jueves, 16 de julio de 2020

Nuestra Señora del Carmen: Besar mi escapulario

¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? (…) Todo el que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos (Mt 12, 48.50).

Jesús, Tú amas a tu madre como el mejor de los hijos, pero aún la amas más porque es la “llena de gracia” (Lc 1, 28). Por eso, en el fondo, lo que estás haciendo es elogiar a María. Ella es la criatura más querida por Dios no sólo por ser tu madre, sino porque ha sabido hacer en cada mo­mento “la voluntad de mi Padre que está en los Cielos”, empezando por aceptar generosamente la vocación que le encomendaste, haciéndo­se “la esclava del Señor”. Santa María con quince añitos no dudo en entregarse a Dios, y nunca se arrepintió de su decisión.

► Atrévete a decirle varios piropos a María.

Tu madre y tus hermanos están fuera intentando hablarte (Mt 12, 47).

Jesús, la Virgen te extrañaba y se va a buscarte; también te buscaban tus primos y familiares cercanos –para los que en hebreo se usa la mis­ma palabra que para los hermanos–. Ahora de seguro que está bien contenta de tenerte a su lado siempre. Allí, te dice un montón de cosas bonitas de las personas para que les atiendas sus necesidades. Virgen María, acuérdate de hablar cosas lindas de mí junto a Jesús. Dile que lo quiero, y que sin Él no puedo nada.

► Dale muchas gracias a María por haberse inventado el escapulario.

Propósito: Besar mi escapulario y llevarlo siempre.


miércoles, 15 de julio de 2020

Buscar el rostro de Cristo

Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has dado a conocer a los sencillos. (Mt 11, 25).

Dicen que hay personas que no saben escuchar. Hablan y hablan, explican sus teorías, dan opinión de todo, pero no oyen a los demás. A veces dicen cosas muy inteligentes, pero cuando dicen todo eso, comenten un pequeño error: no cuentan con la posibilidad de que podrían equivocarse. Jesús, quiero aprender a escuchar. Estoy seguro que así, aprenderé mucho más.

► ¿Cuándo fue la última vez que únicamente escuchaste la opinión de los demás, sin estar queriendo que oigan la tuya?

Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y al Padre sólo lo conoce el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mt 11, 26-27).

Jesús, nos enseñas a encontrarte en los demás. Si estamos atentos podemos ver tu rostro en el prójimo. No sólo en los que parecen más necesitados, sino también en cada uno de los que nos rodea. Al final, todos somos necesitados de algo. Yo también necesito de los demás. Los necesito porque servirles, ayudarles, escucharles, le da sentido a mi vida. Ellos son el porqué de mi existencia. Estoy en este mundo para amar, para servir a los demás.

► Necesitas a los demás porque los demás te necesitan.

Propósito: prestar un servicio en la casa: poner la mesa, servir, algo así...


martes, 14 de julio de 2020

Al paso de Dios

Entonces se puso a reprochar a las ciudades donde se habían realiza-do la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido (Mt 11, 20).

Esos habitantes de esas ciudades se lo ganaron. Mira, Jesús, vieron tanto milagro tuyo, oído tus enseñanzas y ni así se convirtieron. Yo al menos voy dando pasitos, aunque pasitos de bebé gordito y mimado, y miedoso. Pero los voy dando. Jesús, que no me contente con dar pasitos, que dé zancadas, y corra detrás de ti.

► ¿Qué pasos, zancadas o corrida te está pidiendo Jesús?

¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que han sido hechos en vosotras, hace tiempo que habrían hecho penitencia en saco y ceniza (Mt 11, 21).

Ay. Ay. Ay. Jesús, que yo nunca te saque estos lamentos. Quiero ser de los que te dan alegrías y no tristezas. Quiero ir al paso de Dios y no arrastrado, quejándome, chillando y de mala cara. Quiero ir al paso de Dios sonriendo, silbando y cantando. Y dar mucho fruto de apostolado, de trabajo santificado, de sembrar paz y alegría en mi familia. Que me saque los miedos que me hacen ir a mi paso. Que aprenda a confiar en Ti y a obedecerte.

► Del dicho al hecho hay mucho trecho. Concreta con Jesús lo que te pida.

Propósito: ir al paso de Dios.


lunes, 13 de julio de 2020

Coordenadas del viaje: felicidad

No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino discordia. (Mt 10, 34).

