miércoles, 5 de abril de 2017

La Verdad os hará libres

Si vosotros permanecéis en mi palabra, sois en verdad discí­pulos míos, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Jn 8, 31-32).
Jesús, ¡cuánta mentira veo a mi alrededor!, ¡cuánta apariencia!, ¡cuánta falsedad! Veo como hablan algunos de mis amigos, como se arreglan algunas de mis amigas, como se visten y pienso: ¡Qué gran mentira! Lo peor de todo es que a mí me pasa lo mismo: me gusta aparentar, fijarme en la “marca”… Jesús, Tú quieres que vaya bien, a la moda, ele­gante… Nada hay tan hermoso ni tan atractivo como el esplendor de la Verdad, la verdad en mi vida; una verdad que libera.
Dile a Jesús que quieres ser de Verdad, Auténtico, Cristiano 100%
Le respondieron: Somos linaje de Abrahán y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres? Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado, esclavo es del pecado (Jn 8, 33-34).
Jesús, a veces se me llena la boca cuando digo: ¡Soy libre! Y resulta que luego no soy capaz de levantarme a la hora, o soy esclavo de un capricho, o prisionero de un programa de Tv… ¿Soy libre? Me parece que no, hasta que rompa esas cadenas que me esclavizan: las 7 cadenas de los pecados capitales, las 7 cadenas de televisión, las cadenas de algunas amistades que me pervierten.
¿Qué cadenas voy a romper hoy? ¡Cuento con toda la gracia de Dios!

Propósito: liberarme de tele.

martes, 4 de abril de 2017

Jesús, que cuando me vean, Te vean

¿Tú quién eres? (…) Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy (Jn 8, 25.28).
Jesús, levantado, colgado, significa crucificado. Jesús, les estás dicien­do que sólo en y desde la Cruz pueden entender quién eres. Preguntaron a un conocido pintor: —¿Mi cuadro favorito? No tengo. A mí me gusta Velázquez (…). Cuando pienso en Velázquez, nunca pienso en un cua­dro, sino en una persona a la que quiero mucho. Recuerdo un día que estaba mirando (su Cristo en la Cruz) y de repente sentí que ese hom­bre me estaba viendo, me estaba escuchando… No está muerto, un muerto flexiona las rodillas. Ese hombre está con la cabeza baja y sabe que estamos aquí (...).
¿Sabe Jesús qué estás con Él? Busca un crucifijo bésalo, y se lo dices.
El que me ha enviado está conmigo; no me ha dejado solo porque yo hago siempre lo que le agrada (Jn 8, 29).
Y sigue diciendo el mismo pintor: El misterio de este Cristo, algo tie­ne que ver con lo espiritual, con la profundidad y la bondad. En el cristianismo se han hecho pocas imágenes como esta, tan liberadoras de toda violencia, de toda amenaza al espectador. Pero tampoco te mueve a sentir pena por el personaje. Realmente desvela lo espiritual con una profundidad como muy pocas veces se ha hecho. Es un Cristo limpio de sangre….
Cristo en la Cruz lo atrae todo hacia sí: miradas, sueños, vidas.

Propósito: buscar una estampa del Cristo de Velázquez y mirarla.

lunes, 3 de abril de 2017

Misericordia quiero y no sacrificio

Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo (Jn 8,7).
Jesús, ¿qué es lo que escribías en la tierra?; ¿a Ti también te gusta hacer grafitis? Los míos son buenos, los mejores de la clase: todos mis amigos me piden que les pinte sus carpetas, las mochilas... Pero, espera, deja que te mire a la cara… ¿cómo?... ¿estás llorando…? ¿¡Por qué!? Y nos responde el evangelista: —Querían ponerlo a prueba para poder acu­sarlo (Jn 8,6). Jesús, ahora que lo pienso no sé qué te dolía más: las de­bilidades de aquella mujer o quizá la dureza de corazón de los llamados Maestros de la Ley. Jesús, yo no te quiero hacer llorar, nunca, ¡nunca! Jesús, yo te quiero consolar, no te dejaré solo
Di a Jesús que le quieres consolar con tu corazón siempre limpio.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: —«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». E inclinán­dose otra vez siguió escribiendo (Jn 8, 7-8).
¡Pero qué burros! Venga a insistir, venga a insistir, ¡más dolor! ¡más do­lor aún!... Tú, Jesús, quizá escribías aquello del profeta Oseas, algo así como —Porque yo quiero amor y no sacrificio (Os 6,6). Pobres maestros de Ley pero analfabetos en el Amor, que en su ceguera ni leer sabían. Jesús, ayúdame a no dejarme llevar por las apariencias, por las primeras impresiones, a no juzgar las intenciones.
¿Juzgo a las personas por sus apariencias? ¿Juzgo las intenciones?

