos y vea que estás pasando constantemente a mi lado: cuando veo un necesitado, alguien que me pide algo, mis papás que me dan encargos, oportunidades de servir o de sacrificar mis gustos…
Busca a Jesús, está a tu lado. No te lo pierdas.
Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde (Jn 1, 39)
Tan impresionante fue el encuentro de los discípulos contigo, Jesús, que hasta la hora se les quedó grabada. Su primer encuentro con el Cordero de Dios fue hacia las cuatro de la tarde. Yo me he propuesto hablar contigo seguido, a una hora fija cada día. Tengo hora fija para hacer mi rato de oración con el 3+2, pero a veces se me olvida. Jesús, que no se me olvide más que me estás esperando a esa hora.
Pídele a tu Ángel custodio que te recuerde la hora de la oración.
Propósito: puntualidad
“Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús (Jn 1, 36-37).
Todo israelita bien con buena formación sabía qué significaba que alguien fuera el “Cordero de Dios”. Lo recordaban cada vez que comían la Pascua, y cuando se ofrecían sacrificios en el templo de Jerusalén. Habían aprendido a reconocer a Jesús gracias a la formación que habían recibido. Yo he recibido mucha formación espiritual, Jesús. Pertenezco a un país católico en su mayoría, mi familia me ha transmitido la fe y en el colegio también me enseñan mucho. Creo que ya es hora de que abra bien los ojos y vea que estás pasando constantemente a mi lado: cuando veo un necesitado, alguien que me pide algo, mis papás que me dan encargos, oportunidades de servir o de sacrificar mis gustos…
Busca a Jesús, está a tu lado. No te lo pierdas.
Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde (Jn 1, 39)
Tan impresionante fue el encuentro de los discípulos contigo, Jesús, que hasta la hora se les quedó grabada. Su primer encuentro con el Cordero de Dios fue hacia las cuatro de la tarde. Yo me he propuesto hablar contigo seguido, a una hora fija cada día. Tengo hora fija para hacer mi rato de oración con el 3+2, pero a veces se me olvida. Jesús, que no se me olvide más que me estás esperando a esa hora.
Pídele a tu Ángel custodio que te recuerde la hora de la oración.
Propósito: puntualidad

miércoles, 2 de enero de 2019

Lindo corderito


Juan exclamó: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn 1, 29).
—Por favor… ¡dibújame un cordero! —¡Eh! —Dibújame un cordero... Era lo último que podía esperar aquel aviador extraviado en medio del desierto del Sáhara. Nos lo cuenta el Principito. Tras varios dibujos fallidos: —Este cordero está muy enfermo. Haz otro; —No es un cordero, es un carnero; — Este es demasiado viejo…, el piloto y artista (incomprendido) garabateó su último dibujo: —Esta es la caja. El cordero que quieres está adentro. —¡Es exactamente como lo quería! celebró el Principito —¿Crees que comerá mucha hierba…? En la Misa, el sacerdote dice antes de la comunión “Éste es el Cordero de Dios”. ¿Dónde está ese cordero? En manos del sacerdote, y también en una “caja”, en el Sagrario. No lo veo, pero ahí está. No podemos olvidar que lo esencial es invisible a los ojos.
¿Quién le va a temer a un corderito? ¿Le temes tú?
Y Juan dio testimonio diciendo: He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre Él (Jn 1, 32).
Jesús, usas te manifiestas de modos sencillos de modo que cualquiera pueda entender. Bueno, no cualquiera, sólo la gente sencilla. Primero nos dices que eres cordero. Nadie teme a un cordero. Pero ningún “poderoso” de la tierra utilizaría un corderito como símbolo de fuerza. El Espíritu Santo viene como paloma. Tampoco es que sea el ave más popular para significar poder o dar terror. Sin embargo, es Dios mismo quien está detrás.
No te dejes engañar. Lo sencillo suele tener detrás a Dios.
Propósito: Visitar al Cordero que está en la “caja” (el Sagrario)

