viernes, 24 de mayo de 2013

Por los novios y los casados


¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer? (Mc 10,2).
Jesús, pero ¿Qué está pasando? ¿Por qué tanta tragedia, tanto dolor? ¿No me pasará a mí también? Jesús, con razón me decía aquel amigo: Cuando el noviazgo es una comedia (todo vale), el matrimonio acaba en tragedia (ya, nada vale). Y es en el noviazgo cuando se ponen los cimientos, las bases, de lo que después será un hogar luminoso y alegre y… no todo vale. Es tiempo de hablar y hablar. Decía una abuela: Si la persona con la que sales, que empieza a gustarte, no tiene fe, entonces no tomes ni café; porque si te enamoras, luego ¿Qué haces?... Compartir amores es también compartir valores.
·        Sigue rezando por todos los novios y matrimonios que conoces.
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre (Mc 10,9).
Juan Pablo II escribió una obra de teatro El taller del orfebre donde trata de las andanzas y dificultades de varios matrimonios jóvenes en los que se ha terminado el amor…. Un día, Ana, una de las esposas, decide entrar en la tienda para vender su alianza matrimonial... El orfebre comprueba en la balanza que ¡no pesa nada! Asombrado mira por dentro y encuentra inscrita la fecha de la boda. ―Lo siento, su anillo no tiene valor, si no está junto al otro. Piénsalo.
·        Pedirle a mis papás que me expliquen lo que escribió Juan Pablo II.
Propósito: rezar por los novios y los casados.