Propósito: consolar a Jesús.

domingo, 2 de abril de 2017

Aquel a quien tu quieres

Lázaro estaba enfermo (…) Las hermanas enviaron a decir a Jesús: Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo (Jn11, 1-2).
Qué forma más bonita de dirigirse a Jesús: Aquel a quien tú quieres… Se trataba de Lázaro, el hermano de Marta y María. Y quien lo cuenta es otro muy querido, San Juan el discípulo amado. Aquí, el que no corre, vuela. A partir de ahora yo también voy a ser…Quien más te quiere, el apóstol atolondrado, el preferido de la Virgen…
Búscate un nombre, que sea chulo, para dirigirte a Jesús.
Gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, sal fuera! Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: Desatadlo y dejadle andar (Jn11, 43-44).
Jesús, ¡como querías a Lázaro! Era tu amigo. Lo del nombre: Aquel a quien tú quieres, era una realidad. Cuando te dijeron que Lázaro es­taba muerto y preguntaste donde lo habían puesto te dolió tanto que te pusiste a llorar. Todo el mundo se daba cuenta: los judíos entonces decían: Mirad como le quería (Jn11, 37). Oye, Jesús, y a mí ¿también me quieres? ¿tanto como a Lázaro? ¿tanto como a Juan? ¿de verdad…? Sabes, Jesús, a veces se me muere el alma; son los pecados. Señor, ya huele mal... Son cadenas que me esclavizan y me impiden ir hacia ti. Y entonces necesito que vengas, que me desates de pies y manos y grites: apóstol atolondrado, preferido de la Virgen… ¡sal fuera!
Pregunta a Jesús hasta cuanto te quiere.

Propósito: buscar un nombre.

sábado, 1 de abril de 2017

Cinco minutos de Evangelio, por lo menos

Unos decían: Este es verdaderamente el Profeta. Otros: Este es el Cristo. En cambio, otros replicaban: ¿Acaso el Cristo viene de Galilea?
Jesús, si me paro a pensar a mucha gente que me sirve a mí. Por ejem­plo, cuando llego al colegio, siempre encuentro el aula que está limpia, los pasillos están limpios. Son muchas personas que trabajan para que yo me lo encuentre todo limpio. Jesús, ellos, quizá sin darse cuenta son Cristo. Son como Tú, que no has venido a ser servido, sino a servir.
¿Soy agradecido con toda la gente que me sirve?
¿Por qué no le habéis traído? Respondieron los alguaciles: Jamás hombre alguno habló así. (Jn 7, 45-46).
Jesús, ¡qué bien hablabas! Los que te oían se quedaban boquiabier­tos, embelesados, escuchándote: ¡Más, más… otros cinco minutos más porfa..! ¡La de la oveja perdida! ¡La del hijo pródigo! ¡Maestro, la última parábola! Jesús, Tú eres el Verbo hecho carne, eres La Palabra encar­nada y los Evangelios son La Palabra encuadernada, por eso cada día, después de leerlos, los beso, te beso a Ti.
¿Leo todos los días el Evangelio?

Propósito: Ser agradecido y leer el Evangelio.

3+2 abril 2017


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viernes, 31 de marzo de 2017

Jesús, que no se me arrugue el ombligo.