martes, 1 de enero de 2019

Santa María Madre de Dios. Madre de Dios y mía


Y vinieron presurosos y encontraron a María y a José y al Niño reclinado en el pesebre (Lc 2, 16).
¡Qué forma más bonita de comenzar el Nuevo Año! Jesús, hoy, nada más levantarme, yo también he ido presuroso a ver el Nacimiento que tenemos en casa. Ahí estás Tú, junto a tu Madre, que no te pierde de vista ni un momento, y San José. Los tres bien juntitos. Bueno Jesús, quiero pedirte un favor. Quiero estrenar el nuevo año de la mejor ma­nera, de la mano de tu María, ¿me la prestas un rato?... Recuerda que es Madre tuya pero también nuestra. Quiero vivir todo el nuevo año de la mano de la Virgen.
Cuenta a María tus proyectos para el nuevo año: ¡ser santo!
Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lc 2, 19).
El golazo en el partido con mis primos, fue un gol en toda regla, muy aplaudido. No se me va de la cabeza. Lástima que no estuviera la televisión para filmarme… Jesús, son cosas que conservo en mi me­moria y en mi corazón porque también me sirven para hablar contigo en la oración. Te ofrezco ese gol, junto a las buenas notas, ayudar en casa… Y medito, por supuesto, tu Palabra, el evangelio de cada día. ¿Qué me querrás decir?
¿Qué ha puesto Dios en tu cabeza y tu corazón? Medítalo con valentía.
Propósito: comenzar el nuevo año de la mano de Jesús, María y José.

lunes, 31 de diciembre de 2018

NOCHEVIEJA. Gracias por tantas cosas buenas


En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tiniebla, y las tiniebla no la recibieron (Jn 1, 4-5).
Bueno, se acabó el año. Mi abuelita, para variar, ya colgó el almana­que del año que viene que le regalaron en la farmacia. Ella es aficio­nada a esas cosas. También colecciona los suplementos del resumen del año que salen durante estos días en el periódico. Un día descubrí dónde los guardaba. Las noticias, no las entendí mucho, pero me hizo mucha gracia ver los anuncios. Aparecían cosas obsoletas como la gran novedad. Es bonito pensar que aunque los años pasan, tú sigues siendo el mismo. Jesús, eres el mismo, ayer, hoy y siempre. Desde ya te pido ayuda para que seas mi luz a lo largo de todo el 2019.
Haz una lista de tus metas para el 2019, y encomiéndaselas a Jesús, para que todas te ayude a estar más cerca suyo.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre (…) A cuantos la recibieron, les da el poder para ser hijos de Dios (Jn 1, 9,12).
¡Cuántos propósitos para este nuevo año! Me ha salido una gran lista. Pero casi se me olvidaba dar gracias, por todo lo que he recibido a lo largo de este año. Primero, por todo lo que he visto con mis ojos; y luego, por aquellos beneficios de los que ni me enteré. Gracias, Jesús, por mi familia, por mis amigos, por el afecto de tanta gente. Gracias por todo lo que he aprendido y por ayudarme a recomenzar en mis luchas.
Proponte comenzar el nuevo año con una oración.
Propósito: en el minuto cero, segundo 1: rezar, luego festejar.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Sagrada Familia Jesús, María y José


Y bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón (Lc 2,51).
Jesús, hoy es la Fiesta de tu familia, de la Sagrada Familia. ¡Qué buena es mi familia! Tengo de todo: papás, hermanos, abuelitos, primos… tengo hasta un perro y dos periquitos. Otras personas, que pena, quizá no tengan “ni padre ni madre ni perrito que les ladre”, ni nada. Ahora que paso todos los días un rato contemplando el Nacimiento ya he sacado parecido a algunas de la figuras y así rezo por todos. Hasta el muñequito de lego que puso mi hermanito me ayuda a pedir por él. Y como soy medio aventado, me imagino que María y José bien podrían ser mi papá y mamá. ¿Acaso no soy hijo de Dios, pues?
Jesús, muchas gracias por mi familia, no me la merezco.
Si alguno no cuida de los suyos y principalmente de su casa, ha negado la fe y es peor que un infiel (1Tim 5,8).
Jesús, en mi papá veo a San José, en mi mamá a la Santísima Virgen. Mi casa es una continuación del “hogar de Nazaret”. Lo que pasa es que a veces se me olvida y ando en la luna con los Guardianes de la Galaxia o dando saltos, y comiendo pizza, creyendo que soy Tortuga Ninja. Jesús, ayúdame a que mi casa sea mía, y yo ponga de mi parte en cuidarla y tenerla bonita. Ayúdame a no afearla con mi des­orden o mis relajos. Que mi casa realmente sea como lo fue la tuya; un hogar luminoso y alegre, donde todos están siempre contentos.
Pregunta a José cómo cuidar de los de tu casa.
Propósito: Que mi casa parezca de revista (porque yo la ordené)

