sábado, 2 de mayo de 2015

Dame un corazón como el tuyo

Y lo que pidáis en mi nombre eso haré (Jn 14, 13).
Hoy es sábado, el día de la Virgen ¡Qué suerte! Un día más mariano no se puede pedir. Madre mía, ¿estás contenta? Yo un montón. En el este mes de Mayo, iré de sábado a fiesta de la Virgen celebrándola. Por eso hoy, nada más levantarme, como todo los días, he rezado el Oh Señora mía (…) os ofrezco en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón. Hoy sí; hoy de verdad, te doy mi corazón. ¡Ay…! ¡Perdona…! Se me había olvidado. Tendrás que compartirlo con tu Hijo. También he rezado el Jesusito de mi vida (…) y te doy mi cora­zón, tómalo, tuyo es y mío no.
u ¿Haces todos los días un ofrecimiento de obras?
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y las hará mayores (Jn 14, 12).
Madre mía, ¡qué no puedo vivir sin corazón…! ¡Necesito urgentemen­te un trasplante! Hoy, que es tu día, sábado, te pido este regalo. Ya sé que es mucha sinvergüenzada, pero quiero: o bien un corazón miseri­cordioso como el de tu Hijo, o si no, un corazón inmaculado como el tuyo. Con menos no me conformo.
u Sigue hablando con la Virgen.

Propósito: tener más corazón.