Entonces, algunos de Jerusalén decían: ¿No es éste el que buscan para matarle? Pues mirad cómo habla con toda liber­tad y nada le dicen (Jn 7, 25).
Jesús, te buscan para matarte; tu vida corre peligro pero no te escondes, sino que continúas con tu misión de enseñar el Evangelio a todas la gentes. En cambio yo, Jesús, cuánta cobardía tengo a veces. Veo que debería decirle algo a ese amigo, o cortar una conversación cochina, o defender a la Iglesia o al Papa ante esa crítica. Pero me quedo allí arrin­conado, escondido en mi silencio, y pierdo una oportunidad estupenda de darte a conocer.
Dile a Jesús que te dé una buena dosis de VALENTÍNA® (vía oral).
Jesús, enseñando en el Templo clamó: Me conocéis y sabéis de dónde soy (Jn 7, 28).
Jesús, quiero conocerte cada vez mejor. Quiero enterarme bien de tu vida para tratarte, quererte y luego poder transmitirla a los demás. Al re­galarte aquella Historia de Jesús, puse como dedicatoria: Que busques a Cristo: Que encuentres a Cristo: Que ames a Cristo. Son tres etapas clarísimas. ¿Has intentado, por lo menos, vivir la primera? (Camino 382). Y cuando no entienda algo, que no me quede con la duda; lo pregun­taré en la dirección espiritual.
Di a Jesús que le quieres conocer mejor cada día y terminas.

Propósito: Tomar VALENTINA®.

jueves, 30 de marzo de 2017

No tengáis miedo. Abrid las puertas a Cristo…

Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viniera en nombre propio, a ése lo recibiríais (Jn 5, 42).
Jesús, fíjate si soy tonto que a veces pienso que ya te conozco lo suficien­te y que me cansas. Entonces ya no te recibo. E incluso me quejo cuan­do tengo que estudiar el catecismo o asistir a una plática. —¿¡Otra vez Misa…?! ¡Vaya rollo…! Tú, que te me acercas, que quieres ser mi amigo, y yo… no te recibo. Y, en cambio, recibo a Batman, a los Simpson, o Bob Esponja. Jesús, que te reciba siempre con alegría en los sacramentos, en los medios de formación.
Jesús, te pido por los pesados que se preocupan de mi formación.
¿Cómo podéis creer vosotros, que recibís gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que procede del único Dios? (Jn 5, 43).
Jesús, me doy cuenta que la fe se robustece con el estudio y con la formación. No es lógico que vaya creciendo en mi cultura, mi ciencia, mi capacidad, y continúe con una formación religiosa de primera co­munión. Ya va siendo hora de sustituir en el alma los dientes de leche de niño por una dentadura fuerte: con mi formación y doctrina echaré el diente a cualquier chuleta que se ponga por delante. Jesús, mi inteli­gencia es un chispazo de tu Sabiduría y, por eso, nada hay más razona­ble que creer y estoy dispuesto a demostrarlo…
Dos más dos: Cuatro. Dos más Dios: Infinito (y yo soy el dos).

Propósito: Abrir la puerta.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Mi Padre sigue actuando y Yo también actúo

Dijo Jesús a los judíos: Mi Padre sigue actuando y Yo también actúo. (…) Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuen­ta nada que no vea hacer al Padre (Jn 5, 17.19).
Jesús, esto que leo El Hijo no puede hacer nada por su cuenta…, me trae recuerdos de la infancia. Cuando era pequeño, más pequeño to­davía, no te rías, un día mi padre me dijo: Hijo mío ya te estás haciendo un hombre. Ha llegado el momento de que aprendas a montar solo en bicicleta. Entonces, quitó los ruedines y agarrándome por detrás me dijo —Hijo mío, pedalea… Yo pensaba que él me sujetaba: Mi Padre sigue actuando y Yo también actúo. Y cuando quise mirar para atrás, estaba, pero lejos. Todo orgulloso me gritaba: —pedalea, pedalea… y Tú, Jesús, me dices: —Venga, no te pares, así, muy bien…
Dile que sólo quieres dar motivos para que se sienta muy orgulloso.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; (…) porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió (Jn 5, 30).
Jesús, yo soy un voluntarista; lo que se dice un voluntas. Me creo que voy a ganar el Cielo, yo solo, a fuerza de bíceps, tríceps y cuádriceps. Y, de repente: ¡Cataplum chisp úm! De buenas a primeras me vengo abajo con todo. Jesús, que no me fíe de mí; que sólo me fíe de Ti y de tu Gracia.
Termina diciendo: Jesús, hágase tu voluntad… no la mía.