sábado, 29 de diciembre de 2018

Para crecer por dentro


Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para pre­sentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor (Lc 2, 22-23).
Jesús, tus padres José y María –que te querían mucho– te llevaban al Templo de Jerusalén. A mí también mis papás –que me quieren mucho–, me llevan cada domingo a Misa. Pero no lo hacen sólo por “cumplir la ley”, por el cumplimiento (cumplo-y-miento). Yo en cambio me hago el rogado, pero al final voy. Jesús, en la Eucaristía me espe­ras para alimentar mi alma. ¡Sufres tanto con las almas desnutridas, “raquíticas”, con las “almejas” (almas pequeñas)! “Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar” (Lc 17, 2-3). Y como gozas con las almas cachetonas, bien alimentadas, con tu Cuerpo.
Pide por todos los papis para que lleven a sus hijos a Misa.
El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabi­duría; y la gracia de Dios lo acompañaba (Lc 2, 40).
“Llevo 20 años yendo a Misa y no me acuerdo de ninguna homilía. Eso de ir a Misa ¡no sirve para nada!”, se justificaba aquel hombre. Y su amigo le explicó: “Llevas 20 años comiendo 3 veces al día y ni siquiera puedes recordar lo que has comido hoy. Pero si no te hubie­ras alimentado cada día, ahora estarías muerto”. Jesús, gracias por alimentarme cada semana.
Dile que quieres tener un alma “cachetona”.
Propósito: No hacerse el rogado para ir a Misa.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Santos Inocentes “Ay del Chiquirritín, Chiquirriquitín”


Herodes, al ver que los Magos le habían engañado, se irritó en extremo, y mandó matar a todos los niños que había en Belén (Mt 2,16).
Un chicle sin azúcar, un café descafeinado, un champán sin burbu­jas… pueden servir pero no dejan de ser un “quiero pero no puedo”. ¿Una Navidad sin Nacimiento, sin Villancicos? ¿Una Navidad sin Niño- Dios?... es un fracaso. Herodes lo intentó: en las primeras Navidades de la historia quiso eliminar al Niño y acabó con todos los niños. Niño- Dios, aunque vengan ahora los modernos Herodes yo te protegeré. En mis Navidades el centro no serán ni los regalos, ni la las fiestas ni los tamales. Serás Tú, Jesús mío. Y el tamal me sabrá más rico, las fiestas más divertidas, los regalos más bonitos y los niños más contentos.
Jesús, ¿hay algo qué me impide recibirte bien?
Y mandó matar a todos los niños que había en Belén y toda su comarca, de dos años para abajo, con arreglo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos” (Mt 2, 16-17).
Jesús, ¡qué pena! Herodes calculó cuidadosamente, casi hasta científicamente la forma de eliminar niños. Sobraban, molestaban. Ahora también hay plazos, no de 2 años pero sí de 20 semanas, 20 días: ¿un pre-embrión, un feto, un niño? ¿Dónde está el límite? ¿Quién lo pone? Jesús, hoy te pido por todos esos niños y por sus papás.
Jesús, te duele ¿verdad? A mi también, y mucho
Propósito: Rezar por los niños no nacidos y encender una vela.

jueves, 27 de diciembre de 2018

San Juan Evangelista “y permanecieron con Él”


Aquel discípulo a quien amaba Jesús dijo a Pedro: ¡Es el Señor! (Jn 21, 7)
Jesús, San Juan cuando te conoció bien podía tener mis años o poco más. Como yo, era un joven lleno de ideales y “espinillas”, con ga­nas de cambiar el mundo. “Yo quisiera –me has dicho– que Juan, el adolescente, tuviera una confidencia conmigo y me diera consejos: y me animase para conseguir la pureza de mi corazón” (Camino 125). La Santa Pureza es lo raro de no ser “raro”. Porque la impureza no va sola, sino que se hace acompañar de egoísmo, violencia, pereza… La impureza esclaviza, no se conforma, siempre está insatisfecha, quiere más. Niñito Jesús, dame un corazón limpio y puro para mí, mis hermanos y amigos.
San Juan tenía un corazón joven, ardiente, enamorado, ¿cómo yo?
Maestro, ¿dónde vives? (…) Venid y veréis (…) Y permanecie­ron con Él aquel día. Era como la hora décima (Jn 1, 39).
¿De dónde sacaba Juan la fuerza? ¿Cómo consiguió un corazón tan enamorado? -Respuesta: del trato con Jesús. Sin Jesús, ningún ideal en esta vida tiene sentido. Como decía el Papa Francisco en la JMJ de Brasil “Sé que ustedes no quieren vivir en la ilusión de una libertad “chirle” (aguado, inconsistente) que se deja arrastrar por la moda y las conveniencias del momento. Sé que ustedes apuntan a lo alto, a decisiones definitivas que den pleno sentido”.
Pregúntale a Jesús -¿Qué quieres de mí? Y óyele y contéstale.
Permanecer junto a Jesús, queriendo ser como Juan

