jueves, 20 de diciembre de 2012

Jesús necesita burritos, ¿te apuntas?


María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre (Lc 1, 39).
Jesús, ¿cómo nacieron los villancicos? ¿Quién los compuso? Yo pienso que algo tuvo que ver San José. En esos viajes por Judea acompañando a la Virgen y al Niño que iba a nacer, para distraer a María —no disponían de iPod, ni MP3— San José empezó a cantar: Ande, ande, ande, la Marimorena (así llamaba con cariño a María); y luego animaba al burrito: Arre burro arre, vamos a Belén…; y cuando pasaban por un puente: Pero mira cómo beben los peces en el río… Así nacieron los primeros villancicos de la historia.
·         Estos días cantaré muchos villancicos: Quien canta reza dos veces decía San Agustín.
Al desatar el borrico sus amos les dijeron: —¿Por qué desatáis el borrico? (Lc 19, 33-34).
Qué buena cosa es ser borrico delante de Jesús. Los burros son sus predilectos: Belén, viaje a Egipto, entrada en Jerusalén. Además en Navidad da protagonismo y derecho a primera fila en el Portal. Pero el borrico debe estar libre de ataduras. Jesús, quítame ataduras, caprichos, vicios. Porque el Señor lo necesita, contestaron ellos. Y se lo llevaron a Jesús (Lc 19, 31). Jesús necesita burros. ¿Me apunto?
·         Dile a Jesús que cuente contigo.
Propósito: aprender del burrito.