Propósito: Pedalea, que algo queda.

martes, 28 de marzo de 2017

Aquí estoy, para un cosido como para un zurcido

Había un hombre que padecía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años. Jesús, al verlo tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: ¿Quieres ser curado? (Jn 5, 3-4).
Jesús, ves a ese hombre que lleva tanto tiempo paralítico ¡treinta y ocho años! y te compadeces de él. ¿Quieres ser curado?, le preguntas. Jesús, también a mí me haces preguntas: ¿Quieres ser curado? ¿Quieres que te ayude a superar este o aquel defecto? ¿Quieres que te dé alas para volar en tu vida interior? Jesús, te parecerá mentira pero… a veces te digo que no, que no me interesa comprometerme (tener dirección espi­ritual, hacer un retiro, asistir a una charla), no sea que me complique la vida. ¡Jesús no me dejes solo con mi egoísmo (huele tan mal)!
El amor de verdad exige compromiso. ¿Me comprometo con Dios?
El enfermo le contestó: Señor, no tengo un hombre que me introduzca en la piscina cuando se mueve el agua (Jn 5, 8).
¡Cuánta gente podría decir lo mismo!: Jesús, no tengo un hombre, no tengo a nadie que me eche una mano, que me ayude, que me orien­te; nadie que me dé un buen consejo; nadie que me apoye cuando lo estoy pasando mal. Jesús, de los que están a mi alrededor, ¿puede quejarse alguno de mí? Jesús, que en el día del Juicio nadie pueda decir que no le ayudé. Tengo que abrir los ojos para que a nadie le falte mi cariño, mi ayuda, mi palabra de cristiano.
Dile a Jesús, a qué personas estás dispuesto a ayudar.

Propósito: No esperar a tener 38 años…

lunes, 27 de marzo de 2017

Como los míos… no hay (padres) iguales

Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Galilea a Judea, fue a verle, y le pedía: (…) Señor, baja antes de que se muera mi niño (Jn 4, 46-47).
Jairo te fue a buscar para que le curases a su hijita de 12 años; la mujer cananea, la de los perrillos, consiguió que sanaras a su niña; también lo logró el padre de aquel chico lunático que se tiraba al fuego; incluso la Viuda de Naim, sin pedirlo, sin palabras, sólo con su mirada, consiguió que le resucitaras a su único hijo; hoy, en el Evangelio, es el funcionario de Cafarnaún. Todos estos padres angustiados no pedían para sí mis­mos, sino para sus hijos. Jesús, muchas gracias por darme unos padres que me quieren tanto, tanto, que siempre me llevan hacia ti.
Hay padres normales, fenomenales, pero como los míos no hay iguales.
Sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo es­taba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: Hoy a la una le dejó la fiebre (Jn 4, 51-53).
¡Vaya cara de susto se le pondría al pobre padre cuando vio que se le acercaban sus criados! Esperaba lo peor… ¡Menudo brinco de ale­gría cuando recibió la noticia!: Batió el record de salto de altura, seguro. Jesús eres el mejor antipirético, el mejor remedio contra la fiebre.
Repite muchas veces: ¡Jesús, muchas gracias por mis padres!

Propósito: Tratar bien a mis padres. 

domingo, 26 de marzo de 2017

Colirio ¿hecho con Barro…?

Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, y untó los con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé». Él fue, se lavó y volvió ya viendo (Jn 9,6-7).
Oye Jesús, me impresiona que por entonces hubiera tantos ciegos. Pero ahora también hay muchos ciegos, los que no te ven, no ven a Dios, les falta visión sobrenatural. Dicen que todo son imaginaciones, mitolo­gías... Otra cosa, Jesús, eso de escupir y hacer barro con saliva siempre me ha parecido una porquería. Me imagino a aquel pobre ciego cami­nando a tientas por las calles de Jerusalén, con los ojos y la cara llenas de barro, buscando la piscina: --Perdone, ¿la Piscina de Siloé…? Más de uno se reiría del ciego: ¡colirio hecho con barro, Jajaja! Pero él, llegó, se lavó y recuperó la vista. Jesús, es que a veces ¿¡pides cada cosa!?, ¿¡me pides cada cosa!?
Pide a Jesús que todos tus amigos ciegos vean lo que tú ves.
Me puse barro sobre los ojos y ahora veo (Jn 9,15).
Jesús, yo también estoy hecho de barro, de lodo de la tierra… Ya ves, ¡soy tan poca cosa, tan sucio! Pero quieres que sea colirio, medicina de Dios, para que otros vean, para abrir los ojos a tantos ciegos. Amigos, compañeros, familiares que viven como en un túnel. No te ven, o solo quizá conocen una caricatura de Dios, pero no a ti, Jesús, al Dios verda­dero. Jesús, aun siendo solo barro, seré ese colirio que les saque de las tinieblas, de la oscuridad, darles tu luz, la luz de Cristo.
A Jesús niño le gusta jugar con barro, dile que también juegue contigo

