miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un Dios que no se entiende… porque sabe más


Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada (Lc 2, 7).
Cuando la Virgen María y San José llegaron a Belén, se encontraron con que no había ningún alojamiento en el pueblo, ya que eran muchos los que habían llegado para empadronarse. San José lo pasó mal porque el Niño Dios ya podía nacer en cualquier momento, y él, que hacía las veces de padre, no tenía dónde recibirle. Sin embargo, no se desanimó, pues sabía que Dios estaba preparando todo para que se cumpliese su Santa Voluntad. La Voluntad de Dios es siempre mejor que la nuestra. Como es un Padre buenísimo, que nos quiere más que nadie, siempre dispone lo mejor para nosotros. A veces no lo vemos hasta que pasa el tiempo. Y algunas cosas no las entenderemos del todo mientras no lleguemos al Cielo.
·         Hágase tu Voluntad en la tierra (…) aunque no lo entienda.
(…) porque no había lugar para ellos en la posada (Lc 2, 7).
Ocho meses de hospital, tres ciclos de quimioterapia, un trasplante de médula ósea, pesaban sobre un niño de sólo nueve años. Y llegó un mensaje SMS más parecido a un SOS: Hoy ha sido un día difícil. Hemos tenido una hemorragia interna y mi hijo casi se nos va. Pídele a Dios que no apriete tanto; ya no podemos más… Un Dios que no se entiende… porque sabe más.
·         Pide a Jesús la curación de todos los niños enfermos que conozcas.
Propósito: rezar más.