miércoles, 26 de diciembre de 2018

San Esteban protomártir esto apenas empieza


Dijo Jesús a sus apóstoles: «…darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. (Mt 10, 18)
Jesús, todavía me duele la garganta de los cantos del 24 y de ayer. Este año si me desquité de cantar y celebrar como buen hijo de Dios tu nacimiento. A mis papás les tocó levantarse para ir a trabajar, y yo, en cambio, me quedé en la casa. Iba a decir que me quedaba descansando pero el evangelio de hoy y la historia de San Esteban me han devuelto a la realidad. No me quiero quedar atrás y también quiero ser un protomártir, de los primeritos que dan testimonio de ti con sufrimiento. Y lo tengo fácil, hay que barrer la basura de los cohe­tes, tirar los papeles, y los envoltorios de los regalos; hay que lavar los platos para que esté lista la casa para año nuevo,...
Ayuda, ese es el martirio que Dios te está pidiendo.
El que persevere hasta el final, se salvará (Mt 10, 22).
Ya se me estaba ocurriendo cómo zafarme de los encargos que me habían dado. Por abrir la bocota y llevármelas de protomártir me pu­sieron tanto oficio, me había dicho. Pero no, Jesús, te veo en el pese­bre y te digo que hoy no me voy a dejar vencer por la pereza. Voy a trabajar como un burro.
A los niños chiquitos, el 26 les gusta jugar con sus regalos. No te hagas, a ti también, pero antes, a ayudar, y después con la conciencia tranquila, ¡a jugar!
Propósito: ofrecerme a ayudar recogiendo el relajo que quedó después de las fiestas

martes, 25 de diciembre de 2018

Navidad, Navidad, dulce Navidad


Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor (Lc 2, 11).
Tengo que aceptar que estoy un poco atarantado. Ayer, o hoy, mejor dicho, nos acostamos a las saber cuántas. En medio del ruido de los cohetes y la alegría de los abrazos, me quedé un rato mirando al nacimiento. María tenía cargado al niño. José estaba de rodillas, al lado. Estaba llorando, estoy seguro (José y el niño también). El niño era tan adorable, y su mamá, la siempre Virgen, parecía tener el rostro iluminado. Los ángeles cantaban alrededor “¡Gloria a Dios en el cie­lo!”. Atrás, en un segundo plano, estaba la mula y el buey. A un lado, el burro. Ese soy yo, me dije. Burro o como sea, ahí estaba también, metido en el portal de Belén.
No importa qué personaje seas, métete en el portal de Belén.
Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre (Lc 2, 7).
Mientras veía a María con el niño en brazos, y a José a su lado, me acordé de lo que san Josemaría decía en su libro de Santo Rosario, que le pedía a la Virgen el niño y cuando lo tenía en sus brazos, decía “Y le beso -bésale tú-, y le bailo, y le canto, y le llamo Rey, Amor, mi Dios, mi Unico, mi Todo!... ¡Qué hermoso es el Niño...!” (Sto. Rosario, 3er misterio gozoso). Me entraron unas ganas horribles de hacerlo tam­bién yo, pero el niño del nacimiento de mi casa es chiquito, y yo, en cambio, soy grande, aunque los amigos de mis papás digan lo contrario. ¿Y si me hago pequeño, del tamaño del niño de las figuras del nacimiento, y me dejo de falsos orgullos de querer ser “adulto”?
Pídele permiso a José de agarrar al niño y chinearlo un rato.
Propósito: Pasar un buen rato haciendo oración frente al nacimiento

