viernes, 13 de junio de 2014

Sereno

Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que se llene de ira contra su hermano, será reo de juicio; y el que llame a su hermano necio, será reo ante el Sanedrín (Mt 5, 21-22).
Jesús, cuando me enojo con mis hermanos o con mis amigos no es que les llame necio, sino insultos terribles: cucaracha, rata de cloaca, sabandija, sanguijuela o cosas peores que hasta pena me da contártelo… Luego, después, me arrepiento y lo paso mal. Jesús, ¿por qué tendré la lengua tan afilada y larga? ¿Por qué hago tanto daño a los que más quiero? Jesús, quiero ser como tú: Manso y humilde de corazón (Mt 11,29).
u  Jesús, ¿existen ejercicios de mansedumbre? Ayúdame a ser como Tú.
Ve primero a reconciliarte con tu hermano (Mt 5, 24).
Jesús, ¡cómo me cuesta pedir perdón! Porque cuando me enojo, siempre creo que es el otro el que debe pedirme perdón a mí. Incluso llego a la niñada de no hablar con esa persona durante un tiempo, porque me ha hecho esto o esto otro; y hasta que no me pide perdón… Y en la cabeza se me pasan todas las posibles respuestas o burradas que podría hacer para vengarme. Sin embargo, Tú has perdonado incluso a los que te crucificaban. Que aprenda de Ti a perdonar, a adelantarme, y pedir perdón.
u  Piensa con quién tienes que hacer las paces, pedir perdón, y terminas.

Propósito: Sereno y no “pelar cables”.