Una vez vi a dos discutiendo. Hablaban de que si algo era pecado o no. Uno decía que daba igual, que uno con su vida puede hacer lo que quiera, y el otro explicaba por qué no. Qué intolerante este último, pensé en mis adentros. Al poco, era yo el que estaba discutiendo. Hablábamos de unos fichajes de Real Madrid. ¡Qué intolerante!, escuché a uno decir. Ahí caí en la cuenta de lo absurdo de mi discusión, y de lo importante de la acla-ración que hacía mi amigo sobre la doctrina de la Iglesia. Esa es la “discordia” que tú esperas, Jesús. Ese es el “lío” que espera el Papa Francisco que montemos.

► No tengas miedo de defender tu fe. Al final, les haces un favor, les muestras el camino a la felicidad.

El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que quiera conservar la vida, la perderá, y el que la pierda por mí, la conservará. (Mt 10, 38-39).

Calculador, esa es la palabra que San Josemaría usaba para definir al que no hay modo que se anime a hacer algo. El calculador, incluso cuando ya se decidió, lo hace con miedo. El calculador no tiene bien claras las coordenadas hacia las que se dirige: la felicidad. Jesús, dame un empujón cuando me pare a pensar mucho en mi camino hacia ti; e ilumíname bien la meta, para que no dude.

► Eso en lo que te habías propuesto cambiar hace rato… ya, ¡dale!

Propósito: buscar las imágenes de la Virgen de mi casa y saludarlas.


domingo, 12 de julio de 2020

¿Olvidó su contraseña?

A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron al borde del camino (Mt 13, 19).

Muchos están en las clases de formación en colegios, clubs, grupos ju­veniles, etc., pero no todos responden igual a la semilla que siembras, Jesús. En mi caso, creo que la semilla a veces se queda en el camino porque dejo cerrada la compuerta que da a mi corazón. Tiene password, y se me olvidó. Jesús, pon junto a la puerta de mi corazón un letrerito que diga “si olvido su contraseña, siega este enlace”. Y voy a intentar de nuevo abrir y dejar que la semilla caiga donde debe caer.

► Intenta marcar la contraseña a base de buenas obras y otras acciones que muestren tu amor a Dios.

Lo sembrado entre espinos representa a aquél que oye la pa­labra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto (Mt 13, 23).

Cuando veo a la gente mayor con sus preocupaciones, doy gracias por todavía ser pequeño. Lo que no entiendo es porque, si no tengo grandes cosas de que preocuparme, ando a veces agobiado. Creo que a mí también me seducen y sofocan las riquezas. No las que tengo, sino las que quisiera tener.

► Vive tu realidad. Disfruta de tu familia, de tu estudio, de tus amigos, de tus mascotas.

Propósito: poner nuevo password en mi vida: “Servir” (con mayúscula)


sábado, 11 de julio de 2020

Con menos peso se vuela mejor

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. (Mt 10, 28).

El miedo paraliza. A mí me ha pasado muchas veces. Hubiera querido una especie de traje a lo Stars Wars o una de campo de fuerza que me protegiera de la vergüenza y la pena de no ser como los demás. Una vez, estando con unos amigos que también procuran estar cerca de Dios, me dio pena decirles que rezáramos el Ángelus. ¡Qué bajo he caído!, pensé. Nunca me ha amenazado de muerte por mi fe, ni me han puesto una espada en la garganta para que me calle. Mis amigos son católicos como yo, y aun así, no termino de animarme.

► Quizá estás queriendo actuar con tu valentía y no la de Dios.

En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo; porque ustedes va­len mucho más que todos los pájaros del mundo. (Mt 10, 30- 31).

Quizá la vergüenza y la pena de dar la cara por Jesús, viene por tener la cabeza todo el día pensado en mí mismo, mi ombligo y en un sinfín de cosas materiales. A veces me la paso pensando: si tuviera una iPad Air 2, unos audífonos Bits, aquellos zapatos, la camiseta original de mí equipo, etc. etc. y más etc. Si hasta los cabellos de mi cabeza están contados, ¿cuál es el estrés?

► Por qué no hablas más seguido con Jesús, en lugar de chatear o jugar videojuegos.

Propósito: No más hablar de lo que te gustaría comprar.


viernes, 10 de julio de 2020

Hablar sin pena

"Yo los envío como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes y sencillos como palomas (Mt 10, 16).

