lunes, 17 de diciembre de 2012

Obedeceré a la primera, aunque me cueste


Por aquellos días el emperador dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio (…) Todos iban a inscribirse a sus respectivas ciudades (Lc 2, 1-3).
Jesús, cuando ya todo está preparado para recibirte lo mejor posible, San José y la Virgen María recibieron la noticia de que debían viajar a Belén. Fue una gran contrariedad, porque los viajes eran entonces muy molestos. Sin embargo, no protestaron, no se quejaron. Enseguida se pusieron a preparar las cosas para salir cuanto antes. Aquel cambio de planes, como a todos nos sucede cuando nos mandan algo que no nos gusta, les costó trabajo. Pero ellos sabían que al obedecer a quien lo había ordenado estaban obedeciendo a Dios. No pusieron mala cara y obedecieron rápidamente.
·         Dile a Jesús que quieres obedecer siempre a la primera.
José, como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea y subió a Judea, a la ciudad de David llamada Belén (Lc 2, 4-5).
En este día de la Novena de Navidad, voy a preparar la venida del Niño Dios obedeciendo siempre a la primera, sin que me digan las cosas dos o tres veces, y con alegría, sonriendo siempre, sin estar quejándome por fuera o por dentro. Así me pareceré más a María y a José.
·         Jesús, que aprenda de San José: era descendiente de Reyes y obedeció.
Propósito: ser obediente.