lunes, 24 de diciembre de 2018

Esta noche es nochebuena y mañana Navidad


Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delan­te del Señor a preparar sus caminos (Lc 1, 76)
Me siento como esos futbolistas que ni pueden cantar bien el himno antes del partido a causa de los nervios. Llevo no sé cuántos días preparándome para la noche de hoy. Los regalos ya están al pie del árbol. La casa ya huele a tamal y un montón de delicias más. Mamá y papá andan fuera comprando las últimas cosas. Me han dado varios recados para decirles cuando vuelvan: que la tía viene a cenar, que el primo pasará mejor después de las doce, que en tal almacén hay descuentos. Pero a pesar de todo, así se lo dije a mi ángel custodio, sobreviviremos. Vamos a estar concentrados en que el de la fiesta es el niño Jesús, y que tengo que ser super servicial.
Angelito de la Guarda, dulce compañía, que sea servicial y llene a todos de alegría.
Nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nues­tros pasos por el camino de la paz” (Lc 1, 78-79)
Ya me había distraído haciendo cuentas de quiénes vendrían a la casa en la noche. ¡Jesús, viene Jesús! Yo ya vi dónde guarda mi mamá el niñito del nacimiento. Lo vamos a poner justo a las 12. Pedí que me dejaran encargarme de colocarlo junto a María y José, por­que quiero ser el primero que le dé un beso.
Concentrado en el beso que le darás a niñito Jesús.
Propósito: ser el primero que le diga que le quiero

domingo, 23 de diciembre de 2018

Ni el top 10 de la revista Billboard


¡Bendita tú entre las mujeres! (Lc 1, 42).
Jesús, quería hacer ahora una reflexión muy actual. ¿Has oído la can­ción “Baby Shark”? Bien, pues yo la he oído unas mil veces (sin exa­gerar) porque a mis hermanitos les encanta. No sé qué es peor: Baby Shark o Let it go (Libre soy) de Frozen. Pero eso tan… trivial, he aquí que me hizo entender algo (seguramente el Espíritu Santo me lo sopló al oído). Así como mis hermanitos no se aburren de repetir una y otra vez la misma canción, tu mamá, la Virgen Santísima, no se aburre de escuchar, una y otra vez, el Avemaría. Es más, le ha de encantar. Y tú, Jesús, que eres un hijo que disfruta viendo feliz a su Madre, pues tam­bién te encanta que le digamos, o le cantemos, su canción favorita.
Anímate a rezar el rosario con tu familia.
Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá (Lc 1, 45).
A la Virgen, su prima la llama bienaventurada porque ha creído. Hoy día, con tanta gente mentirosa que anda por ahí, sin querer uno se malacostumbra a ser desconfiado. Lo curioso, me lo decía una vez mi papá, es que somos desconfiados con medio mundo, pero luego, nos tragamos cualquier cosa que diga un video de YouTube. Tener fe es tener confianza. Yo quiero tenerte más confianza, Jesús. Por eso te busco cada día.
Hazte muy amigo de Jesús, para que confíes mucho en su Palabra.
Propósito: Cantar el top 10 del cielo: Avemaría.

sábado, 22 de diciembre de 2018

“Me felicitarán todas las generaciones”


Porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi (Lc 1, 48-49).
Jesús, solo quedan tres días para que nazcas y ya me estoy poniendo un poco nervioso. Me pasa como aquella niña pequeña a la que su mamá, una tarde, le explicó que pronto le nacería un hermanito. No pasaron ni 10 minutos sin que la niña preguntara muchas veces: “Mamá, ¿Qué tal el niño?; Mama, ¿el niño ha crecido?; ¿Cuánto falta para que nazca?” Jesús, yo también estoy impaciente: ¿¡pero cuándo vas a nacer!? Estos días acudo a tu Madre la Virgen preguntando por el Niño Dios y sobre todo…felicitándola: ¡Felicidades, Madre mía! Y ayudo a que se cumpla la profecía: “Me felicitarán todas las gene­raciones”.
Habla con Jesús que está en el vientre de la Virgen.
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa (Lc 1,56).
María se quedó pero no precisamente quieta: “Pero Isabel, quítate el delantal… Isabel no te subas ahí, que te puedes caer… déjame a mí que yo soy más joven… Isabel, descansa un rato que yo me ocupo de todo…” Ahora es María quien necesita ayuda, mi ayuda y mi com­pañía. El rostro de María, la necesitada de nuestra ayuda, resplande­ce en la mirada de los de nuestra casa. Adelántate, no esperes a que María te pida ese favor o aquel otro. Sorpréndela sirviendo.
Busca bien, a que encuentras en tu casa alguien que te necesite.
Acompañar a la Virgen hablándole muchas veces al día.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Jesús necesita “borricos”