Un amigo tuvo un sueño. Entraba en la clase, se subía en un banquito, en medio de todos, y comenzaba gritar diciendo: “¡Cambien de vida!”. Todos se reían de él. Entonces, entró un futbolista al salón, de esos del mundial. Su pelota se llamaba “conversión”. Los alumnos se levantaron para atajarlo. El futbolista driblo al primero, después a otro, y así, hasta que dribló a todos y anotó en una gran portería que apareció de la nada al final del aula. Después de anotar, el futbolista se acercó a mi amigo y le dijo: “Si quieres convertirlos a todos, debes ir driblandolos uno a uno”.

► Cuando hables de Dios, busca hacerlo uno a uno.

Dios mismo les sugerirá en ese momento lo que tienen que decir, pues no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu del Padre hablará a través de ustedes (Mt 10, 20).

Jesús, quiero acercar a todos mis amigos a ti. A veces no sé cómo. Son buenos, cada uno con sus defectos como todo mundo. Cuando estoy con ellos, no se me ocurre como empezar; o me imagino que lo que me van a contestar y al final me desanimo. Creo que debo fiarme más de ti. Hablar sin pena, y pensar que no importa qué diga, si lo hago en tu nombre, el Espíritu Santo va a actuar a través de mis palabras.

► Reza más y ofrece un pequeño sacrificio por tus amigos antes de hablarles.

Propósito: entrenar con la pelota “conversión”.


jueves, 9 de julio de 2020

Combustible invencible

No lleven oro ni plata ni dinero en el bolsillo; ni morral para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón (Mt 10, 9).

Jesús envía a sus discípulos a predicar. Los envía sin nada material. Les quiere enseñar así que para extender el Reino de Dios lo importante no son las cosas materiales, sino estar firmemente convencido de la misión que se va a llevar a cabo, y no olvidar que Dios está con uno. Ahora que lo pienso, los apóstoles no van sin nada. Van más apertrechados que nunca. Van con Dios. No está solos, incluso si les llega a faltar hasta lo más elemental.

► ¿Por qué sigues apegado a tus cosas materiales?

Al entrar en la casa, saluden, y si lo merecen, la paz de su saludo permanecerá con ellos; si no, regresará a ustedes. (Mt 10, 12).

Muchos que quieren obrar el bien a veces se desilusionan porque parece que los que les escuchan no les hacen caso. ¿Qué sería de mí si mis papás pensaran igual cuando les desobedezco? En cambio, perseveran. La nave en la que se viaja para el apostolado tiene un combustible perfectamente reciclable. Es más, hay veces que el combustible no sólo disminuye sino que se multiplica, y alcanza para otras naves que por averías lo han perdido. El combustible es la gracia de Dios, que nunca se pierde.

► No te desilusiones si de pronto, algún amigo tuyo, se aleja al verte cerca de Dios. Ya volverá. Ya verás.

Propósito: ser “necio” (perseverante)


miércoles, 8 de julio de 2020

Los que van, ya lo saben

Los nombres de los doce apóstoles son: primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; luego Santiago, el hijo de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó. (Mt 10, 2-4).

Qué pasaría si escuchara mi nombre mencionado entre los nombres los apóstoles. A lo mejor pensaría, “ve, que casualidad, uno que se llama como yo”. Pero, ¿y si viniera con mi apellido, y algo que claramente indica que se refiere a mí? A lo mejor miraría a los lados, pensaría que se trata de un error. ¿Yo, un apóstol? Pues resulta que aunque no salga mi nombre, Jesús cuenta conmigo. También a mí se me da ese poder.

► Estas en la lista, ¿cuándo piensas comenzar a trabajar?

A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones: "No transiten por regiones de paganos ni entren en los pueblos de Samaria. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Vayan y proclamen que está llegando el Reino de los cielos" (Mt 10, 5-6).

Pensándolo bien, ni los Jedi tienen misiones tan arriesgadas como las de un apóstol. Ni las espaditas laser, o el combatir el poder del lado oscuro es tan emocionante como experimentar el poder de ser apóstol. El poder de ser uno que realmente puede salvar a los demás.

► Déjate ya de fantasías. Hay mucha gente necesitándote.

