jueves, 5 de junio de 2014

Jamás se ha oído decir...

Padre, este es mi deseo: que los que me confiaste estén con­migo donde yo estoy y contemplen mi gloria (Jn 17, 24).
Aquel niño travieso, ¡qué bien conocía a su mamá! Cada vez que co­metía alguna travesura, alguna barrabasada, no esperaba a ser descu­bierto sino que, corriendo buscaba a su madre: —Mamá, mamá… La mamá asustada por los gritos, acudía corriendo: —¿Qué pasa hijo mío? ¿Qué sucede? —Mama, bonita… Y la mamá, de un solo, lo entendía todo. Santa María, la esposa del Espíritu Santo, está siempre dispuesta ayudarme. ¿De qué lío me puede sacar la Virgen? Pídele que te auxilie.
u  Cuando estés en apuros y cuando no, acude a María. Recuerda que no hay tentación que aguante un avemaría bien rezada.
Padre santo, no sólo te pido por ellos, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno (Jn 17, 20).
Siempre lo es, pero hoy, de forma especial, es la ocasión de rezar muchas veces el Acordaos, un auténtico chantaje a la Virgen: Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre…
u  Pide a la Virgen que auxilie también a personas a las que quieres.

Rezar el Acordaos para prepararte a Pentecostés.