Propósito: ser colirio de Dios.

sábado, 25 de marzo de 2017

La Encarnación. Ave María, llena de Gracia

En aquel tiempo fue enviado el Ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David, y el nombre de la Virgen era María. Y, habiendo entrado el Ángel donde ella estaba, le dijo: Dios te salve, llena de gra­cia, el Señor es contigo (Lc 1, 26-28).
Jesús, siempre me ha parecido de mala educación y de mal gusto, eso de curiosear en la vida de los demás, pero hoy… hago una excepción: ¿Cómo fue la Anunciación? ¿Qué dijo tu Madre? ¿Se puso colorada? Quiero saberlo todo. A veces, también les pregunto a mis papás cómo se conocieron, quién tomó la iniciativa… Entonces se miran con ojos de complicidad y se nota que les palpita el corazón. Yo entiendo que cada Avemaría, dice San Josemaría, cada saludo a la Virgen, es un nuevo latido de un corazón enamorado (Forja, nº 615).
Recuerda a María el momento más feliz, cada día, al rezar el Ángelus.
María contestó: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y la dejó el Ángel (Lc 1, 38).
¡La esclava del Señor! ¡La sierva de Dios! La criatura más excelsa, la más perfecta, la Santísima Virgen, hace del servicio el centro de su existencia. Esto no todo el mundo lo entiende. Hace falta tener mucha finura inte­rior, mucha delicadeza y mucha categoría humana: Sólo son capaces algunas almas privilegiadas. Y yo, ¿lo entiendo? Pues entonces…
Agradece a la Esclava del Señor entender, y luego poder servir.

Propósito: Si no lo entiendo, pedir a San Gabriel que me lo explique. 

viernes, 24 de marzo de 2017

El primer mandamiento es ESCUCHA

¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Jesús res­pondió: Escucha, Israel, el Señor Dios nuestro es el único Señor (Mc 12, 28-30).
Jesús, me lo puedes decir más fuerte, pero no más claro: ¿Qué es lo primero? ¿Qué es lo más importante? Me respondes: Escucha, Israel…, escucha, Marta; escucha, Andrés; escucha Nacho, escucha….. (pon tu nombre). Jesús, al hacer cada día el 3+2, mi rato de oración, no te oigo, me cuesta conectar contigo. Quizá es que tengo que bajar el volumen de mi ruido interior, vaciar la cabeza de pájaros y ponerme a la escu­cha. ¡Qué alegría cuando sintonizo! ¡Qué maravilla cuando oigo tu voz! Jesús, estoy a la escucha. Pero, por favor, no hables tan bajito.
Primero sintoniza y luego escucha lo que Jesús te quiera decir.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas (Mc 12, 28-30).
Jesús, se ve que no te gusta compartir, ¡lo quieres todo, me quieres del todo! Eso de amarte completamente y con exclusividad me parece ¡tan difícil! Sabes, Jesús, me gusta el tenis y los perros y Harry Potter y, no te rías, Jesús, la hamburguesa sin cebolla y Ketchup, y tantas otras cosas. Jesús, qué bueno eres, porque queriéndote a ti, con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas, amo todas esas cosas que me gustan y sobre todo amo a mi prójimo.
Cuéntale lo que más te gusta.

Propósito: Querer a Jesús de verdad.

jueves, 23 de marzo de 2017

Jesús: Siempre contigo

El que no está conmigo, está contra mí (Lc 11, 23).
No caben las medias tintas. Jesús, en esto de ser cristiano no valen las gamas de grises ni las mediocridades; hay que involucrarse, implicarse, darse color diría mi amigo. O contigo, o contra ti. Qué absurdo cuando oigo: Yo soy cristiano, pero no practicante. Eso sí que es lo peor: un cris­tiano fofo, frío, entibiado. San Pedro, con palabras inspiradas, recrimina a los cristianos corrompidos de su tiempo, también los había, que en ellos se cumple aquel proverbio tan acertado: el perro vuelve a su propio vómito y la cerda lavada a revolcarse en el fango (2 Pet 2, 22). ¡Qué fuerte!
Jesús, ¿te he dejado alguna vez solo? Nunca más, Jesús, nunca mas.
El que no recoge conmigo, desparrama (Lc 11, 23).
Jesús, yo no quiero ser ni malo ni malote, ¡de verdad que no quiero serlo!; pero lo peor es que me conformo con ser buenecito, normal, uno más del montón. Me pasa como aquel chico al que su profesor le animaba a salir de la mediocridad, del montón y éste respondía: Es que debajo del montón ¡se está tan calentito…! Jesús, ahora es tiempo de héroes, de santidad: El que no recoge conmigo, desparrama. Jesús, que no me desparrame más, que me decida a ser santo ¡de verdad!
Jesús: ¡No más desparrame! Me recojo en ti.