Propósito: usa tus poderes: rezar, entre otros.


martes, 7 de julio de 2020

Choco necio sin querer hablar

Presentaron a Jesús un hombre mudo poseído por un demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo comenzó a hablar. Y la gente decía maravillada: "Jamás se ha visto nada igual en Israel" (Mt 9, 32-33).

Un día, llevé a Choco al veterinario. El doctor batalló un rato hasta que descubrió la causa de los males de mi perro. Se había comido una bolsa plástica. Qué fácil habría sido todo si Choco hubiera podido hablar. Ahora pienso en la dificultad que ha de encontrar el sacerdote para ayudarme en la dirección espiritual si yo no hablo con sencillez de lo que me pasa. A veces uno calla por vergüenza, otras por no ver que hay cosas que hacen daño y que es bueno conversarlas.

► Dile a Jesús de corazón que te ayude a hablar en la dirección espiritual justamente de eso que necesitas cambiar o mejorar.

Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen por tanto al dueño de la cosecha que envíe obreros a recogerla" (Mt 9, 36-37).

Hay mucha gente a la que hay que curar. Algunos aún están como mi pobre Choco, no saben decir lo que les pasa, pero claramente algo no va bien en sus vidas. Es bonito pensar que hay gente que lo ha dejado todo para estar a nuestra disposición y ayudarnos. Gracias Jesús, por esas personas que lo dejan todo para ayudar a gente como yo.

► ¿No serás tú uno de esos obreros que Jesús espera en sus campos?

Propósito: no llevar una vida de perro.


lunes, 6 de julio de 2020

De ignorante a importante

Llegó un personaje importante y se postró ante él diciendo: “Mi hija acaba de morir; pero si tú vienes y pones tu mano sobre ella, vivirá”. Jesús se levantó y, acompañado de sus dis­cípulos, lo siguió (Mt 9, 18-19).

Me cuesta a veces creerme esto: un personaje importante que se postra. Muy importante podría ser, pero tiene la humildad de acudir a Jesús y reconocer que necesita de Dios. Jesús nos sigue esperando. Nos espera en la Iglesia a través de los sacramentos y de su Palabra. La cosa es que uno no se las lleve de creído y reconozca que sin los sacramentos, como la Eucaristía y la confesión; y sin la meditación de su Palabra, nada puede.

► ¿No podrías dejar ya de hacer tus cosas “importantes”, y dedicar más tiempito a Dios?

Al llegar Jesús a la casa del personaje y ver a los que tocaban música fúnebre y a los que lloraban, dijo: “Váyanse de aquí, que la niña no ha muerto; está dormida”. Pero ellos se burlaron de él. Cuando desalojaron a la gente, entró, la tomó de la mano y la niña se levantó (Mt 9, 23-25).

La ignorancia es atrevida, dice el refrán. Peor aún, la ignorancia del soberbio. Por eso se ríen de Jesús, no se creen que pueda resucitar un muerto. No saben, o se les olvida, que Jesús es Señor de la vida.

► Dile a Jesús que no te quieres reír de Él, y que te resucite.

Propósito: Visita a Jesús en el sagrario y dile que lo quieres.


domingo, 5 de julio de 2020

Los verdaderos descansados

“Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo los aliviaré” (Mt 11, 28).

¡Qué bueno eres Jesús!, te pones a nuestra disposición para ayudarnos a llevar nuestras cargas. ¿Cuáles son mis cargas? Quizá si otro me viera pensaría que no tengo ninguna carga, que no tengo motivo para que­jarme. Quizá tienen razón, pero Jesús me entiende. Sabe que, como soy pequeño, hasta las cosas más sencillas me resultan pesadas. A veces me resulta mega agobiante el colegio, los encargos de la casa, aguan­tar a mis hermanos, y que el perro no me haga caso y me manche con sus patas delanteras. Tengo que aprender a llevar esas “cargas” con alegría. Forman parte de mi día a día. Mientras tanto, ahí está Jesús, ayudándome.

► ¿Alguna vez has pensado que quizá te quejas mucho y por gusto?

“Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, por­que mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt 11, 29-30).

Es una gran verdad que en cuanto uno hace lo que tiene que hacer, aunque cueste, encuentra paz. Por eso san Josemaría hablaba del “gus­toso cumplimiento del deber”. Parece contradictorio pero cuando uno huye de sus responsabilidades, disque para descansar, le pasa justa­mente lo contrario. Viene el agobio, es estrés, el mal humor, etc.