María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre (Lc 1, 39).
Jesús ¿cómo nacieron los villancicos? ¿Quién los compuso? Yo pienso que algo tuvo que ver San José. En esos viajes por Judea acompa­ñando a la Virgen y al Niño que iba a nacer, para distraer a María -no tenían radio, ni ningún tipo de reproductor de música- San José seguro que empezó a cantar: “Ande, ande, ande, la Marimorena” (así llama­ba con cariño a María por ponerse morena con tanto sol); y luego ani­maba al burrito: “Arre burro arre, vamos a Belén…”; y cuando pasaban por un puente: “pero mira como beben los peces en el río…”. ¿Habrán nacido así los villancicos?
Cantar villancicos con María y José.
Al desatar el borrico sus amos les dijeron: -¿Por qué desatáis el borrico? (Lc 19, 33-34).
Que buena cosa es ser borrico delante de Jesús. Los burros son sus predilectos: Belén, viaje a Egipto, entrada en Jerusalén. Además en la Navidad el borrico está en primera fila, en el Portal. Me da risa pensar, Jesús, que a veces, en algunos países, decirle burro a alguien equi­vale a llamarte tonto. Y no creo que nadie elija un burro de mascota de su escuela; pero ser así, sencillo, sin complicaciones, permite ver a Dios.
Dile a Jesús que quieres ser su burrito.
Propósito: Poner villancicos en la cena.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Repartir alegría


El ángel, entrando en su presencia, dijo: –«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las muje­res.» (Lc 1, 28).
Veo al Ángel. Está nervioso. Repasa lo que va a decir. No todos los días da noticias tan importantes. Toma aire y se siente seguro porque los planes de Dios tarde o temprano siempre llenan de alegría a quienes los aceptan. La Navidad es alegría porque nace Jesús, y al nacer, se queda con nosotros. Nos alegra su nacimiento pero más aún su presencia. Jesús, estás en el Sagrario, en mi alma en gracia, en los pobres y necesitados de la vuelta de la equina. Estas de mil maneras a mi lado y ahora me pregunto ¿estoy alegre, entonces?
Que nada te aparte de Jesús.
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38).
Quizá parte de la tristeza que a veces le puede venir a uno sea por culpa de la desobediencia. Algo así como lo de Adán y Eva que no le hicieron caso a Dios y se comieron la manzana. A lo Shakespeare: ¿obedecer o no obedecer?, esa es la cuestión. Ayúdame, Jesús, a entender que obedecer en una cosa chiquita que hace más agra­dable la vida de mi familia, da alegría a mis papás, ayuda a mis her­manos… La Virgen lo entendió, y de su obediencia vino un gran bien.
No pienses en lo que cuesta sino en la alegría que das obedeciendo.
Propósito: Darle una alegría a mi mamá

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Aprender a tener fe


Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento. (Lc 1, 20)
Zacarías se quedó mudo por falta de fe. Se le había aparecido un án­gel y aún así duda. ¿Será posible tanta incredulidad? Siento como si desde dentro de la escena me mirara Zacarías y me dijera ¡y tú quien te has creído! Con señas, obviamente, porque está mudo. Tiene razón Zacarías. A mí me han explicado desde chiquito que Jesús está en el Sagrario y le visito tan poco. He visto a mi mamá rezar y obtener de Dios el milagro que pide; y ni así logro ser constante en mis Avemarías de la noche. Me dices tan claramente, Jesús, cuál es tu voluntad a través del director espiritual y sigo siendo un cobarde.
Que no se te tenga que aparecer un ángel para que hagas lo que Dios te pide. Dáselo hoy.
Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.» (Lc 1, 25)
Isabel es discreta. Decidió agradecer así el regalo que Dios le hizo. No va por ahí, como a veces me pasa a mí, cacaraqueando lo que le pasó. Quizá porque valora el don que Dios le dio y le parece que no es para andarlo contando. Jesús, a veces por un pasito que doy en mi vida quiero que todos me vean y admiren.
No podrías ser más discreto y… constante.
Propósito: Hacer lo que Dios me pide y luego no andarlo contando