Propósito: Salir de debajo del montón.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El que salta la valla, cae en la trampa…

No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles su plenitud. En verdad os digo que mientras no pasen el Cielo y la Tierra, no pasará de la Ley ni la más pequeña letra o trazo hasta que todo se cumpla (Mt 5, 17-19).
Jesús, en el ambiente noto un terror a las normas, a los mandamientos, como si fueran en contra de mi libertad. Yo creo en Dios, pero a mi ma­nera; así es más espontáneo, más natural, dicen muchos. En cambio, bien que siguen las normas de tráfico y no salen de los límites de la auto­pista, aunque las vallas restrinjan su libertad. Que me dé cuenta, Jesús, que los mandamientos son carreteras que me señalan la buena direc­ción, el mejor modo de llegar al destino correcto, para llegar hasta Ti.
Un mandamiento nuevo os doy, que os améis… ¿Ya lo he estrenado?
El que los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.
Jesús, ¡cuántas veces lo he comprobado!: El que salta la valla, cae en la trampa. En mi afán de probarlo todo, saberlo todo, curiosearlo todo, de verlo todo… He abierto puertas y superado barreras: ¡Qué difícil después dar marcha atrás! ¡Qué amargas experiencias! ¡Qué imágenes tan sucias! ¡Buscaba más libertad y he caído en la trampa del pecado que me esclaviza! Jesús, con tu ayuda quiero cumplir tus mandatos ¡que liberan!
¿En qué trampas suelo caer? ¿Qué es lo que me esclaviza?

Propósito: No caer en la trampa del pecado.

martes, 21 de marzo de 2017

Mi mayor talento será ganar crédito con Jesús

Le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no te­nía con que pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones y que pagara así (Mt 18, 24-25).
Jesús, ¡pobre hombre! Se había metido en un lío fenomenal, ¡debía 10.000 talentos! He investigado en Wikipedia debía algo así como 2 mil millones de euros, ¡una barbaridad! Aquel hombre jamás podría pagar su deuda… Supongo que se arruinaría jugando en los Casinos, o qué se yo. Pero lo que no entiendo es que para pagar su deuda tuvieran que vender también a su mujer e hijos… ¡Qué culpa tienen! Jesús, ya sé que se trata de una parábola, no soy tan tonto. Me dices: todo lo que hago o dejo de hacer influye en mi familia, en mis amigos… para bien o para mal, yo soy ¡el culpable!
Jesús, que con mi vida sea culpable del “buen ejemplo”.
Arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”. El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda (Mt 18, 26-27).
Una vez, el Beato Álvaro del Portillo, leyó en los periódicos el problema de países pobres, que no logran hacer frente a sus deudas. Al recibir prés­tamos no pueden pagar los intereses y entonces se les cierra el grifo de los créditos. Así cada vez son más pobres. Don Álvaro contaba entonces que nuestra deuda con Dios es infinita, ¡nunca podremos pagarla!; pero que cada vez que nos confesamos, Dios nos la perdona del todo, y además siempre nos da crédito, se fía de nosotros.
Jesús, mi mayor Talento será perdonar como tú me perdonas.