► Antes de que llegue el lunes, ¿con qué cara lo esperas?

Propósito: no más quejas, y decir mucho: “Jesús, que haga buena cara”.


sábado, 4 de julio de 2020

Reír a carcajadas

Entonces se le acercaron los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos con frecuencia, y en cambio tus discípulos no ayunan? (Mt 9, 14).

Como los apóstoles están junto a Ti, Jesús, vivían con una gran alegría. Y la alegría se les notaba en la sonrisa, en la amabilidad, en el gozo de saber que estaban junto a Ti. Y esto lo entiendo bien, cuando estoy en gracia estoy contento. Cuando me hago el loco contigo o hago algo que sé que no te gusta me entra la tristeza y el andar de malas. Entonces ando peleando, buscando pleito, o molestando a los demás, o hago las cosas buenas como una momia.

► Sigue hablándole sobre los momentos en que estás de mal humor.

Jesús les respondió: ¿Acaso pueden estar de duelo los ami­gos del esposo mientras el esposo está con ellos? (Mt 9, 15).

Si estoy contigo, Jesús, debo estar contento. ¿Qué podría entristecerme? A lo mejor, pensar en mis defectos y que no soy perfecto me puede llenar de tristeza; pero tu siempre estar al lado de los que necesitan re­medio. Quizá, entonces, lo que me podría entristecer es no tener algún bien material; pero tu nos enseñas que las cosas de este mundo tarde o temprano desaparecen. Entonces, ¿qué puede haber que me ponga triste? Si cuando algo sale mal o sucede una tragedia, también te pones a mi lado a consolarme y ahí se me va la tristesa.

► Cuando te pongas triste, piensa que está Jesús a tu lado, y cuéntale lo que te quita la alegría.

Propósito: reírme un montón.


viernes, 3 de julio de 2020

Santo Tomás Apóstol

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn 20, 24-25).

¿Tomás, cómo se te ocurre decir semejante cosa? Si estuviste con Jesús cuando dio la vista a ciegos, curó enfermedades y resucitó muertos, cómo es que ahora dudas y hasta propones ese reto. Pienso que yo también soy a veces como Tomás. Veo todo el amor que me tienen mis papás y a pesar de eso, no hago caso, no obedezco a la primera.

► Pide fe a Dios para confiar en el amor de tus papás.

Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto” (Jn 20, 28-29).

Jesús, hasta vergüenza me da que nos llames “dichosos” a los que hemos creído en ti a partir de las enseñanzas de la Iglesia. Yo quiero tener fe, y una fe grande como la que aprendió Tomás después tocarte con sus propias manos. Aunque ahora que lo pienso, sí te he visto: te veo en la Eucaristía; y en el amor de mis papás, y de mis familia; y te veo en el esfuerzo de mis profesores; y en los más necesitados, y…

► Piensa en dónde más ves a Jesús

Propósito: decirle “te quiero” a mi mamá


jueves, 2 de julio de 2020

Verdaderamente poderoso

En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados”. (Mt 9, 2).

Jesús, viste con cariño a ese hombre que desde a saber cuándo estaba tirado en su camilla. Pero antes de curarle la parálisis, le perdonas los pecados. Mis pecados, muchos o pocos, son peor que una parálisis. También los pecados de mis amigos, los paralizan. ¡Qué poder el de tu palabra, Jesús!

► No habrá llegado la hora de experimentar el poder de Dios en la confesión.

Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres (Mt 8, 33-34).

Nuestro Dios es un Dios optimista, positivo, que levanta a la gente. El pecado nos aplasta, nos hunde. Nos deja como cáscara de banano en el suelo. Está ahí pudriéndose y convirtiéndose en ocasión de que otros se caigan por su culpa. No quiero ser causa de caídas para nadie. Se me viene algo a la cabeza ahora: cuando termine de confesarme, y me ponga de pie nuevamente, pensaré que acaba de terminar la final del mundial y yo estoy en el equipo ganador, justo en el momento en que tomo la copa entre mis manos, la beso, y la levanto en alto triunfalmente.

► No olvides que los mundiales los ganan equipos.

