martes, 30 de junio de 2015

Demonios nerviosos y alegadores

“En ese momento se pusieron a gritar diciendo: ¿Qué tene­mos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí antes de tiempo para atormentarnos?” (Mt 8, 29).
Cristo, tú has venido a salvarnos del pecado. Como tienes todo el po­der contra el mal y tu sola presencia hace que el demonio se ponga nerviosos. Señor yo me avergüenzo porque a veces también me inco­modo con tu presencia, sobre todo cuando exiges más de mí. A veces me enojo cuando me topo con un trozo del evangelio más exigente; o cuando mi conciencia me pide que deje de ser perezoso y haga mis tareas…, que apague el televisor o la compu y me vaya a dormir. Perdón Señor, pero Tú sabes que no lo hago por maldad, sino que me cuesta vivir el “aquí y ahora”, no dejar el ser como tu quieres para mañana.
u Piensa cuándo dejas las cosas para luego y cómo evitarlo.
“Los demonios le rogaban diciendo: Si nos expulsas, envíanos a la piara de cerdos” (Mt 8, 31).
Los demonios hablan con Jesús para ponerle condiciones, porque no lo aman –lo odian– y se niegan a hacer su voluntad. Señor ¿alguna vez te pongo condiciones? ¿Te digo: “voy a misa martes y jueves” si no hay partido? ¿O bien, en casa, si no hay cable, entonces lo mismo ayudo a mi hermano? Perdóname, ya no más. Desde ahora quiero hacer el propósito de hacer lo que me pidas, sólo porque me lo pides tú. ¡Poner condiciones a mi Dios, a mi Creador y Redentor!
u Tuyo soy, para ti nací, ¿qué quieres Señor de mí?

Propósito: dar un cheque en blanco a Jesús.