Propósito: Confesarme cada semana y ganar más crédito con Jesús.

lunes, 20 de marzo de 2017

S José. Hizo como el Ángel del Señor le había mandado

José era el esposo de María, de la cual nació Jesús (Mt 1, 16).
Jesús, ¡pobre San José! Ha sufrido un auténtico complot del silencio. Ni San Marcos ni San Juan le citan en sus Evangelios. San Lucas y San Mateo no registran ni una sola palabra del Patriarca. Pero su figura no ha hecho más que crecer a lo largo de la historia. Es la grandeza de quien ha buscado ocultarse y desaparecer para no hacer sombra ni a Jesús ni a María Santísima. Por eso dice Sta. Teresa: San José es Padre y Señor que acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús, mientras crecía y se hacía hombre. Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además Maestro de vida interior: Porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con Él, a sabernos parte de la familia de Dios (Sta. Teresa, Libro de su Vida 6, 8).
Pide por todos los Pepes, Josés, Giuseppes, Joseph… que conozcas.
Al despertar de su sueño hizo como el Ángel del Señor le ha­bía mandado (Mt 1, 24).
Jesús, hoy también es el día del padre y me he propuesto no despertar a mi papá de la siesta. Quiero que todo lo que sueñe se haga reali­dad, como le pasó a San José. Es lo que dice un amigo mío: Para que algo sea realidad antes hay que soñarlo. ¿Con qué soñará mi papá? Sospecho que conmigo, mis hermanos, mi madre: Vernos a todos muy felices, aquí en la tierra y, después, en el Cielo: Papá: ¡Dulces sueños!
Da gracias a Jesús por tu padre. De todos los posibles… es el mejor.

Propósito: Soñar despierto: ZZzz…

domingo, 19 de marzo de 2017

Vergüenza solo para pecar

Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siem­pre con vosotros, el Espíritu de la Verdad (Jn 14, 16).
Siendo niño, Karol Wojtyla, recuerda que: un día, mi padre me dio un libro de oraciones en el que se encontraba la Oración al Espíritu Santo. Me dijo que la rezara cada día. Por eso, desde aquel momento, pro­curo hacerlo. Entonces comprendí por primera vez qué significan las palabras de Cristo a la samaritana sobre los verdaderos adoradores de Dios, sobre los que Lo adoran en Espíritu y verdad (Jn 4,23). Como San Juan Pablo II, yo también, puedo repetir: ¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría. Espíritu de entendimiento y de consejo. Espíritu de gozo y de paz! Quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras.
Convertirme en un verdadero adorador de Dios en Espíritu y Verdad.
Como el Padre me envió así os envío yo. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo (Jn 20, 21-22).
Hacía tan solo dos días que aquel niño de 9 años había sido interveni­do de un tumor. Su madre le acompañaba en la Unidad de Cuidados Intensivos. Por la medicación, la pobre criatura, padecía picores por todo el cuerpo. El niño decía a su madre: mamá sóplame en los párpa­dos, sóplame en la oreja... Era lo único que le aliviaba. Me acordé del evangelio cuando Cristo se apareció a sus discípulos y sopló sobre ellos Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Efecto medicinal, curativo, salvífico del soplo.
Ven Espíritu Santo, descanso en la fatiga, brisa en el estío.

Propósito: dile al Espíritu Santo que te sople.

sábado, 18 de marzo de 2017

Se le echó al cuello y lo cubrió de besos

Un hombre tenía dos hijos: el más joven de ellos… (Lc 15, 11).
Una antigua leyenda hebrea cuenta la historia de: Dos hermanos aman­tísimos que recibieron la herencia paterna. Al mayor le correspondió el campo más difícil y al menor el campo mejor. Su padre antes de morir les dijo que recordaran siempre que serían sus hijos, y que entre ellos siempre serían hermanos. Con la primera cosecha el mayor decidió lle­varle parte de su trigo en secreto al granero de su hermano por la noche. Y al menor se le ocurrió lo mismo. Los dos se fueron a la cama la mar de felices…
Jesús, no merezco tantas cosas buenas. Y lo mejor de todo: mis herman@s.
Y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y lo cubrió de besos (Lc, 15, 20).
Jesús, y yo, tantas veces, me peleo con mi hermano... Sigue la historia: Al día siguiente comprobaron que seguían teniendo mucho trigo y ambos decidieron repetir la operación pero añadiendo además dos jarras lle­nas de aceitunas. Se cruzaron en la oscuridad sin verse y lo dejaron todo en el granero del otro. La tercera mañana se sorprendieron porque no menguaban sus bienes. Aquella noche, con una espléndida luna llena, cada uno cargó su burro con un odre de vino y salió camino del granero del otro. Se encontraron a mitad del camino y se abrazaron llorando de emoción recordando a su padre y alabando a Dios.
Jesús, que me dé cuenta que ser Hijo de Dios es tener muchos hermanos.

Propósito: ayudar a mis herman@s.