Propósito: vivir la aventura de la confesión.


miércoles, 1 de julio de 2020

Los sometió con su palabra

Dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. (Mt 8, 28)

¡Qué valentía la de Jesús! No tiene miedo de pasar por donde están esos pobres poseídos. Y cómo habría de tener miedo, si es el Hijo de Dios. Los hijos de Dios son capaces de afrontar todos los peligros que se presenten porque se sienten respaldados por su Padre Celestial. Muchas veces yo también tengo miedo, y lo peor es que en oca­siones ese miedo es ante cosas sin importancia. A veces es miedo a decir la verdad, otras a que se den cuenta que tengo algún defecto o simplemente a que descubran quién soy realmente.

► Si de verdad quieres ser valiente, piensa: soy hijo de Dios

Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los cerdos y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y los cerdos se ahogaron. (Mt 8, 32).

Jesús libera a los endemoniados con la fuerza de su palabra. Mis mie­dos, mis temores grandes o pequeños, también son como pequeños diablillos que no me dejan tranquilo. A veces sólo tú, Jesús, sabes lo que hay en mi corazón de niño o adolescente: por qué no quiero apagar la luz (temo a la oscuridad), por qué no quiero ponerme esa camisa (temo que se burlen de mí) y tanto temores más (a que me corte quien tu ya sabes). Voy a confiar en tú palabra, en lo que me dices a través de mis papás.

► Si Dios está con uno, no hay nada que temer

Propósito: no más miedo a la oscuridad, o a que se burlen…


3+2 julio 2020

Descargar el PDF

martes, 30 de junio de 2020

¡Qué nos hundimos!

"Subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía" (Mt 8, 23-24

Jesús, estabas agotado: largas caminatas de un sitio para otro, predican­do a las multitudes, curando enfermos, cuidando de tus discípulos... Fue sentarte un momento y quedarte dormido, tan profundo, que ni el rugir de las olas te despertaban. ¿Con qué soñabas? Quizá conmigo... ¿y por qué no? Dulces sueños de cosecha madura, y de pescas milagrosas, y de te­sOROs escondidos en los que “yo” soy protagonista ¡¡Scchsss...!! ¡Que nadie le despierte! Está descansando.

► Dile que quieres ser protagonista de sus sueños para hacerlos reales.

Se acercaron y lo despertaron gritándole: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Él les dice: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?». Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados: «¿Quién es este

La barca de Pedro, una vez más, a punto de zozobrar, y Dios, una vez más, parece dormido. Y el grito, una vez más, de los discípulos: “¿No te importa que nos hundamos?” Jesús, que las cosas están muy “yucas”; que de ésta no salimos; que son muchos los enemigos de tu Iglesia; que se pierden muchas almas... “Él les dijo: (...) ¿Aún no tenéis fe?”. Y una vez más “el vien­to cesó y vino una gran calma”. Y la barquichuela de Pedro una vez más, sigue como siempre, navegando contra viento y marea.

► Ser grumete en Su barca, aunque no vaya al Atlántico ni al Pacífico.

Propósito: “Quien no se embarca, no se marea”: marearme.


lunes, 29 de junio de 2020

San Pedro y San Pablo

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?... Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (Mt 16, 13.15).

¿Quién eres, Jesús, para mí? Ésta es la pregunta clave que tengo que resolver. Tú, Señor, esperas de mi y de cada uno de mis amigos una respuesta en primera persona, de Miguelito, que no sea sólo del diente al labio. Sé que si creo se tiene que demostrar en mi vida, en cómo me comporto en el colegio y en estos días de vacaciones… en cómo pienso en los demás… en cómo ayudo en casa… en cada una de estas cosas te oigo preguntarme: “¿Quién dices tú que soy yo?”.

► Dile a Jesús con el Adoro Te devote: “confieso que eres mi Dios; haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere, que Te ame”.

Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16, 18).

Pedro te respondió con firmeza: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”, y dio su vida por Ti… como tantos otros, como S. Pablo… como Juan Pablo II. Y Pedro, el primer Papa oyó: “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”… ¡Gracias, Señor, por habernos dejado quien haga tus veces para guiarnos en la Iglesia! ¡Qué responsabilidad la suya! A veces lo atacan como chacales, yo quiero ayudarlo con mi oración, mis sacrificios y también con mi trabajo diario estos día de vacaciones.

