sábado, 11 de mayo de 2013

Gracias Dios, mío, gracias


El Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado (Jn 16, 27).
Primera Comunión de aquella niña, llena de ilusión como tantos otros niños que en estos días también comulgaran por primera vez, que con feliz equivocación rezaba la Comunión Espiritual: Yo quisiera Señor, recibiros, con aquella pureza, humildad y EMOCIÓN, con que… Y yo ¿me sigo emocionando cada vez que comulgo? No es tanto el sentimiento sino el Amor que encuentro: el amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
·        Pide a Jesús por los que hacen su Primera Comunión y los que ya llevamos años.
Salí del Padre y vine al mundo oído (Jn 16, 28).
Yo también te quiero dar gracias: gracias Jesús por quedarte, por poder recibirte, por comerte, por aguantarme, por esperarme, por perdonarme, por crearme, por redimirme, por consolarme, por mis papás, por mis abuelos, por mis hermanos, por el Papa Francisco, por mi colegio, por mis enfermedades, por mis…¿¡pecados!? Pues también, porque son la ocasión de arrepentirme y alcanzar tu perdón. Gracias Dios mío, gracias por tantas cosas, y por tu Madre.
·        Jesús, gracias, gracias, gracias, muchas gracias y gracias. Sigue agradeciendo por tu cuenta.
Propósito: que cada comunión sea como la primera y la última.