► Dile a Jesús, “todos con Pedro a ti, por María”; “omnes cum Petro ad Iesum per Mariam”

Propósito: Ahorrar para ver a Pedro en persona… y rezar por el Papa.


domingo, 28 de junio de 2020

Verdadero enamorado

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que salve su vida

Palabras duras, Jesús. Algunos textos hablan de “querer más”, otros usan la palabra “odiar”. ¿Puedes pedirnos odiar a nuestros hermanos, padres y amigos? Pienso que no se trata de dejar de quererlos sino de quererte a ti antes que a cualquiera otro. Esto me hace sudar un poco las manos (que me pongo nervioso, es lo que quiero decir). Me quieres tanto. Quieres lo mejor para mí. ¿De qué me servirá quererte a ti antes que a mis padres? ¡Claro! Espera. Lo estoy entendiendo. Es que si no te quiero a ti de primero, el amor que de a mis papás y demás personas no va a ser un amor verdadero.

► Piensa en las personas a las que amas más que Jesús, y pídele a Jesús por ellas

Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado. (Mt 10, 40)

Es que si no te queremos con todo el corazón y con toda el alma no vamos a poder quererte. Pero hay algo más increíble aún. Es lo que veo en este pasaje, Jesús. Si te quiero y te llevo en el corazón, cuando quiera querer a los demás, en el fondo el amor mío es el tuyo. Sin darse cuenta, mis familiares, mis amigos, todos a los que quiera reciben tu amor a través mío. Gracias, Jesús, por dejarme ser instrumento de tu amor.

► Medita esto: eres instrumento del amor de Jesús

Propósito: Primero lo primero, en especial en el amor


sábado, 27 de junio de 2020

Fe

Se le acercó un oficial romano rogándole: "Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama paralítico, y sufre mucho". Jesús le contestó: "Voy a curarlo". Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero con que digas

Otro pasaje, Jesús, donde se ve que eres el Buen Pastor. Te avisan de aquel hombre enfermo y te pones en camino para ir a curarlo. Aquel centurión te mandó a decir unas palabras que te conmovieron y que nosotros repetimos en la Santa Misa justo antes de comulgar. Si aquel hombre no era digno, imagínate cómo estaré yo. Y eso que hasta en algunas ocasiones me hago el rogado para ir a Misa o para confesarme, o voy de mala cara. ¡Que sepa valorar la Santa Misa y tu presencia real en la Eucaristía!

► Repite despacio la Comunión Espiritual.

Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: "Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande." (Mt 8, 10)

► Me costó entender por qué dices que ese hombre tenía una gran fe. Yo hubiera dicho que tenía mucha humildad. Pero le pregunté al sacerdote del colegio y me dijo que era de gran fe porque no necesitaba verte en persona para saber que eras capaz de curar a

Propósito: Pide la fe y concreta cómo la vas a ejercitar.


viernes, 26 de junio de 2020

San Josemaría

Y vio dos barcas que estaban junto a la orilla (…) Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Y sentado enseñaba desde la barca a la multitud (Lc 5, 2-3).

Recuerdo Jesús lo que me contaron, cómo te metiste en la barca –en la vida– del muchacho Josemaría cuando aún no tenía 15 años… quizá hablaba de él mismo cuando escribió: «Jesús ve aquellas barcas en la orilla y se sube a una. ¡Con qué naturalidad se mete Jesús en la barca de cada uno de nosotros! Cuando te acerques al Señor, piensa que está siempre muy cerca de ti (…). Lo encontrarás en tu corazón» (San Josemaría, Santo Rosario).

► Pregunta San Josemaría cómo dejar a Jesús meterse en tu barca.

Dijo a Simón: —Rema mar adentro y echad las redes para pescar. Simón contestó: “Maestro, nos hemos pasado la no- che bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes”. Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande,

Simón aunque veía los inconvenientes, se los saltó de un solo. San Josemaría se puso a rezar y portarse aún mejor para ver lo que Dios quería que hiciera. Y yo… que pongo tantas excusas. «¡Mar adentro! — Rechaza el pesimismo que te hace cobarde (…) y echa tus redes para pescar. Debemos confiar en esas palabras del Señor». (San Josemaría, Santo. Rosario).

► Y ahora, cuéntale cómo reaccionas al oír: “¡mar adentro!”

Propósito: Dejar que Jesús sea el capitán.


jueves, 25 de junio de 2020

Decisión

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos (Mt 7, 21).

Esto lo entiendo muy bien, Jesús. A mi me enoja que alguien dice que quiere hacer tal cosa y luego no la hace. Por ejemplo si quedamos con unos amigos para jugar y luego no vienen porque no quisieron me pongo tan enojado que me subo a las paredes. Pero luego pienso que yo te hago lo mismo. ¡Cuántas veces te he dicho que te quiero y que voy hacer tal cosa por Ti y después nada de nada! Jesús, que no me quede sólo en palabras bonitas o buenas intenciones. ¡Que te ame con obras!

► ¿Qué se necesita para que pases de las palabras a las obras?

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿pues no hemos profetizado en tu nombre, y arrojado los demonios en tu nom- bre, y hecho prodigios en tu nombre? Entonces yo les diré públicamente: Jamás os he conocido: apartaos de mí, los que habéis obrado la

Jesús, estas palabras dan mucho para hablar Contigo. ¡Que nunca dé mal ejemplo! Dame la gracia de perseverar en el buen camino y de poder ofrecerte muchos frutos sabrosos y dulces de apostolado.

► Sigue hablando con Jesús por tu cuenta

Propósito: D - E - C - I - S - I - Ó - N


miércoles, 24 de junio de 2020

B-day de San Juan Bautista

“El día octavo fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre dijo: De ninguna manera, sino que se ha de llamar Juan” (Lc 1, 59-63).

Hoy se celebra el Nacimiento de S. Juan Bautista. Benedicto XVI nos dice que «la liturgia nos invita a celebrar la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, cuya vida estuvo totalmente orientada a Cristo, como la de su madre, María. San Juan Bautista fue el precursor, la “voz” enviada a anunciar al Verbo encarnado. Por eso, conmemorar su nacimiento significa en realidad celebrar a Cristo, cumplimiento de las promesas de todos los profetas, entre los cuales el mayor fue el Bautista, llamado a “preparar el camino” delante del Mesías» (Ángelus, 24 de junio de 2007). Y es que Juan como era mayor, te ayudaba; yo a veces con mis primos más pequeños soy un abusivo.

► Y tu vida, ¿también está orientada a Cristo?

“Mientras tanto el niño iba creciendo y se fortalecía en el espíritu, y habitaba en el desierto hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel” (Lc 1, 80).

«Como auténtico profeta, Juan dio testimonio de la verdad sin componendas. Denunció las transgresiones de los mandamientos de Dios» (Benedicto XVI, Ángelus, 24 de junio de 2007). Pero antes Jesús, tu primo se preparó re bien –el niño crecía y rezaba–como yo, que voy al gym diario del texto de mi app Link BFF.

► Jesús, haz de mí un auténtico apóstol.

Propósito: No dejar nunca mi tiempo para hablar con Jesús.


martes, 23 de junio de 2020

Conseguir la llave

Entrad por la puerta angosta, porque amplia es la puerta y ancho el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por ella (Mt 7, 13).

¡Qué mal suena eso de que son muchos los que entran por la puerta que lleva al camino de la perdición! ¡Cómo me asusta y cómo me gustaría, Jesús, que me digas por cuál camino voy! Pienso que, quizá, voy bien; pero no me acuerdo haberme encontrado una puerta tan estrechita –eso dice el DRAE que significa angosta–. Pero lo del tamaño de la puerta, ¿lo dijiste por el tamaño en sí o, más bien, por el esfuerzo que supone recorrer, muy bien, el camino de mi fe?

► Pregúntale a Jesús qué puertas has abierto o cerrado en este día.

¡Qué angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y qué pocos son los que la encuentran! (Mt 7, 14).

Si antes sonaba feo que muchos vayan por el camino de la perdición, lo de que son pocos los que encuentran la puerta y el camino que conduce a la Vida parece peor. A mí me gusta vivir bien, pero voy a acudir a la Virgen –que es el camino más rápido y seguro hacia al Cielo–, para que siempre vaya por el camino de la Vida. Además, veo que, sin ser mejor que los demás, muchos amigos van por la puerta y el camino ancho… ¡Jesús, que sepa rezar y dar ejemplo para hacer que muchos amigos se salven!

► A la Virgen se la conoce como la Puerta del Cielo. Hazte amigo de ella y preséntala a muchos.

Propósito: conseguirme la llave de la puerta estrecha… María.